Todocaminos

Cuatro cosas que te pasarán si tienes un todocamino (SUV)

Cuatro cosas que te pasarán si tienes un todocamino (SUV)

Desde 2012 la industria del automóvil ha visto cómo sus ventas se han incrementado en nuevo segmento, el de los todocaminos, conocidos también como SUV (Sport Utility Vehicle); a pesar de la caída dramática que ha vivido entre 2012 y 2015 el sector del automóvil. Según datos del Instituto de Estudios de la Automoción, en España un 25% de los vehículos que se venden pertenecen a esta gama. De 1.034 millones de vehículos comercializados en el año 2015, 260.000 fueron todocaminos.

El verdadero boom de ventas comenzó en el año 2012, continuando su evolución positiva durante los años siguientes hasta alcanzar un crecimiento del 120 por ciento. De hecho, en 2015 se vendieron más todocaminos que compactos. Pero, ¿a qué se debe el éxito de este tipo de vehículo?, ¿qué les hace tan atractivos?

Una de las posibles respuestas es que este tipo de vehículos son un claro reflejo de los cambios vividos en la industria del motor y en la sociedad, respondiendo a las necesidades de las personas.

Todocaminos frente a todoterrenos

El término todocamino hace referencia a aquellos vehículos que comparten características y apariencia con los todoterrenos, pero que tienen una serie de elementos que los hacen exclusivos. El todocamino no es un coche con el que recorrer kilómetros en el campo, aunque puede ayudar a superar los pequeños revés que nos encontramos en la ciudad como un bordillo demasiado alto o un badén muy pronunciado. A nivel técnico, la principal diferencia con los todoterrenos es que poseen un chasis monocasco y en el caso de tener una tracción integral, suele tener una distribución distinta. Aunque los hay de todo tipo, se pueden identificar fácilmente por tener una suspensión elevada y por sus líneas elegantes.

4 cosas que te pasarán si tienes un SUV

Ser el centro de las miradas. Si no quieres pasar desapercibido, el todocamino es una apuesta segura. Estos vehículos compactos destacan por acaparar todas las miradas al tener unas líneas atractivas, unas ruedas de grandes dimensiones y un capó abultado.

Asegurar la conducción. Si estás cansado de percibir cada baden de la carretera, lo tuyo son los SUV. Su altura, además de evitar que la carrocería se estropee, asegura un perfecto equilibrio a los pasajeros. A pesar de lo que pueda parecer, conducir un todocamino es una tarea sencilla. Las ruedas y los sistemas de seguridad hacen que cualquier conductor pueda dar el salto a la carretera.

Todos desearán ser tu acompañante. El espacio, la comodidad de los asientos o el amplio maletero son algunos de los condicionantes que les hacen irresistible.

Disfrutar de la naturaleza.  Aunque los todocaminos tienen un diseño muy urbano, también son los vehículos perfectos para ir al campo gracias a sus sistemas de suspensión delantera y trasera.

Durante algunos años, los usuarios de automóviles vieron al todoterreno como el vehículo que satisfacía todas sus necesidades ya que era amplío, familiar, perfecto para terrenos complicados y de notoria apariencia. Sin embargo, la industria automovilística ha detectado que otro segmento de población busca un coche similar al todoterreno pero más seguro, ligero y con un diseño algo más alternativo. Es ahí cuando nacen los primeros todocaminos, creados para conductores que prefieren la ciudad al campo y que buscan una conducción más elevada y con mayor visibilidad.

Entre los primeros fabricantes de estos automóviles se encuentra Hyundai. La firma coreana supo entender desde el principio a los usuarios ofreciéndoles una amplia gama de todocaminos, apostando por este segmento de vehículos. Un buen ejemplo de ello es el nuevo Hyundai Santa Fe, que combina diseño, seguridad y comodidad en un mismo espacio. Con asientos de cuero y materiales de alta calidad, cuenta con un equipamiento interior perfecto. Los asientos climatizados, el sistema de audio Infinity Premium Surround o un monitor de visión periférica, son algunos de los elementos que hacen de este automóvil uno de los más selectos en su gama.

La comodidad, un estado de ánimo

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La suspensión es una de las características más notorias de los todocaminos, que no siempre es fácil de combinar con la comodidad. El equilibro entre estos dos elementos se alcanza con un buen sistema de suspensión delantera como el MacPherson, que ofrece un óptimo rendimiento y una gran estabilidad. Complementado con una suspensión trasera multi-link que ofrece confort y un mayor espacio para los pasajeros.

Un sistema de visión periférica es perfecto para simplificar las complicadas tareas de estacionamiento. Esta tecnología consta de varias cámaras posicionadas estratégicamente a lo largo del vehículo cuyas imágenes se proyectan en una pantalla táctil a disposición del conductor. Tecnología de visión 360º que aúna comodidad y seguridad a todos los pasajeros.

Potente mezcla de seguridad y estilo

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Una de las prestaciones más valoradas a la hora de acceder a la compra de un vehículo y que se potencia en los todocaminos es la seguridad.

Elementos como el sistema activo de luces largas, que detecta vehículos delante del nuestro, o el sistema de alerta de cambio involuntario de carril (LDWS), son una buena apuesta para garantizar la seguridad de los pasajeros en un todocamino.

También hay que valorar la disposición de un amplio sistema de airbags como es el caso del Hyundai Santa Fe, que cuenta con 7 airbags distribuidos a lo largo del vehículo. El control de crucero inteligente (ASCC) o el sistema de detención de ángulo muerto (BSD) refuerzan el sistema de seguridad de los todocaminos.

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Cuando el tiempo no acompaña, es imprescindible el sistema de control de tracción (TCS), que monitoriza la aceleración de cada rueda y las condiciones de la carretera para que no haya imprevistos de última hora. Si a ello lo acompañamos con un asistente de frenada (BAS) y un frenado autónomo de emergencia (AEB), los peligros en la carretera se reducen, proporcionando una buena experiencia en la conducción.

Para asegurar la estabilidad del vehículo, el todocamino debe contar con control de tracción avanzado en curva (ATCC), control electrónico de estabilidad (ESC) y estabilidad dinámica del vehículo (VSM). Y para una conducción óptima, el asistente al arranque en pendiente (HAC) y el control de descenso (DBC).