Las consecuencias del 'brexit'

El Banco de Inglaterra pone a la banca a dar crédito

Los bancos no podrán elevar el pago de dividendo

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney. EFE

El Banco de Inglaterra se ha arremangado y ha decidido actuar con carácter inmediato para intentar frenar el impacto que el brexit tendrá sin duda en la economía británica. La institución ya reaccionó en la misma mañana del día 24 de junio con el anuncio de una línea de liquidez por 250.000 millones de libras con la que evitar cualquier colapso del sistema financiero.

Pero ahora toma una decisión que apunta directamente a la economía real y a los bolsillos de los ciudadanos británicos: ha decidido rebajar la exigencia de capital que aplica a los bancos para que tengan más margen para conceder crédito. Así, el ratio de colchón anticíclico para los bancos se reduce a cero desde el 0,5% sobre el volumen de sus activos ponderados por riesgo. Y el efecto directo será un ahorro en recursos propios de 5.700 millones de libras que podrá traducirse en una concesión de nuevo crédito por 150.000 millones de libras (177.000 millones de euros). La cifra equivale a casi un tercio de los 60.000 millones de libras de financiación neta concedida el pasado año por el conjunto del sistema financiero.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, explicó que la institución vigilará que los bancos no aprovechen ese alivio en capital para elevar dividendo, ahora que sus cotizaciones están muy castigadas. El objetivo supremo es apoyar la economía “con nueva capacidad de préstamo para las empresas y hogares británicos”. Carney ha reconocido que los riesgos que anticipaba para la economía británica en caso de brexit “han comenzado a materializarse”. Y ha apuntado a la depreciación de la libra, que ahonda el déficit récord de la balanza por cuenta corriente británica. Al incremento que puede registrarse en el número de hogares vulnerables, ya que “hay crecientes evidencias” de que la incertidumbre por el referéndum ha paralizado decisiones de inversión. Y a los ajustes que pueden darse en el mercado inmobiliario, donde dos gestoras de fondos, Aviva y Standard Life Investments ya han anunciado el bloqueo de sus fondos inmobiliarios.

En el primer trimestre del año, los flujos de capital hacia este sector se han recortado a la mitad, una tendencia que se acentúa en el segundo trimestre, según reconoce el Banco de Inglaterra. En el mercado de renta variable, los reembolsos ascendieron la semana pasada a 600 millones de dólares, con salidas en nueve de las últimas diez semanas, de acuerdo con datos de Bank of America Merrill Lynch. Para una economía con un déficit por cuenta corriente del 6,9% del PIB, nivel sin precedentes, la retirada de inversión extranjera es un asunto clave.

La rebaja en las exigencias de capital a la banca estará vigente hasta el menos junio de 2017 y tendrá efecto en tres cuartas partes de los bancos, responsables de un 90% del crédito a la economía. Es la primera de las medidas que el Banco de Inglaterra está dispuesto a tomar para combatir la recesión económica que amenaza a Reino Unido en su decisión de separarse de la Unión Europea. La institución se compromete a tomar decisiones “lo más efectivas posible durante este período de elevada incertidumbre”. Para la próxima reunión del 14 de julio, ya se espera una rebaja de tipos de interés, ahora en el mínimo histórico del 0,5% desde el año 2009 y un incremento del programa de compra de deuda.

Como único elementos positivo del brexit, Carney citó las ventajas que para la exportación tiene la caída de la libra –del 12% desde el referéndum, hasta mínimo histórico–. “Los mercados financieros han gestionado bien la volatilidad y no han añadido tensión”, señala el comunicado de la institución, que apunta además que no se ha encarecido el coste de financiación para la banca británica, castigada con dureza en Bolsa. De hecho, el Banco de Inglaterra defiende que los niveles de capital y liquidez de los bancos británicos son sólidos. Su volumen de activos líquidos de calidad es de 600.000 millones de libras, cuatro veces más que antes de la crisis.

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