Editorial

Un acuerdo eficaz en las antiguas cajas

La negociación para el nuevo convenio de las antiguas cajas de ahorros ha apurado el plazo hasta el último instante. Con ser habitual en este tipo de negociaciones, no deja de ser una señal de lo complejo que ha sido un acuerdo después de tres prórrogas y justo cuando ya sonaba la campana. La trascendencia de este pacto laboral es doblemente significativa porque, a pesar de la práctica desaparición de las cajas de ahorros del sector financiero, afecta a las que se han transformado en bancos, es decir, a todas.

El sentido común lleva a pensar que la CECA, patronal de cajas, y la AEB, de bancos, se acerquen tanto que los próximos acuerdos colectivos sean comunes para todo el sector, una lógica esta que, sin embargo, sigue mediatizada por el distinto origen de las entidades protagonistas. El complejo momento que vive el sector dota de especial trascendencia a este acuerdo, que contempla entre otras cosas una subida salarial agregada del 2,25% en tres años –inferior al 4,5% del resto de la banca–, congela la antigüedad y consagra la doble escala salarial. Pero lo más importante es que lleva implícita una filosofía de flexibilidad, manifestada en la libertad a cada entidad para negociar sus horarios, muy necesaria para encarar de manera sostenible el futuro en el complejo escenario actual.