Infraestructuras

Los bancos recortarán un 40% los costes de estructura de Isolux

Ponen en venta la ingeniería Tecna y la Ciudad de la Justicia de Córdoba

Los bancos recortarán un 40% los costes de estructura de Isolux

Isolux va a reducir considerablemente su tamaño para intentar salir a flote. Además de la desinversión en activos como la filial fotovoltaica T-Solar, la banca acreedora está poniendo nuevos negocios de la constructora en el escaparate y ha diseñado un tijeretazo del 40% en los costes de estructura, lo que implicará una fuerte reducción de plantilla en todo el grupo.

El capítulo de los gastos a bajar (costes laborales, dotaciones para amortizaciones, alquileres, seguros y otros que no dependen del nivel de productividad) asciende a 100 millones anuales, a los que se suman otros 200 por los intereses de la deuda. El equipo creado por los bancos acreedores para reestructurar el grupo de infraestructuras, liderado por Nemesio Fernández-Cuesta, trabaja en una nueva estrategia para sacar a Isolux de mercados de dudosa rentabilidad, los política y jurídicamente inestables y aquellos en los que la empresa no goza de una ventaja competitiva.

Y es que Isolux Corsán está presente en 42 países, “un número demasiado elevado que no tiene sentido”, según fuentes empresariales, de los que apuntará como estratégicos únicamente Estados Unidos, Canadá e India, además de algunos mercados europeos. Se reducirá, por contra, la exposición a Latinoamérica y África.

En cuanto a las actividades, según las mismas fuentes, Isolux tendrá su negocio principal en la construcción y explotación de líneas de distribución eléctrica. Se trata de un campo en el que la compañía tiene probada experiencia, con más de 5.000 kilómetros de tendidos eléctricos en concesión. Este tipo de proyectos conlleva fuertes cargas de construcción y posibilidades de rotación una vez que las citadas redes entran en operación. De hecho, otra de las grandes desinversiones lanzadas por Isolux bajo la tutela de los bancos es la de sus líneas de alta tensión en Brasil.

El problema al que se enfrentará Fernández-Cuesta cuando ocupe la presidencia este verano, una vez se rubrique el pacto, es que la actividad concesional es intensiva en capital, algo de lo que carece Isolux. Además de caja la empresa necesita una relación estrecha con los bancos y fondos. En plena tempestad, Isolux ha salvado los avales, pero no tiene combustible para nuevos proyectos.

Los 200 millones que va a inyectar la banca hasta finales de verano para que Isolux afronte los pagos urgentes –ya ha desembolsado 50 millones– son insuficientes para lanzar actividad, según reconocen fuentes financieras.

La empresa busca, a través de desinversiones, un mínimo de entre 150 y 200 millones extra y la baza de la venta de T-Solar, cuya ronda de ofertas está abierta hasta el 30 de junio, se complementará con otras operaciones. Ha pasado a la lista de activos dispuestos para la venta la filial de ingeniería para petróleo y gas Tecna, que fuentes del mercado valoran entre 50 y 80 millones y que no tiene deuda adosada. También se han solicitado ofertas por la concesión de la Ciudad de la Justicia de Córdoba, actualmente en construcción y que conlleva 25 años de explotación, así como el parque eólico argentino de Loma Blanca, de 200 MW.

T-Solar ha sido tasada en 130 millones, más los casi 700 millones de deuda. Una vez cerrada la venta, Isolux debe pagar 70 millones para dar salida a Corpfin del capital de la energética, donde tiene un 11,6%. De ahí la necesidad de más extraorinarios para poner en marcha el grupo. Por T-Solar pujan Gas Natural Fenosa, el fondo KKR, Cerverus-Bruc y el canadiense PSP.

 

Así se pagarán los 250 millones de deuda comercial

El acuerdo logrado por los tres grandes bancos acreedores de Isolux (Caixabank, Santander y Bankia) y las negociaciones con los bonistas de la compañía, “que van por muy buen camino”, no han logrado conjurar el peligro de que alguno de los acreedores comerciales puedan instar el concurso de acreedores de una compañía que arrastra una deuda corporativa 2.000 millones de euros, de los cuales se capitalizarán 1.400 millones (los restantes 600 millones se consideran deuda sostenible).

Sin embargo, esta posibilidad se considera remota. Tras la voluntad manifiesta de la banca de sacar adelante la compañía, con un plan en toda regla dirigido por el exnúmero dos de Repsol, Nemesio Fernández-Cuesta, los acreedores comerciales tendrían más que perder con un concurso por los extensos plazos de cobro y la consiguiente quita.

El comité de seguimiento de la reestructuración está diseñando un calendario y condiciones de devolución de los 250 millones que el grupo de infraestructuras adeuda a sus proveedores. Las fuentes consultadas explican que ha sido actualizado el listado y se formarán grupos, en función de la importancia para el funcionamiento de la compañía, para comenzar a pactar el pago de las facturas. Las conversaciones serán intermediadas por KPMG, representante de los bancos acreedores frente a los accionistas de control, Luis Delso y José Gomis en la reestructuración.