Editorial

Llegan las nuevas inmobiliarias

La recuperación económica, la reactivación del crédito y el convencimiento de que los precios de los inmuebles están tocando suelo son las tres patas en que se sustentan los nuevos aires del mercado inmobiliario residencial. Los datos confirman que el plazo para la venta de una casa se ha reducido hasta apenas diez meses. La revitalización se manifiesta más claramente al considerar que si una vivienda supera hoy los doce meses a la venta sin encontrar comprador ya se la empieza a considerar fuera de mercado. Esta evolución, más notable en las grandes urbes como Madrid o Barcelona, presenta en casos de buenas localizaciones y precio ajustado el cierre de operaciones en solo 30 días. Al calor de este renacer del negocio inmobiliario residencial llegan importantes inversores institucionales, como los fondos oportunistas. Estos toman el relevo de las grandes promotoras caídas con la crisis. Son casos como los de los estadounidenses Värde, que se hizo con la promotora de San José, o Lone Star, que adquirió Neinor Homes a Kutxabank, y que desembarcan con planes milmillonarios de inversión. Se trata de una apuesta clara por el futuro de este mercado basada en la rentabilidad esperada. El ADN de estos fondos no incluye la permanencia a largo plazo, pero puede ser el germen de las nuevas inmobiliarias que recompongan el maltrecho segmento residencial.