Reunión del Consejo Europeo

Berlín y París discrepan sobre el futuro de la UE tras el ‘brexit’

Cameron asegura que “la salida de Reino Unido no equivale a dar la espalda a Europa”

Merkel plantea abrir un proceso de reflexión y luchar contra la brecha de desigualdad

El primer ministro británico David Cameron (d) conversa con la canciller alemana Angela Merkel (i) durante la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, Bélgica hoy, 28 de junio de 2016.
El primer ministro británico David Cameron (d) conversa con la canciller alemana Angela Merkel (i) durante la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, Bélgica hoy, 28 de junio de 2016. EFE

David Cameron asistió esta tarde en Bruselas a la que podría ser su última cumbre europea como primer ministro británico. Y, sin duda, la más humillante durante sus seis años de mandato porque tuvo que dar explicaciones sobre el estrepitoso fracaso de su campaña para mantener al Reino Unido en la UE y escuchar los reproches de sus homólogos europeos por la profunda crisis que ha abierto en el seno del club.

La primera cumbre tras el referéndum confirmó también las graves discrepancias que existen entre los 27 socios sobre las causas del fiasco británico y, sobre todo, sobre el camino a seguir para salir del atolladero y evitar que se repita en otros países.

Alemania y Francia chocaron frontalmente en cuanto a la respuesta al brexit. El presidente francés, François Hollande, reclamó una salida del Reino Unido “lo más rápido posible”. Y solicitó un plan de choque inmediato basado “en el fortalecimiento de las fronteras, un verdadero plan de inversión, otro de atención a los jóvenes y una democratización de los procesos de la zona euro”.

Hollande, que cuenta con el respaldo de países como Italia, Bélgica, Luxemburgo y poco más, advirtió que “no hay tiempo que perder porque todo el planeta tiene los ojos puestos en Europa y hay que dar una señal de fortaleza”. España podría militar en esa línea pero, con un Gobierno en funciones, mantiene de momento un perfil bajo. La mayoría de los socios, sin embargo, secundó la propuesta de la canciller alemana. Angela Merkel propuso y logró parar el reloj del brexit para dejar pasar el verano y que la situación política se aclare en Londres.

Hasta marzo de 2017

Merkel también planteó iniciar un período de reflexión que, sin entonar el mea culpa por la debacle del brexit, reconozca que buena parte de la opinión pública desconfía de la actual deriva de la Unión Euorpea.

La canciller admitió, en un discurso en el Parlamento alemán antes de volar a Bruselas, que la UE no siempre ha cumplido sus promesas ni sus expectativas. Merkel también alertó sobre la necesidad de luchar contra la brecha de desigualdad que ha surgido durante el preoceso de globalización. La cita de mañana, ya sin presencia de Cameron, marcará el inicio del “proceso de reflexión” demandado por Merkel, destinado a pactar las medidas necesarias para garantizar que la UE recupera el apoyo de la opinión pública y no pierde más eslabones en los próximos años.

Merkel, líder de facto de la Unión, ya fijó el calendario de esa reordenación del club. “Debería concluir en marzo de 2017, coincidiendo con el 60 aniversario del Tratado de Roma” que en 1956 supuso el nacimiento de la Comunidad Económica Europea. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, será el encargado de dirigir los trabajos de remodelación. Y hoy ya propuso una primera cita, para el mes de septiembre, en Bratislava, capital de Eslovaquia. El motivo, según Tusk, es que ese país ocupará a partir del 1 de julio la presidencia semestral de la UE. Pero la verdadera razón, “es que Tusk quiere que no haya británicos alrededor”, interpretan con malicia ciertas fuentes europeas.

Merkel advierte que la salida tendrá consecuencias

David Cameron llegó a Bruselas con un mensaje de concordia. “La salida de la UE no significa dar la espalda a Europa". Pero mañana ya no asistirá a la segunda jornada de la cumbre europea en Bruselas, que se celebrará sin su preencia. La reunión informal de los 27 socios restantes de la UE a espaldas de Cameron pretende demostrar que a partir de ahora, incluso antes de que se consume la salida, Reino Unido puede ser tratado como un país tercero.

“Tiene que notarse con claridad la diferencia entre si un país pertenece a la familia europea o no”, anunció la canciller alemana, Angela Merkel, antes de asistir a la cumbre europea. Merkel advirtió a Londres de que “el acceso al mercado único europeo”, uno de los privilegios que Reino Unido quiere mantener, “requiere como contrapartida la libre circulación”, cuya restricción es uno de los objetivos de los partidarios del brexit. “No puede haber privilegios sin obligaciones”, subrayó la canciller. El presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, también subrayó que Londres “no puede esperar una UE a la carta”.

Otros socios se mostraron mucho más duros con el primer ministro británico saliente y le acusaron de pretender chantajear a la Unión con un período de incertidumbre sobre la salida o no del Reino Unido. “Esa incertidumbre puede poner en peligro la integridad de la UE”, advirtió en la cumbre el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz.