Deportes

El rugby español, en busca de patrocinadores

La clasificación de la selección para los JJ OO de Río 2016 da alas a una mayor visibilidad

El margen de mejora es alto debido a que está en fase de crecimiento

La selección de rugby 7 celebra la clasificación para los JJ OO de Río de Janeiro.
La selección de rugby 7 celebra la clasificación para los JJ OO de Río de Janeiro.

Es el mayor hito de este deporte en España en los últimos años. La selección de rugby 7 (modalidad jugada por siete jugadores en vez de 15) se clasificó el pasado domingo para disputar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Un deporte que presume de valores como el compromiso, el esfuerzo y el trabajo en equipo, y que cualquier compañía querría poder transmitir.

Ese es uno de los principales objetivos del patrocinio deportivo: asociar la imagen de la empresa a unos intangibles determinados. Otro, que además decanta buena parte de este tipo de acuerdos, es la visibilidad lograda. Un motivo que hace que deportes como el rugby, con una identidad y valores reconocibles, no suelan ser elegidos por las grandes organizaciones para sus patrocinios. Sin embargo, el deporte del balón ovalado está experimentando un fuerte auge y viviendo la etapa más dorada de su historia. De todo ello se habló ayer durante la celebración del Rugby Summit, celebrado ayer en Madrid.

En este foro el seleccionador nacional de rugby, Santiago Santos, definió la realidad de este deporte en España como de “subdesarrollo en cuanto a recursos”, lo que, a su vez, le hace albergar un gran margen de mejora si visibilidad y valores se dan definitivamente la mano. “Por eso, las empresas que lo apoyen, encontrarán un retorno con un crecimiento realmente enorme”, añadió.

Los últimos resultados de la selección de rugby 7 avalan la existencia de esa mejora. Para llegar a los Juegos Olímpicos, España ha tenido que vencer a selecciones de la talla de Irlanda, Rusia o Samoa. “Calidad y potencial no faltan, lo único que necesitamos para hacer despegar el rugby son los recursos”, recordó Santos. Y ahí es donde entran en juego las grandes organizaciones, a las que los principales actores de este deporte lanzan el guante, una vez que los resultados empiezan a llegar.

El consejero delegado de la consultora de gestión deportiva Openside Sports Limited y experto en branding deportivo, Archie Paton, comentó el enorme peso que los valores de este deporte reportan a las empresas. “La marca no es una insignia estampada en una camiseta, es corazón y mente, es asociar una organización con el ideal del deporte al que viste”.

Esto es precisamente lo que hacen las grandes compañías en países en los que el rugby tiene una mayor tradición, como Inglaterra o Francia. “Es un deporte que está presente en la sociedad, se televisa y se habla de él, por eso las organizaciones apuestan por él”, recordó Santos. Eso sí, allí es todo más fácil. En este sentido, el seleccionador explicó cómo, al estar tan extendido sobre todo entre la clase alta, en casi todas las empresas hay un directivo que ha practicado este deporte.

El hecho de que los ejecutivos jueguen al rugby llega a tener una repercusión en la gestión de las organizaciones. Porque es ahí donde relucen valores como el respeto, la colaboración o la toma de decisiones.

“Asociar la imagen y objetivos empresariales a este deporte es un retorno seguro”, afirmó Carlota Castrejana, miembro del Comité Olímpico Español. Porque, Río 2016 puede ser el punto de partida.