Mercado inmobiliario

La escasez de oferta dispara los visados de viviendas un 42,1%

De enero a abril se cursaron 21.577 permisos, la cifra más alta desde 2011

Los expertos sitúan el nivel óptimo de producción entre 150.000 y 200.000 casas al año

Tres obreros trabajan en la construcción de una vivienda. EFEArchivo
Tres obreros trabajan en la construcción de una vivienda. EFE/Archivo EFE

Las grúas vuelven al paisaje de cada vez más ciudades de España o, al menos, eso es lo que se desprende de la principal estadística oficial que mide el volumen de edificación de viviendas. Los visados o permisos que han de solicitar los constructores ante los colegios de arquitectos para poner en marcha una promoción han sido tradicionalmente el termómetro que marcaba la actividad en el sector.

Así, según las cifras de Fomento, de enero a abril se cursaron un total de 21.577 permisos para construir nuevas vivienda, lo que representa un incremento del 42,1% anual sobre idéntico periodo del año anterior. Además, supone la cifra más alta para ese cuatrimestre de los últimos cinco años y confirma la tendencia al alza con la que cerró el pasado ejercicio. En todo 2015 se contabilizaron un total de 49.695 visados para edificar viviendas.

En cuanto al dato de los cuatro primeros meses de este año, pese a que este aumento apunta a que 2016 será el primer año desde que se inició la recuperación económica que termine con una clara progresión al alza, las cifras que se maneran aún se encuentran muy lejos de los 255.968 visados que se solicitaron entre enero y abril de 2006, ejercicio previo a la crisis, en el que el sector estaba aún en pleno boom y cuando en un solo mes se cursaban más visados que actualmente en todo un año. Y es que en 2006 se iniciaron más de 865.000 casas, un récord de triste recuerdo por el stock sin vender ni alquilar que después generaría, que los expertos insisten en que no se repetirá nunca más.

Por tipología de las viviendas construídas, Fomento destaca que el 73,4% del total de visados solicitados en el primer cuatrimestre correspondió a la edificación de pisos en bloque, que contabilizaron 15.843 casas y un incremento del 45% anual.

El resto de las autorizaciones pedidas fue para residencias unifamiliares, con 5.730 solicitudes, un 34% más que en el mismo periodo de un año antes.

Previsiones demográficas

Por el contrario, el número de visados solicitados para reformar o ampliar viviendas se ralentizó en el arranque de 2016. Así, en los cuatro primeros meses se pidieron 8.142 autorizaciones para reformar o restaurar viviendas, apenas un 1,4% más que un año antes. La demanda de visados para ampliar casas creció a un ritmo más acelerado, del 9,5%, hasta sumar 517. Por lo que respecta a la superficie, la media para las viviendas unifamiliares se situó en 201 metros cuadrados, mientras que la de los pisos fue de 117 metros cuadrados.

Desde que Fomento empezó a elaborar esta estadística en 1991, los visados alcanzaron su mínimo histórico mensual en agosto de 2013, cuando apenas se contabilizaron 1.585. El máximo histórico se registró en septiembre de 2006 con 126.753 permisos en solo 30 días.

A la pregunta de cuál sería el nivel óptimo de producción de casas que debería alcanzar el mercado inmobiliario, lo cierto es que lo único claro que tienen los expertos es que la intensidad de la construcción debería evolucionar por zonas.

Es decir, mientras que en grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Alicante será habitual ver en los próximos meses cada vez más grúas porque la demanda de vivienda nueva en estos municipios es creciente y el stock disponible se está agotando, en otros lugares es previsible que no vuelva a construirse una promoción de viviendas en muchos años.

Expertos demógrafos advierten además que la producción futura de casas habrá que ir adecuándola a las proyecciones de población que auguran para los próximos años un descenso del volumen de habitantes de España. Las estimaciones más optimistas creen que se volverán a construir 250.000 viviendas al año a medio plazo, lo que supondría regresar a niveles de 2008. Sin embargo, los más cautos apuestan por una horquilla sensiblemente inferior, de entre 150.000 y 200.000 casas anuales, si se mantiene el tirón de la venta de inmuebles entre los extranjeros no residentes.