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Carney marca el ritmo perfecto

La libra subió y las acciones británicas cayeron después de que el Banco de Inglaterra mantuviera los tipos. El gobernador puede permitirse seguir siendo un 'novio poco fiable'.

Fachada del Banco de Inglaterra.
Fachada del Banco de Inglaterra.

A los ojos de los inversores, Mark Carney, está cumpliendo con la etiqueta de “novio poco fiable” que le dio un jocoso legislador británico en 2014. Los comentarios recientes del gobernador del Banco de Inglaterra habían despertado la expectativa en el mercado de que ayer se relajaría la política monetaria. Así que la libra esterlina subió, las acciones británicas cayeron y el jefe de BlackRock, Larry Fink, se mostró “sorprendido” cuando no pasó nada. Carney ha elegido un buen momento para confundir a los mercados.

En primer lugar, puede argumentar que los inversores se adelantaron anticipando un recorte de los tipos de interés en julio. Lo único que el jefe del Banco de Inglaterra dijo el mes pasado, cuando señaló que habría una relajación en la política monetaria, fue que un punto de vista económico desfavorable tras el sí de Reino Unido a favor de salir de la Unión Europea hacía probable que dicho estímulo fuera necesario este verano.

Como ha descubierto Draghi, bajar los tipos a veces solo despierta más apetito en los inversores

En segundo lugar, tal y como ya ha descubierto el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, bajar los tipos a veces solo despierta el apetito de los inversores por más. Carney podría haber llevado hoy a cabo ese recorte y haberse enfrentado al clamor del mercado de un mayor estímulo próximo mes. Ya ha hablado de los riesgos de unos tipos bajos o negativos. La rentabilidad de los bancos podría verse afectada hasta el punto de reducir la disponibilidad del crédito o elevar su coste. Por ello, puede que el Banco de Inglaterra desee un ritmo propio, sobre todo porque sus tipos de interés ya se encuentran en un mínimo histórico del 0,5%.

Finalmente, los últimos movimientos del mercado tienen que ser considerados en su contexto. El índice FTSE 100 se encuentra más alto que antes del referéndum del 23 de junio, por lo que ni siquiera los más preocupados podrán poner ninguna pega si hay algunas ganancias. Por su parte, la libra esterlina, que cayó hasta un 11,5% en términos reales dos semanas después de la votación, sigue estando un 9% más débil incluso después de su último rebote. Esto está muy lejos de la situación a la que se enfrentó Draghi. Si alguna vez hubo un tiempo adecuado para que Carney hiciera caso omiso de las expectativas del mercado, era este.

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