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La idiosincrasia de las sucursales y del tenis

La idiosincrasia de las sucursales y del tenis

Hace poco más de un mes que el debate sobre el futuro de las oficinas bancarias volvió a saltar a la actualidad. El detonante fue el anuncio del plan de Santander para cerrar 450 sucursales, a lo que se sumaron unas declaraciones del consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, quien insinuó a Bloomberg que BBVA podría operar igual con 1.000 oficinas, lo que supondría cerrar el 75% de su red. El proyecto de Santander unido a las declaraciones teóricas, según aseguró más tarde el banco, de Torres avivaron un debate que lleva tiempo sobre la mesa y que el Banco de España de forma recurrente asoma a la actualidad con el argumento del recorte de costes para mejorar eficiencia y rentabilidad.

Lo curioso es que tras el revuelo que se formó entre los empleados de BBVA ante un hipotético ajuste de plantilla y red, la responsable de España en el banco, Cristina de Parias, por un lado, y el consejero delegado, por otro, decidiesen remitir sendos comunicados a todos los trabajadores, en una clara defensa de la sucursal bancaria.

“Aunque existen algunos competidores (pequeños) que están apostando por modelos sin sucursales, esa no es nuestra estrategia ni nuestro modelo. Como planteamiento teórico de visión de la industria a largo plazo es previsible que el número vaya disminuyendo y su papel vaya evolucionando y sea complementado con otros canales (como ya está ocurriendo), pero sin que tengamos ninguna precisión sobre la configuración de red que tendrá más sentido en unos años. No tenemos planes de cierre de oficinas, más allá de los habituales asociados a la gestión dinámica de red [...]. Los equipos en oficinas son nuestro principal punto de contacto con los clientes, son los que mejor les conocen, los que saben cuáles son sus necesidades y cómo les podemos ayudar desde BBVA”, sentenció Torres en su comunicado.

La entidad con más oficinas en España, CaixaBank, con 5.438, sigue defendiendo su presencia física como un distintivo de su marca. Su presidente, Isidro Fainé, siempre ha apostado por tener una tupida red que evitase la exclusión financiera, sobre todo en aquellas zonas rurales en las que ya pocas entidades mantienen su presencia.

Y es que parece que la oficina bancaria sigue siendo el centro de negocio de las entidades financieras y aún la principal fuente de ingresos. Por ello, también parece que, de momento, habrá sucursales para una larga temporada, aunque eso no quita para que se vaya ajustando poco a poco la red. Porque, si se piensa fríamente, oficinas hay unas cuantas. Lo malo es que no hace tanto, solo algo más de un lustro, las entidades seguían embarcadas en una carrera por sumar puntos de venta a pie de calle.

Lo que sí cambiará en breve es el consejo de administración de la Fundación Bancaria La Caixa y de su filial CaixaBank. En los próximos días tres miembros de los consejos de ambas instituciones anunciarán su decisión de quedarse en una u otra firma al cumplirse el plazo de incompatiblidades establecido por la ley de cajas y fundaciones. En la norma se fija que los consejeros de una fundación bancaria no pueden estar sentados en el banco filial, o viceversa. De esta forma, a la previsible salida de Isidro Fainé de CaixaBank, como todo apunta (pero aún no se ha decidido nada en el consejo), para quedarse como presidente de la fundación, le seguirá la salida de uno de los dos organismos de Juan José López Burniol, consejero de CaixaBank desde el año 2011 y patrono de la Fundación Bancaria La Caixa y miembro del consejo de Criteria; y de Teresa Bassons, consejera de CaixaBank desde junio de 2012, patrona de la Fundación Bancaria La Caixa y miembro del comité consultivo de Caixa Capital Risc.

Será una pequeña revolución en el consejo de CaixaBank o de la Fundación.

Y algo que ya ha cambiado, y parece que para unos cuantos años, ha sido el precio del aparcamiento de la Caja Mágica, donde la semana pasada se celebró el Torneo Mutua Madrid Open de Tenis. El ayuntamiento subió el precio del parking de 10 euros que costaba el pasado año a los 20 euros de este año. También han cambiado muchos de los asistentes que acudían casi diariamente a la zona vip del torneo. La razón se encuentra en la decisión, también del consistorio, de no utilizar las 4.011 entradas que recibía para disfrutar del torneo en la Caja Mágica. El ayuntamiento que encabeza Manuela Carmena decidió distribuir las 3.461 entradas que corresponden a 33 palcos vip (y que dan derecho a comer en el también restaurante vip) y otras 550 que están ubicadas en las gradas, entre colegios, entidades sociales y clubs deportivos.

Un asistente que no ha querido perderse casi ningún partido de este torneo, o por lo menos casi ninguna comida, ha sido el conocido como el pequeño Nicolás, quien ha hecho acto de presencia casi todos los días, y cada uno de ellos con una corte de acompañantes diferentes. Cristiano Ronaldo también se dejo ver por el Open, lo mismo que Ronaldo Luís Nazário. Ministros, políticos en campaña, medio equipo del Real Madrid de baloncesto, exministros del PP como Ángel Acebes o José María Michavila (que compartieron partido y mantel), no quisieron perderse el torneo.