Pau Solanilla, director general de Llorente & Cuenca Cuba
Pau Solanilla, Director General de Llorente & Cuenca Cuba
Pau Solanilla, Director General de Llorente & Cuenca Cuba

Pau Solanilla: “Ir con prisas a Cuba es una estrategia equivocada”

La consultora de comunicación abrió en marzo una nueva vía de negocio en la isla.

La consultora de comunicación Llorente &Cuenca puso en marcha, en marzo, una nueva unidad de negocio enfocada a Cuba, en un momento histórico de apertura económica en la isla caribeña. Al frente de ella ha colocado a Pau Solanilla (Barcelona, 1970), experto en comercio internacional y conocedor de la isla, ya que entre 1999 y 2005 trabajó, en Bruselas, en la delegación del Parlamento Europeo para América Central y Cuba.

Pregunta. ¿Qué objetivos se marca la compañía con su presencia en Cuba?

Respuesta. Este país estaba en el horizonte de la empresa desde hace tiempo, con intereses desde varios puntos de vista. Sin embargo, no se daban las condiciones. Ahora, se ha pasado de una expectativa a una oportunidad por el deshielo con EE UU. Cuba está decidida a abrir la mano a la inversión extranjera. Creemos que posicionarnos en la isla es un instrumento muy útil para acompañar hacia ella a nuestros clientes de España y Latinoamérica. Tenemos la seguridad de que hay oportunidades importantes para ellos, pero somos conscientes de que en Cuba todo tiene su tiempo. Ahora hay que aprender, situarse y relacionarse para el medio y largo plazo. Nuestra mirada es esa, sin ningún tipo de cortoplacismo.

“Es un país donde los negocios se hacen de forma totalmente diferente a cualquier país de su entorno”

P. ¿Han constatado un interés real de empresas españolas por explorar vías de negocio en Cuba?

R. Hay interés, pero hay prudencia. En Cuba las cosas se hacen despacio. El que llegue a este país con prisas, seguramente tenga una mala estrategia. Hay que ir a conocer, a generar una base de confianza, comprender el mercado cubano, y a partir de ahí, iniciar un periodo de inversiones y de actividad en la isla. Las empresas saben que eso toma su tiempo, pero está habiendo muchas visitas de empresas, también del Gobierno, y de hecho hay muchas cámaras de comercio y patronales que están organizando misiones para este mismo año.

P. ¿Lo principal es ganarse la confianza de las autoridades?

R. En Cuba se necesitan tres cosas. Primero, conocimiento del entorno de negocios. Las cosas en Cuba se hacen de forma totalmente diferente. Es un mercado único y singular, no se parece a ningún otro de Latinoamérica. En segundo lugar, generar confianza con las autoridades cubanas, porque es un mercado cerrado, no prima el precio, prima la confianza y la solvencia. Y la tercera es sostenibilidad, paciencia y persevarancia. Son los consejos que damos a las empresas para acercarse a este mercado.

P. ¿Cómo ha gestionado su empresa la llegada a la isla?

R. Fácil no ha sido. Hemos hecho un proceso discreto, en el cual hemos mostrado el interés y la confianza en el futuro del país. Creemos que tiene estabilidad y seguridad jurídica para las empresas a corto y medio plazo, respetando la realidad cubana. Y hemos hecho que nos vean como una empresa útil para los cubanos, para poder atraer inversiones y empresas solventes a la isla. Eso lo hemos construido poco a poco, discretamente, con viajes, conversaciones, con ejemplos de empresas que hemos llevado en los sectores que tienen más interés y prioridad por parte del gobierno cubano. En eso nos hemos diferenciado. En nuestro diálogo con las autoridades intentamos aportar empresas que puedan satisfacer sus necesidades en el corto y medio plazo.

P. ¿Y por dónde pasan esas oportunidades? ¿Qué sectores son los más atractivos?

R. Fundamental, el agroalimentario. Hay innumerables oportunidades, por lógica. Por la propia alimentación del país, y por la necesidad de proveer de productos al turismo. Este también presenta oportunidades. Es la locomotora, aunque no solo de sol y playa, también en nichos de valor añadido. En tercer lugar, la energía, porque el crecimiento que se prevé no sirve si no hay un suministro de energía. También, construcción e infraestructura, en la rehabilitación de edificios, de patrimonio, y en nueva construcción de infraestructuras, porque Cuba va a empezar a entrar en las instituciones financieras internacionales.

P. ¿Cree que las autoridades españolas se han colocado de forma correcta en este proceso?

R. Cuba es una prioridad para todos los gobiernos españoles, y para el actual también lo ha sido. Es cierto que nuestro contexto político, con un gobierno en funciones, no permite tomar iniciativas nuevas que podrían generar un posicionamiento más claro, sobre todo más visible. El presidente francés, François Hollande, invitó a Raúl Castro y le dio un tratamiento muy grande. Francia está intentando posicionarse en la isla, EE UU, por supuesto, también. Quizá nos falta esa escenografía a nivel de jefe de estado, que refleje esa implicación.

P. ¿Era impensable que se abriese esta situación en Cuba?

R. Este país es una sorpresa. Parecía que las cosas eran inmutables, y de repente, han pasado cosas. Y creo que es un proceso irreversible.