La carrera a la investidura

Los nacionalistas ponen precio a su apoyo a Rajoy

El PNV quiere un acuerdo que pueda rentabilizar en las urnas

Homs insiste enque votó en blanco para la Mesa del Congreso pero no aclara qué hizo el resto de su grupo

Pactos postelectorales
Mariano Rajoy tras el pleno constitutivo de la XII Legislatura en el Congreso de los Diputados. EL PAÍS

Si es cierto que la cara es el espejo del alma, el semblante de los dos líderes de la izquierda española, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cuando el martes concluyó la sesión de constitución de las Cortes era todo un poema. De nuevo la inexperiencia le jugó una mala pasada al líder de la formación morada, mientras que en el caso del secretario general del PSOE, su rostro solo reflejaba lo que ya había repetido hasta la saciedad en la anterior legislatura: “la izquierda no suma”. Y es que los 10 votos misteriosos de más obtenidos por los populares en la configuración de la Mesa del Congreso no podían ser de otros que no fueran los nacionalistas, los grupos que en estos tiempos revueltos, de extrema fracturación del voto, salen ganando siempre.

Pese a que no quieran reconocer abiertamente que no solo han posibilitado que el PP presida la Cámara baja, sino que controle la Mesa del Congreso precisamente en una legislatura que estará marcada por un Gobierno en minoría; en realidad lo que han hecho el PNV y Convergencia es por fin escenificar que siguen siendo los socios naturales de los populares. Aquellos a los que animó Pedro Sánchez que se arrimara Mariano Rajoy.

Ideológicamente, tanto los nacionalistas vascos, como los catalanes de la antigua Convergencia están más cerca del PP de lo que a ellos mismos les gustaría después de ver cómo se han deteriorado sus relaciones en los últimos años. Pero, como ellos también han sido castigados por su electorado, tampoco se encuentran en una situación de privilegio en la que puedan imponer sus exigencias a Génova para poder formar Gobierno. Lo único en lo que parece que no hay dudas es que ir a una tercera cita electoral solo beneficiaría, precisamente, a quienes todos repudian en público, el PP.

Como ya ocurriera con Felipe González y José María Aznar, los nacionalistas han puesto precio a su respaldo en el debate de investidura y como siempre, no será barato. Desde el PNV aseguran que ellos están dispuestos a un acercamiento y a explorar posibles vías para un respaldo a la investidura de Mariano Rajoy si el futuro Gobierno acepta negociar una mejora del Cupo vasco, el especial sistema de financiación autonómica que rige en esta comunidad. Otra de las exigencias que van a plantear es la necesidad de entablar un diálogo sobre el acercamiento de los presos de ETA. Son dos asuntos que ellos podrían esgrimir como grandes avances de cara a sus votantes en las próximas elecciones autonómicas, previstas para finales de este año.

El encaje con Convergencia se antoja mucho más complicado, pero desde luego no imposible. A priori, la relación de los nacionalistas catalanes con los populares estaba completamente rota, si bien la llegada a la Generalitat de Carles Puigdemont parece haber desbloquedado en cierta medida la situación, aunque el proceso soberanista no ha echado el freno. Sin embargo, la situación financiera de Cataluña ha obligado a que mientras el debate político parece enquistado en partidarios y detractores de la secesión de España, en términos económicos las relaciones entre el Ministerio de Hacienda y la Generalitat son más que correctas.

  • Financiación autonómica

No podría ser de otra manera, con las finanzas autonómicas intervenidas de facto y Cataluña que sigue sin poder financiarse por si misma en los mercados.

Por todo ello, Convergencia y el PP son conscientes de que están condenados a entenderse. Fuentes nacionalistas aseguran que van a exigir la constitución de una comisión que aborde el conflicto catalán, pese a que las posiciones de partida de unos y otros siguen estando en las antípodas. Sin embargo, con la promesa de Rajoy de abordar en cuanto se inicie la legislatura la reforma del sistema de financiación autonómica, vascos y catalanes tienen la esperanza de lograr un aumento de los recursos que mitigue las voces más radicales en favor de la secesión. Lo más curioso es que todos estos planteamientos se limitan al ámbito privado porque en público el debate sigue a cara de perro.

El portavoz de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en el Congreso, Francesc Homs, aseguró ayer que él no había apoyado con su voto a los candidatos de PP y C’s para las Vicepresidencias de la Mesa del Congreso (Ignacio Prendes y Rosa Romero), pero rehusó desvelar qué ponía en la papeleta de los otros siete diputados de su formación alegando que su voto “es secreto”. Sea como sea, desde la izquierda ya dan por hecho que Rajoy logrará gobernar.

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