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La paciencia de los inversores latinoamericanos con la banca

Los empresarios que entraron en el capital de los bancos españoles registran minusvalías

De izquierda a derecha, Roberto Alcántara (Herradura Occidente), Moises Naim, Juan Carlos Escotet (Banesco) y Jaime Gilinsky, del grupo colombiano Gilinski.
De izquierda a derecha, Roberto Alcántara (Herradura Occidente), Moises Naim, Juan Carlos Escotet (Banesco) y Jaime Gilinsky, del grupo colombiano Gilinski.

Pues eso dicen los bancos de inversión. Los grandes accionistas latinoamericanos que han entrado en la banca española parece que están dispuestos, salvo rara excepción, a mantener su apuesta en el sector financiero del país pese a las bajas rentabilidades y los aún nuevos ajustes que deben abordar las entidades, sobre todo en un año, el presente, que prometía soleado, pero se ha convertido en una nueva pesadilla para la banca al tener que desarrollar su operativa bajo la presión de unos tipos de interés en negativo.

Los más fieles e incondicionales, a la vez que sufridos, son los inversores de Banco Popular. La firma que preside Ángel Ron dio entrada en su capital a finales de 2013 a un grupo de inversores mexicano liderado por la familia Del Valle. El grupo azteca invirtió 450 millones de euros para hacerse con el 6% de Popular a 3,95 euros por acción, precio que suponía un descuento del 5% sobre el cierre del valor en Bolsa del 10 de diciembre, un día antes de anunciar la operación.

Hoy las acciones de Banco Popular cotizan a 2,12 euros por título. Pero el grupo azteca sigue confiando en la entidad presidida por Ron, pese a la pérdida de valor. “Las inversiones de los grandes accionistas latinoamericanos son a largo plazo, confían en el sistema financiero español y en la economía del país. No son cortoplacistas. Consideran que al final su inversión será rentable”, explica un experto financiero conocedor de los procesos de entrada de importantes grupos inversores en las empresas españolas.

Popular tiene previsto desligar de su balance y para siempre unos 4.000 millones de euros de activos tóxicos inmobiliarios. Los incluirá en una sociedad que pasará a ser gestionada por fondos de inversión, y dejará de lastrar los resultados del banco. Además, el banco tantea la venta de alguna filial más, que aun siendo rentable para el grupo, siembra algunas dudas en los analistas.

Otra entidad que tiene como núcleo principal en su accionariado a inversores mexicanos es Liberbank. Esta entidad se apoyó en dos grupos aztecas y en la familia asturiana Masaveu para apuntalar su capital tras su salida a Bolsa. Gustavo Tomé, propietario del fabricante de plazas solares Solarcell y de Redi Plastics, la principal embotelladora mexicana, y Ernesto Tinajero, fundador de Cablecom, junto a Masaveu controlan alrededor del 12% de Liberbank.

Y como en el caso de Popular, pese a los vaivenes de la cotización de la entidad que lidera Manuel Menéndez, y de su baja rentabilidad, los inversores aztecas mantienen su apuesta por Liberbank, confirmada la semana pasada con la compra por parte de Tinajero de 500.000 acciones más del banco, con una inversión de 462.000 euros. Suma así una participación del 7,6%.

Banco Sabadell también cuenta con dos inversores latinoamericanos como principales accionistas también atraídos por el sector financiero español y sus bajos precios en 2013, el colombiano Jaime Gilinski, y el mexicano David Martínez. Ambos entraron en el banco que preside Josep Oliu en septiembre de 2013, y llegaron a superar el 10% del capital del banco.

Como en el caso de Popular o de Liberbank, los inversores latinoamericanos representaron también para Sabadell un balón de oxígeno. Aunque en este caso, parece que uno de sus apoyos en 2013, quiere ahora reducir su posición en el sector financiero español. Gilinski, que llegó a sumar el 7,4% del capital de Sabadell, ha vendido un 2,5% de este paquete, y hay quien dice que quiere desprenderse de más. Pese a ello, expertos, analistas y bancos de inversión, aseguran que en general, y salvo excepciones, los inversores latinoamericanos quieren quedarse en el capital de las empresas en las que han entrado, aunque, de momento, la inversión sea deficitaria.

Otro inversor latinoamericano que apostó por la banca española ha sido el venezolano (aunque nacido en Madrid) Juan Carlos Escotet, dueño de Abanca (antes Novagalicia).

Y cambiando totalmente de asunto. Hay que destacar la reunión que se celebrará en Madrid desde hoy lunes y hasta el miércoles del Institute of International Finance (IIF), al que asistirán los más destacados banqueros, reguladores y representantes del sector financiero internacional.

Y como iniciativa pionera, el IIF ha elegido a BBVA como laboratorio experimental de Regtech al considerar al banco como uno de los más avanzados tecnológicamente. En esta reunión estarán presentes start-up como Ayasdi, Global Blockchain Labs Engagement (de IBM), Onfido, Silicon Valley Bank, Suade y Sybenetix.

En esta reunión, convocada como diferentes mesas redondas, estarán presentes reguladores y tecnológicas para abordar las necesidades de este creciente sector. El evento será inaugurado por Francisco González, presidente de BBVA, y por el presidente de IIF, Tim Adams.

Redtech es un nuevo concepto del que surge una nueva ola de start ups, que aplicando tednologías como el cloud computing o big data, ayudan a reducir gran cantidad de tiempo y los elevados costes que los bancos dedican al cumplimiento regulatorio.