Editorial

Una máquina que necesita combustible

Abril ha sido un mes cuantitativamente bueno para el empleo. La Seguridad Social ganó casi 160.000 nuevos cotizantes, lo que sitúa la cifra total de afiliados en 17.463.836, aunque lejos aún –unos dos millones por debajo– del número alcanzado en abril de 2008, poco antes del comienzo de la crisis. La radiografía arroja también un descenso de casi 84.000 personas registradas en las oficinas de empleo, con lo que el número total de parados se ha quedado a un paso de situarse por debajo de la barrera psicológica de los cuatro millones de personas. Ambas cifras muestran que el motor del empleo en España sigue en marcha y mantiene una velocidad interanual de un 2,68%, ligeramente menor de la registrada en marzo, pero suficientemente potente como para seguir creando un buen número de puestos de trabajo cada mes.

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Mariano Rajoy. EL PAÍS

Junto a esas cifras, sin duda positivas, la calidad del empleo de abril proporciona menos motivos para la alegría. La mayor parte del registrado tiene un fuerte carácter estacional y está relacionado con el turismo, como suele ocurrir en torno a estas fechas, marcadas por la llegada del buen tiempo y las vacaciones de Semana Santa. Cuatro de cada diez nuevos puestos de trabajo creados se registraron en la hostelería, con una fuerte presencia de extranjeros entre los contratados, y especial concentración en regiones más turísticas, como Baleares, Andalucía o la misma Cataluña.

Mariano Rajoy señalaba ayer, tras conocer los datos, que considera más importante recuperar los 20 millones de ocupados que lograr los objetivos de consolidación fiscal. Una afirmación más que razonable, puesto que el empleo genera riqueza y por lo tanto ingresos fiscales y el desempleo y las prestaciones que lleva consigo son una parte sustancial del gasto público. Pero para poder avanzar hacia ese objetivo, tarea ya del próximo equipo de Gobierno, es necesario seguir reformando la economía y afrontar viejas pero urgentes asignaturas pendientes, como la eliminación de las mutiplicidades normativas que siguen existiendo entre las comunidades autónomas, la liberalización de los servicios profesionales y el impulso de un nuevo modelo productivo capaz de capear con mayor fortaleza los inevitables altibajos de los ciclos económicos.

La tónica que ha alcanzado la recuperación en España está ejerciendo de contrapeso a la incertidumbre política que sigue marcando la agenda del país. Pese a ello, el ritmo de crecimiento de los pedidos y las contrataciones en el sector servicios en abril se ha visto levemente ralentizado por esa situación anómala, por lo que es previsible que, si se prolonga, ese efecto se haga notar de forma más intensa. Ninguna máquina funciona solo por inercia y la economía y el empleo no son una excepción. Un nuevo Ejecutivo y una sólida agenda de reformas son el combustible mínimo que España necesita para seguir creciendo.