Índice de Confianza ESADE-Obra social la Caixa

Política y pensiones, los asuntos que generan más pesimismo

Índice de seguimiento de la confianza social en España Ampliar foto

Las instituciones políticas y las pensiones y prestaciones sociales son las cuestiones que despiertan más el pesimismo entre los españoles. Así lo refleja el último Índice de confianza social presentado hoy por la escuela de negocios Esade y la Obra social la Caixa.

En general, este indicador demuestra que la confianza de los españoles en los distintos asuntos sociales que afectan entre otras cuestiones a la sanidad, la educación, la vivienda, el mercado laboral o los medios de comunicación, ha empeorado este año respecto a finales de 2015.

Este índice de confianza está elaborado en el primer trimestre del año con las respuestas de más de 1.000 entrevistados, a los que se les preguntó por su grado de optimismo o pesimismo presente y futuro en la marcha de las distintas cuestiones sociales citadas. Estas valoraciones deberían estar entre el 0 y 200, siendo el 0 un índice de desconfianza absoluta y el 200, confianza total. El 100 es la situación de equilibrio, con lo que los datos inferiores a 100 significa que predominan más las respuestas pesimistas que las optimistas, y al contrario.

Según esto, el indicador general de confianza social está situado en 84,8 puntos, dos puntos menos que la anterior medición que se realizó a finales de 2015, lo que indica un aumento del pesimismo respecto a temas sociales. De hecho, solo dos de los nueve aspectos que se evalúan registran más respuestas positivas que negativas: los medios de comunicación, que son los que despiertan más optimismo, con un índice del 108,6 puntos; y el mercado laboral, que se califica con 103,8 puntos. En ambos casos las expectativas de futuro son aún más optimistas (116,2 y 109 puntos, respectivamente).

El resto de cuestiones medidas quedaron por debajo de los 100 puntos y, sobre todo, las instituciones políticas y las pensiones y prestaciones sociales fueron los que reunieron más respuestas pesimistas (con 57 y 71 puntos, respectivamente).

En este punto, los autores de este índice llamaron la atención sobre el hecho de que, por primera vez, en la evaluación de las pensiones, las expectativas de confianza en el futuro empeoran respecto al presente, ya que caen a los 67,8 puntos.

Este bajo índice de confianza en el futuro de las pensiones se ha puesto de manifiesto recientemente con las críticas suscitadas por un nuevo uso del fondo de reserva de la Seguridad Social, ante los crecientes números rojos del sistema.

La reforma que viene

En ese sentido, el subdirector de Fedea, Ignacio Conde-Ruiz, que fue de los expertos que participó en el diseño de la última reforma de las pensiones y ahora ha colaborado en la elaboración de este índice, aseguró ayer que el envejecimiento poblacional hace totalmente insostenible el sistema de pensiones. En 2050 España tendrá 8,5 millones de trabajadores menos; ocho millones de pensionistas más y dos millones menos de jóvenes. Esto hace que los tres trabajadores que ahora pagan la pensión de un jubilado, se reducirán a uno por cada pensionista en apenas tres décadas.

Ante esta situación Conde-Ruiz urgió a que los partidos sellen “un pacto nacional de pensiones” que las haga sostenibles o, de lo contrario, “se romperá el pacto generacional”, que hace que los ocupados paguen las pensiones de sus mayores. En su opinión, esta nueva reforma deberá actuar aumentando ingresos y ajustando automáticamente los gastos: “antes de romper el contrato generacional, se reescribe con pensiones más bajas pero que se puedan pagar”.

No obstante, defendió que se mantenga el actual sistema de reparto con mejoras de su contributividad, en lugar de los sistemas asistenciales, que garantizan una pensión mínima a todos que debe completarse con una privada.

En este sentido, el profesor de ESADE, Manuel Alfaro, adviritió que en España “no hay ninguna cultura del ahorro y eso no se genera de un día para otro; hay que cambiar la mentalidad y eso no se hace con el discurso del miedo sino en positivo”.

Sin embargo, Conde-Ruiz consideró que más que incrementar los ahorros de cara a unas eventuales pensiones públicas más bajas, los ciudadanos deberían invertir en su propia formación constante para hacerse empleables durante más tiempo, y poder trabajar más allá de los 67 años si así lo desean.

En cuanto al momento en el que se producirá la próxima reforma, el subdirector de Fedea aseguró que el aumento de la inflación traerá los cambios, ya que en un contexto de subida de precios, los pensionistas perderán poder adquisitivo por el efecto del factor de revalorización y presionarán para que se modifiquen las leyes.

 

 

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