Editorial

Un error por norma en las autonomías

Los 104 millones de euros que ingresaron en 2015 las comunidades autónomas por la venta de terrenos e inmuebles representan un ridículo 8% frente a los 1.340 millones que contemplaban en sus presupuestos. Es el porcentaje más bajo registrado en unos planes de estas características. La desviación sería justificable si se pudiera sustentar en los habituales avatares de la naturaleza del mercado, y más cuando el negocio inmobiliario transita, como ha puesto de manifiesto la feria SIMA celebrada la pasada semana en Madrid, por el nuevo rumbo de la recuperación tras atravesar la mayor crisis de su historia. Sin embargo, los errores en el cálculo sobre ventas de bienes inmobiliarios y suelo que potencialmente pueden realizar las autonomías son tan constantes que llaman a la reflexión. Las comunidades se han acostumbrado ineficientemente a sobreestimar los ingresos con el objetivo evidente de cuadrar sobre el papel, que todo lo aguanta, algo incompatible con la realidad de los presupuestos. Puede que sean justificables algunos errores de cálculo, es posible que los analistas del mercado inmobiliario no atinen con su evolución real o que variadas circunstancias desvíen el tiro. Pero es hora de rectificar si los fallos en la previsión de ingresos públicos por venta de terrenos e inmuebles se convierten en norma para cumplir el déficit.