La UE, del revés

¿Es posible todavía dar marcha atrás en el ‘brexit’?

La salida del Reino Unido de la UE parece inevitable, pero el cómo y el cuándo estará en manos del sucesor de David Cameron

¿Es posible todavía dar marcha atrás en el ‘brexit’?

A más de un europeo le gustaría montarse en un DeLorean y regresar al 22 de junio de 2016, aquella remotísima fecha en la que 17.410.742 británicos todavía no habían votado a favor de que el Reino Unido saliera de la UE. Pero a falta de ese salto al pasado, queda la posibilidad de modificar el futuro antes de que se consume el brexit. ¿Será posible?

La puesta en marcha del proceso de divorcio parece inevitable tras la contundente victoria del brexit en el referéndum del 23 de junio. Ni Londres ni Bruselas se atreven a contemplar siquiera que el futuro Gobierno británico no acate el mandato popular.

El referéndum era consultivo y no vinculante. Pero en el Reino Unido, Gobierno y oposición (o lo que queda de ambos) aceptan el resultado de una consulta que registró un 72,2% de participación, con un 51,9% de votantes a favor de marcharse (leave) y un 48,1% a favor de quedarse (remain).

El primer ministro saliente, David Cameron, se había comprometido a seguir en el cargo y a pedir inmediatamente la salida de la UE si perdía el referéndum. No pudo cumplir ninguna de las dos promesas tras su estrepitoso fracaso.

Ni Londres ni Bruselas se atreven a contemplar siquiera que el futuro Gobierno británico no acate el mandato popular

Sus posibles sucesores (la ministra de Interior, Theresa May, y el ministro de Justicia, Michael Gove) ya han anunciado que, de momento, no tienen ninguna intención de presentar la petición de salida. Pero los dos aceptan el brexit como inevitable, aunque durante el referéndum militaron en bandos contrarios (remain y leave, respectivamente).

El calendario, sin embargo, no está fijado y puede influir de manera decisiva en la negociación de salida. Los partidarios de que Reino Unido siga en la UE confían en que ni siquiera llegue a activarse nunca el artículo 50 del Tratado de la UE, que regula el proceso de salida. Pero a uno y a otro lado del canal de la Mancha se da por seguro que el artículo se va a activar, aunque haya discrepancias sobre en qué momento y en qué desembocará.

Fuentes europeas calculan que Londres no presentará la petición de salida “hasta finales de este año o comienzos de 2017”. Algunos analistas pronostican que incluso se retrasará aún más y el Gobierno británico, sea cual sea, dejará pasar las elecciones presidenciales en Francia (abril y mayo de 2017) para evitar la previsible posición de dureza de París.

Si se cumplen esas previsiones, el artículo 50 se activaría en la primera mitad de 2017. Y el regateo podría prolongarse durante dos años, según el Tratado, es decir, hasta mediados de 2019.

Fuentes europeas calculan que Londres no presentará la petición de salida “hasta finales de este año o comienzos de 2017”

Las elecciones generales en Reino Unido están previstas en 2020. Y Theresa May ya ha indicado que, si logra sustituir a Cameron, su intención es completar la legislatura.

En ese caso, el pueblo británico podría pronunciarse casi al mismo tiempo sobre el acuerdo que marque su nueva relación con la UE y sobre el nuevo Gobierno. Algunos analistas consideran que esa coincidencia podría abrir el camino hacia un breversal, el término inventado para describir la marcha atrás del brexit. Pero, al menos de momento, ni en Bruselas ni en Londres se apuesta por esa posibilidad.

“Brexit significa brexit (...) No puede haber intentos para quedarse en la UE ni para regresar por la puerta de atrás”, señaló Theresa May en su discurso como aspirante a ocupar Downing Street, y eso que ella era partidaria del remain.

La mayoría de las capitales europeas mantienen esa misma posición y se resignan a la ruptura con el Reino Unido como un acontecimiento doloroso pero irreparable. “El brexit no es una tragedia, es una realidad”, señalaba la semana pasada el primer ministro eslovaco, Robert Fico, en vísperas de asumir (desde el 1 de julio) la presidencia semestral de la UE. La canciller alemana, Angela Merkel, siempre implacable, recordaba: “Somos políticos, no estamos para aquí para gimoteos y quejas, sino para afrontar la realidad”.

Los 27 socios ya se han dado cita el 16 de septiembre en Bratislava, la capital de Eslovaquia, para armarse política y legalmente ante la batalla de separación con Reino Unido. Y a ninguna de las dos partes le interesa dar la impresión de que el choque puede evitarse en el último momento. En Gran Bretaña, porque podría provocar una reacción aún más airada de un electorado que se sentiría estafado. Y en Europa, porque cualquier cesión ante Londres alentaría a los grupos que defienden posiciones de salida en Francia, Holanda, Austria o Finlandia.

La sustituta o el sustituto de Cameron tendrán, por tanto, que activar el artículo 50. Ese artículo, sin embargo, no impone la salida. Y tampoco impide que el país que lo activa renuncie a su ejecución.