Seguridad Social

Otros 1.000 millones menos en la 'hucha' de las pensiones

El sistema abona en este mes y en diciembre la cantidad correspondiente al impuesto sobre la renta al que están sujetas las pensiones

pensiones

La Tesorería General de la Seguridad Social anunció ayer que, tal y como había adelantado el pasado 1 de julio, ha tenido que sacar otros 1.000 millones de euros adicionales del Fondo de Reserva, también conocido como hucha de las pensiones para liquidar el IRPF de estas prestaciones, según informó el Ministerio de Empleo.

Tal y como recuerda este departamento, cada año, el sistema abona en este mes y en diciembre la cantidad correspondiente al impuesto sobre la renta al que están sujetas las pensiones que abona la Seguridad Social. Actualmente, existe un total de 3,1 millones de pensionistas sujetos a retenciones del IRPF. “Esta circunstancia exige un desembolso excepcional que requiere una necesidad adicional de liquidez, razón por la que es preciso realizar una disposición de las reservas”, argumentan fuentes del departamento que dirige Fátima Báñez. Además, las mismas fuentes aclararon que no es la primera vez que la Tesorería de la Seguridad Social recurre a la hucha de las pensiones para pagar el IRPF de los pensionistas desde la llegada del PP al Gobierno en 2012.

En ese año se dispusieron 410 millones de euros, en 2013 se dedicaron 1.428 millones, en 2014 se hizo un primer pago de 500 millones de euros en julio y otro de 1.300 millones en diciembre y en 2015 se emplearon 1.750 millones de euros al término del año.

Preocupación por el agotamiento del Fondo

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) advirtió ayer de que se requiere adoptar medidas para garantizar la financiación de la Seguridad Social en el corto plazo ante el nivel de déficit que alcanzará este año (del 1,7%) el sistema y el “progresivo agotamiento del Fondo de Reserva”.

La Airef subraya que las tensiones financieras del sistema de la Seguridad Social se han estado financiando hasta la fecha con el Fondo de Reserva, “pero la evolución del déficit hace previsible su agotamiento en los próximos ejercicios, por lo que resulta esencial anticiparse adoptando las medidas necesarias”, subrayó el organismo.

En este sentido, la Airef recuerda que los Presupuestos Generales del Estado para 2016 incluyen una disposición adicional en la que el Gobierno se compromete a avanzar en la compatibilidad de los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera con la plena financiación de las prestaciones no contributivas y universales a cargo de los presupuestos.

Esta cantidad se financia en parte gracias a los rendimientos de las inversiones del propio Fondo de Reserva. Dicha rentabilidad alcanza los 27.521 millones de euros, el equivalente al 51% del importe de las dotaciones realizadas. Del total, 1.426 millones corresponden a lo que va de año. De hecho, desde que la Seguridad Social comenzó a utilizar este remanente a finales de 2012, ya ha sacado un total de 55.151 millones de euros, una cantidad superior al dinero que se pudo ir ahorrando en los tiempos en los que la economía se encontraba en su etapa alcista. Si todavía hay dinero, es gracias a los rendimientos de las inversiones realizadas.

De este modo, tras el cumplimiento con el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas con esta última disposición de fondos, el valor del Fondo se sitúa en 24.207 millones de euros (precio de adquisición), cantidad equivalente al 2,24% del PIB del 2015, si bien el valor de mercado alcanza una cifra superior, 25.604 millones de euros, hasta representar el 2,37% del PIB.

La Tesorería General de la Seguridad Social dispuso el pasado 1 de julio de 8.700 millones de euros del Fondo de Reserva para pagar las pensiones contributivas y todo indica que deberá hacer lo propio en diciembre para poder abonar la extra de Navidad a los pensionistas.

Oposición, patronal y sindicatos coinciden en que una de las primeras reformas que deberá abordar el futuro Gobierno es una nueva revisión del sistema de pensiones con el objetivo de hacerlo sostenible en el tiempo. El principal problema al que se enfrenta es que los ingresos crecen a un ritmo muy inferior al que lo hacen los gastos. Los nuevos cotizantes que entran tienen unos salarios significativamente más bajos que los pensionistas que entran cada año al sistema, con carreras de cotización largas y prestaciones más elevadas que las que decaen por fallecimiento.

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