Breakingviews

El pasado persigue al mercado de divisas

Dos ejecutivos de HSBC han sido acusados de conspirar en 2011 para defraudar a un cliente del banco que quería comprar libras esterlinas por valor de 3.500 millones de dólares.

Un panel con la cotización de varias divisas, en una casa de cambio de moneda de Londres
Un panel con la cotización de varias divisas, en una casa de cambio de moneda de Londres

Al igual que las monedas falsas, las acusaciones de indiferencia hacia los clientes y malas intenciones siguen apareciendo en el mercado de divisas. La fiscalía estadounidense acusó el 20 de julio a un ejecutivo de la división de intercambio de divisas de HSBC y a un exempleado del banco por un suceso de 2011, pintando un cuadro de mal comportamiento que es una reminiscencia de depresiva de los últimos casos de manipulación del mercado.

Ambos están acusados de conspirar para idear un plan con el que defraudar a uno de los clientes del banco que quería vender 3.500 millones de dólares por libras esterlinas. Los fiscales aseguran que ambos compraron libras antes de que se ejecutaran las órdenes del cliente y añadieron que el tipo de cambio de la libra esterlina frente el dólar se vio impulsado por culpa de ese comercio agresivo. En ese momento se estableció el tipo que se iba a utilizar como referencia en la transacción: cuanto más alto se estableciera el valor de la divisa, menos libras recibiría el cliente por la venta de los dólares.

Por supuesto, los operadores del mercado de divisas no podían estar seguros de que iban a lograr realizar esa operación de forma precisa con esa tasa de referencia. Ese, sin embargo, no es el cuadro que han pintado los fiscales estadounidenses, que describen una llamada en la que “los acusados discutían hasta dónde podían llevar el precio de la libra esterlina y el dólar”. También alegan que los beneficios que lograron estos operadores terminaron generando ingresos en las cuentas internas de HSBC –en beneficio del banco–. Esos ingresos se tuvieron en cuenta a la hora de evaluar el rendimiento de los profesionales y compensarlos.

Los tipos de referencia se han revisado y hay unas directrices más claras sobre cómo deben hacer frente los operadores a posibles conflictos de intereses. Decenas de profesionales de todo el mundo han sido despedidos por problemas con su conducta. Aunque el mercado de divisas ha pasado página, el pasado todavía es un lastre.

Normas