Editorial

Otros incentivos a la natalidad

Desde que el primero de enero entró en vigor el complemento de pensión para las nuevas jubiladas que han sido madres de al menos dos hijos, más de 73.000 mujeres disfrutan de una pequeña prima que oscila entre el 5% y el 15% sobre su pensión. Nada menos que casi una de cada dos mujeres de cuantas han accedido este año a prestaciones contributivas públicas, y que da una idea del ritmo de incorporación de las mujeres a este tipo de complemento financiero que pretende reconocer el esfuerzo natalista que sostiene a la Seguridad Social.

Pero persiste la duda de si este reconocimiento presente, que tiene un coste ciertamente limitado a unos 1.000 millones de euros anuales cuando en unos años camine a velocidad de crucero, es el mejor mecanismo para incentivar también la natalidad ahora, cuando los problemas demográficos de España empiezan a proyectar su sombra sobre el estado de bienestar. Los incentivos tienen que recaer sobre las mujeres jóvenes que llegan al mercado de trabajo y que han reducido en las últimas décadas el número de hijos, puesto que el problema demográfico se prolongará inevitablemente si no se ataca ahora. Este tipo de incentivos han funcionado en países como Francia y deberían ser ensayados aquí con paciencia, puesto que los frutos tardan años en aflorar.

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