Unión Europea

Francia exige más control de los ex comisarios tras el caso Barroso

El Secretario de Estado para los Asuntos Europeos, Harlem Désir.
El Secretario de Estado para los Asuntos Europeos, Harlem Désir. EFE

Francia ha exigido hoy “solemnemente” a José Manuel Barroso que renuncie a su nuevo puesto en Goldman Sachs. El fichaje del ex presidente de la Comisión Europea por el banco estadounidense ha desencadenado un escándalo político sin precedentes que apunta hacia un endurecimiento de las normas de Bruselas sobre conflictos de interés.

Bruselas es ahora mismo la capital europea de las puertas giratorias y, sólo desde el final del mandato de Barroso (1 de noviembre de 2014), el comité ético del organismo ha tenido que pronunciarse en medio centenar de ocasiones sobre los nuevos puestos de trabajo de los ex comisarios. Antiguos miembros de la Comisión Barroso han fichado por empresas como Uber y Barnk of America (Neelie Kroes), Belgacom y CVC Capital (Karel de Gucht), AGFA (Viviane Reding.

En el caso del Parlamento Europeo la puerta ni siquiera es giratoria porque algunos europarlamentarios, como el líder de los liberales Guy Verhofstadt, compaginan su escaño con puestos en consejos de administración.

El escándalo por el fichaje de Barroso amenaza con poner fin a esa tolerancia o impunidad. “Está claro que, si el código [de conducta] actual no impide, de manera legal, que este hecho se produzca, hace falta cambiarlo, cambiar su aplicación y reforzar el control”, ha señalado hoy el secretario de Estado francés para Asuntos europeos, Harlem Désir, ante el parlamento francés, en relación con el caso del expresidente de la Comisión.

El código actual fija un período de “enfriamiento” de 18 meses para los antiguos miembros de la Comisión, durante el cual deben consultar al organismo europeo antes de aceptar un nuevo empleo. Desde el final del mandato de Barroso, los ex miembros de la Comisión han solicitado permiso en más de medio centenar ocasiones y han recibido la luz verde en 49 de ellas y sólo en dos o tres ocasiones se han visto conminados a no aceptar un empleo.

El Tratado de la UE (artículo 245) también exige que los antiguos miembros de la Comisión mantengan después del mandato “los deberes de honestidad y discreción en cuanto a la aceptación de determinadas funciones o beneficios”.

En caso de incumplimiento de esa obligación, los países de la UE (por mayoría simple) o la propia Comisión pueden pedir al Tribunal de Justicia europeo “la privación del derecho del interesado a la pensión o de cualquier otro beneficio sustitutivo”. El portavoz de la CE, Margaritis Schinas, desdeñó esa posibilidad en el caso de Barroso porque todavía no cobra la pensión: “le faltan unos años para cumplir los 65”.

Inmoral

Barroso ha solicitado permiso varias veces durante su período de cuarentena. Pero anunció el fichaje con Goldman Sachs poco después de que expirasen los 18 meses. “El actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, fue informado por Barroso después de que se anunciase el fichaje”, reconocía esta semana la Comisión. El organismo comunitario recordó que Barroso no tenía obligación de informar por adelantado. Y ha insistido en que el ex presidente ha respetado la legalidad.

El cumplimiento formal de las normas, sin embargo, no ha frenado el escándalo político, sobre todo, en Francia. El pasado viernes, nada más anunciarse el fichaje, un miembro del gabinete francés describió a Barroso en un tuit “como un representante indigno de la antigua Europa, con la que nuestra generación va a terminar”.

El secretario de Estados para Asuntos Europeos ha ido hoy aún más lejos. “Moral, política y deontológicamente es una falta por parte de Barroso”, ha proclamado Désir. “Es el peor servicio que un antiguo presidente de una institución europea podía prestar al proyecto europeo en un momento de la historia en el que ese proyecto necesita ser apoyado y reforzado”, añadió.

Désir acusa a Barroso de dar alas a los antieuropeos y , por ello, “le pido solemnemente que renuncie a su puesto en Goldman Sachs”.

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