Asamblea anual de socios del IEF

Las empresas familiares suspenden a los políticos

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Ignacio Osborne
El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Ignacio Osborne

La repetición de las elecciones generales, tras cuatro meses de conversaciones estériles, ha soliviantado a la clase empresarial. Esa es al menos una de las conclusiones que se puede extraer de la consulta hecha a los miembros del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) en el marco de la asamblea anual de socios. Este lobby, que aúna a más de 100 empresas familiares cuya facturación supone el 16% de PIB (entre ellas Mercadona, Acciona, Gestamp, Agrolimen o Bankinter), ha preguntado a sus socios que valoraran la actual situación política con una puntuación que iba de 0 a 9 puntos. El resultado ha sido de 2,2 puntos, lo que representa el nivel más bajo desde 2010.

El nuevo presidente del IEF, Ignacio Osborne, rechazó que esta puntuación fuera un voto de castigo a la clase política. “Lo que refleja es que vivimos una situación anómala que no es buena para la economía española”, apuntó en su primer discurso como máximo directivo del organismo. Osborne admitió que la incertidumbre y la parálisis en la que vive España desde hace meses es la peor de las situaciones para los empresarios. “Quedan pendiente una reforma estructural de la Administración del Estado,una evaluación exhaustiva del gasto y un cambio de modelo productivo, ya que el actual es insostenible”, apuntó.

La mejoría del crédito impulsa la inversión

La crisis de la deuda soberana y la reforma bancaria provocó el corte del crédito a las empresas en 2012 y 2013. La concesión de préstamos fue mejorando tímidamente y este año, a tenor de las respuestas de los empresarios, es de la normalización del crédito. Ninguno de los encuestados reconoce haber obtenido condiciones peores de financiación que el pasado ejercicio y el 77% considera que han mejorado.

El regreso del crédito ha tenido un impacto directo en los planes de inversión, tanto dentro como fuera de España. El 75% de las compañías considera que aumentará su inversión en España y el 76% vaticina que se incrementará en los próximos tres ejercicios. También auguran que destinarán más fondos a las compras en el exterior, con un porcentaje récord del 17% de firmas que facturan más del 75% en otros países.

Pero si el presidente del IEF destacó como prioritario algún desequilibrio, este fue el de las cuentas públicas, con una deuda pública bordeando el 100% del PIB y un déficit por encima de lo exigido por Bruselas. “Las familias y las empresas hemos hecho un gran esfuerzo reduciendo nuestra deuda y ahora le toca a las Administraciones. Deuda y déficit son una pesada losa sobre el futuro del país. Con tipos bajo y el petróleo barato se pueden pagar, pero la situación puede cambiar”, advirtió ante el repunte del barril de Brent y la tímida escalada que ha comenzado la prima de riesgo.

La valoración que los empresarios hacen sobre la situación económica es diametralmente opuesta a la política. En concreto la consideran con 5,46 puntos sobre 9, lo que supone el nivel más alto desde que se inició la crisis. Este buen dato, sin embargo, no oculta algunas de las incertidumbres que alberga la clase empresarial ante la salida de la crisis. Pese a que la actividad y el empleo han crecido a tasas del 3% anual en el primer trimestre del año, un 81% de los encuestados (el mismo porcentaje que un año antes) considera que el crecimiento de la economía española estará caracterizado “por un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo”. Los dos adjetivos (moderado y limitado) reflejan los temores ante un posible recrudecimiento de la actividad mundial. Y estos se dejan sentir en que baja del 10% al 4% el porcentaje de aquellos dirigentes que piensan que habrá “una aumento rápido de la actividad económica con una intensa creación neta de empleo” y sube del 9% al 15% la cifra que engloba a aquellos que tachan de “frágil” el crecimiento y que creen que no habrá creación de empleo.

Más ventas a corto y medio plazo

Los resultados parciales, sin embargo, muestran perspectivas más optimistas. El 78% de las compañías crece que sus ventas aumentarán este año, dos puntos más que el año pasado, llegando al nivel más alto de la serie histórico iniciada en 2008. Algo similar sucede con el empleo, ya que la cerca de la mitad de las firmas asegura que generará puestos de trabajo el año que viene. En concreto, el 46% así lo cree frente al 45% de 2015 y el 21% de 2014.

Los socios del IEF mantiene el tono optimista en sus respuestas cuando se le preguntas sobre las previsiones para los tres siguientes ejercicios, pese a las múltiples incertidumbres que pesan sobre la economía española. El 83%, ocho puntos menos que en 2015, cree que sus ventas seguirán al alza en los próximos tres años y tan solo un 4% (dos puntos más que un año antes) considera que bajarán. Las previsiones para el empleo también son positivas, ya que el 47% de los encuestados prevé aumentar plantilla en ese período, nueve puntos menos que en 2015, y el 30% prevé mantenerlo.