Aerolíneas

Iberia baja en 275 millones la carga salarial desde los ajustes de 2012

La plantilla ha adelgazado un 18% y tiende hacia los 15.000 empleados

Iberia baja en 275 millones la carga salarial desde los ajustes de 2012

Iberia consiguió retornar el año pasado a niveles inferiores a los 1.000 millones de euros en salarios, partida que sumada a las cargas sociales representa una cuarta parte de los gastos de operación de la aerolínea. El ahorro desde 2012 es de 275 millones.

De los algo más de 20.000 empleados que formaban parte de las filas de Iberia en 2011, se ha bajado un 18% hasta un equipo de 16.564 trabajadores el año pasado, fruto de los distintos expedientes de regulación abiertos durante los cuatro últimos ejercicios. Y la tendencia apunta hacia los 15.000 efectivos.

Al cierre de 2015, la compañía que preside Luis Gallego pagó salarios por 912 millones. Para encontrar cifras cercanas hay que remontarse a 2011, con 956 millones; el gasto salarial alcanzó 998 millones de euros en 2010, y 997 millones en 2009. Según informes anuales de la aerolínea, esta partida se disparó hasta los 1.188 millones en 2012, cuando se paró el reloj en Iberia con el lanzamiento de Plan de Transformación: se rebajó drásticamente la producción y se abrió todo un conflicto por la propuesta de más de 4.000 despidos, que finalmente quedaron en 3.141.

Más jóvenes y con sueldos de partida más bajos

- Iberia lleva tres años asentando la base para rejuvenecer la plantilla, con una edad media de 44 años, y abaratar los niveles de entrada para nuevos contratos.

- La compañía dotó su reestructuración de personal con 1.000 millones.

- El Plan de Transformación y, posteriormente, el Plan de Futuro buscan reducir el coste unitario de plantilla un 28% en 2018 respecto a 2012.

Lanzado por el tándem que formaban Antonio Vázquez y Rafael Sánchez Lozano al frente de Iberia, el tijeretazo de actividad y empleo se justificó por “la necesidad de frenar los flujos negativos de tesorería y proporcionar al grupo una base de costes competitiva que le permita retornar a una senda sostenible de crecimiento y beneficios”. Con el mar de fondo que suponía entonces el coste del combustible, la crisis económica y la fuerte presión de la competencia, el Plan de Transformación pasó por la “optimización” de la red, la puesta en marcha de un plan comercial de choque y la negociación de nuevos convenios colectivos. Superadas esas fases, la dirección, ya encabezada por Luis Gallego, lanzó el Plan de Futuro para relanzar la empresa.

Nuevas bajas

Iberia negocia un tercer ERE de carácter voluntario después de que el primero de ellos, vigente hasta 2017 y con 1.427 bajas previstas entre pilotos y empleados de tierra, esté prácticamente cubierto, y con el segundo concluido en mayo con la marcha de 1.183 trabajadores de tierra (580 del área de servicios aeroportuarios, 307 de la dirección técnica y 296 de servicios corporativos).

El alcance de la nuevas bajas no ha sido fijado aún, aunque fuentes sindicales señalan que podría abrirse a un mínimo de un millar de empleados. Este nuevo adelgazamiento se centraría en el personal de servicios en tierra a la vista de que la empresa ha vuelto a contratar pilotos y de que su plantilla de asistentes de cabina de pasajeros está en un nivel adaptado a la actual producción.

En los últimos meses han sido recurrentes las declaraciones del presidente de la aerolínea recordando que el colectivo de tierra debe mejorar en lo posible su productividad. En juego está, entre otras cosas, el proyecto del mantenimiento de toda la flota de IAG, con casi 500 aviones, cuya optimización ha sido confiada a un equipo liderado por el propio Luis Gallego.

El sacrificio de crecer en pleno ‘boom’ de oferta

Iberia baja en 275 millones la carga salarial desde los ajustes de 2012

El día a día de Iberia está marcado por el insistente mensaje de la dirección sobre la necesidad de contener costes para facilitar el progresivo avance en producción. Atrás quedan ya la recuperación de rutas tan emblemáticas como Madrid-La Habalana, la vuelta con vuelos directos a Montevideo, Santo Domingo o San Juan, y el reciente estreno de la primera ruta hacia Asia: Madrid-Shanghái. Vienen, el 1 de agosto, el retorno a Sudáfrica, y en octubre el inicio de los vuelos a Tokio. En estudio, Doha, Toronto, Brasilia, Managua, Guadalajara y Asunción.

En sus últimas comparecencias ante los medios, el presidente de la aerolína, Luis Gallego, ha afirmado que se ha alcanzado una estructura que capacita a la compañía para competir con cualquiera. Pero también es de los que piensa que la actual saturación de oferta en Europa tiene más que ver con los bajos precios del petróleo, trasladados a los billetes, que con una demanda sostenible.

En este sentido, la dirección de Iberia mantiene en tensión a la plantilla asegurando que la aerolínea sigue teniendo mucho trabajo por hacer tras superar la peor crisis de su historia. Su margen operativo, del 7%, está a medio camino de la meta del 14% en 2020. El retorno del capital invertido, por su parte, tiene un reto del 12%.

Con todo, la llegada de flota de largo radio, el proyecto de contratar hasta 200 pilotos y el lanzamiento de nuevas rutas, hablan a las claras de que Iberia retoma el pulso. Si en 2012 perdía un millón de euros diarios, el beneficio operativo de 2015 fue de 247 millones tras un alza del 394%. Los ingresos se vieron incrementados un 11,6%, hasta los 4.764 millones. Queda ver si ante futuros escenarios, la nueva estructura de costes aguanta.

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