Transporte de gas

El Ibérica Knutzen se repara durante dos semanas en Ferrol

En los trabajos de reparación y mantenimiento se invierte más de un millón de euros.

El gasero Ibérica Knutzen en el dique seco del astillero de Navantia en Ferrol.
El gasero Ibérica Knutzen en el dique seco del astillero de Navantia en Ferrol.

Más de 200 operarios de Navantia y otras empresas auxiliares trabajan sin descanso durante estas dos semanas en el astillero de la empresa pública en Ferrol sobre cada rincón del Ibérica Knutsen, un inmenso gasero de 280 metros de eslora (más de tres campos de fútbol) y 44 metros de manga. El armador, el grupo noruego Knutzen, invierte en la puesta a punto que requiere el barco cada cinco años más de un millón de euros. Este buque, de primera generación y cuya construcción costó 176 millones de dólares (155 millones de euros), cuenta con la tecnología más avanzada para transportar 138.000 metros cúbicos de gas natural líquido (GNL).

En sus cuatro enormes tanques, de forma hexagonal y recubiertos de una aleación de aluminio “con mucho níquel”, según explica Vicente Capell, director general de la empresa en España, alberga espacio suficiente para abastecer en cada carga alrededor del 1% del consumo de gas natural de España. En estos días se revisa exhaustivamente su interior. En los próximos cinco años ninguna persona accederá a este espacio diáfano en el que el gas natural se mantiene en estado líquido a 163 grados bajo cero. 

Esta temperatura no puede evitar, sin embargo, que en cada trayecto se pierdan hasta 2.000 metros cúbicos de gas, pero no se pierden. El Ibérica Knutsen cuenta con dos generadores, dos turbinas y dos calderas que funcionan con fuel y gas, que lo convierten en un barco “muy sofisticado” puede alcanzar, según los responsables de la empresa, una potencia de 3.450 kilovatios.

La cubierta del barco conecta a través de grandes tuberías los cuatro tanques para almacenar el gas natural líquido. ampliar foto
La cubierta del barco conecta a través de grandes tuberías los cuatro tanques para almacenar el gas natural líquido.

Con una vida útil de 40 años, el barco opera para Gas Natural, con el que tiene un contrato de fletamento a largo plazo, desde que fuese botado en 2006, explica Andrés Celaya, presidente de Knutzen en España. En la actualidad, el buque completa el recorrido entre Argentina y Trinidad y Tobago.

La tripulación está compuesta por 24 marineros y oficiales, mayoritariamente filipinos, los primeros, y noruegos, los segundos (aunque puede navegar de forma automática). El capitán, Rior Svensson, vestido con un mono naranja cuenta en el puente de mando desde donde se avista toda la cubierta del barco que esperan zarpar mañana, día 17, tras algo más de dos semanas en el dique seco. Cada día que el buque pasa en el astillero supone una inversión millonaria. “De los trabajos en este tipo de paradas está pendiente hasta el presidente de la compañía”, asegura Celaya para explicar el coste que supone estas operaciones de mantenimiento y reparación. Salvo estos pocos días, el barco está en funcionamiento los 365 días del año. Es la única forma de rentabilizar una inversión tan importante, aseguran.

El grupo Knutzen es uno de los principales operadores de gaseros del mundo y cuenta con nueve metaneros para el fletaje de gas natural, ocho de ellos de bandera española. Entre verano y otoño recibirá dos nuevas unidades de última generación, también operados para Gas Natural, con una capacidad de 170.000 metros cúbicos de gas y que mejoran la eficiencia al consumir únicamente 100.000 toneladas de combustible al día. Los nuevos buques han costado a la naviera alrededor de 215 millones dólares (175 millones de euros). La facturación de 2014 alcanzó los 600 millones y prevé llegar a los 700 millones en 2016.

Un operario bajando a uno de los cuatro tanques de gas líquido con los que cuenta el barco. ampliar foto
Un operario bajando a uno de los cuatro tanques de gas líquido con los que cuenta el barco.

El quinto gasero

Navantia renunció el año pasado a la construcción del “quinto gasero” de Gas Natural, que había sido encargado a Knutzen y que a diferencia de los últimos cuatro barcos adquiridos por la naviera, iba a ser fabricado en los astilleros de la empresa pública en Cádiz. “Dos semanas antes de la firma, con todo cerrado, se levantaron de la mesa”, comenta Celaya. Gas Natural ha renunciado provisionalmente a este quinto buque, reestructurando sus necesidades logísticas en los cuatro barcos que opera actualmente, entre ellos el Ibérica Knutzen.

Sin embargo, fuentes del sector afirman que la decisión de Navantia, participada al 100% por la SEPI que agrupa las empresas industriales propiedad del Estado, de volcarse en la construcción de petroleros, tras abandonar su construcción hace más de 20 años, en detrimento de los metaneros es un error estratégico. La fabricación de metaneros supone, no solo más horas de trabajo (2,5 millones por buque frente a las 0,70 millones de los petroleros), sino renunciar a una mercado de mayor valor añadido en el que en los próximos años se prevé una demanda de 200 nuevos buques.

En la actualidad, Navantia tiene encargado la fabricación de cuatro petroleros para la Armada australiana que, según fuentes de la empresa, supone más de tres millones de horas de trabajo para sus astilleros en Puerto Real (Cádiz) y Ferrol.

Fabricar gaseros, un mercado con futuro

Fuentes de la empresa señalaron que a pesar de que el mercado del gas en España “no está bien”, con “mucha producción y poco consumo”, se pronostica que en el próximo lustro, especialmente entre 2019 y 2020, el consumo de gas natural líquido crecerá. Según cálculos de Knutzen, en 2002 tan solo había un centenar de cargueros de gas, frente a unos 400 actualmente.

Esta cifra se espera que aumente hasta los 600 gaseros en tres años, que además de requerir cada uno 2,5 millones de horas de trabajo, cuentan con una tecnología muy avanzada de alto valor añadido. Los astilleros coreanos, sobre todo los de Hyundai y Daewoo, tardan más de tres años en la fabricación de uno por la alta demanda. Los constructores coreanos entregan una medidas de 60 a 80 barcos cada año.