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¿Qué diferencia a Adidas y Nike?

La firma alemana de ropa deportiva registró unos buenos resultados en el primer trimestre y parece más rentable. Su nuevo consejero delegado empieza desde atrás

Presentación de un modelo de zapatillas Adidas en la tienda insignia de la firma en Berlín.
Presentación de un modelo de zapatillas Adidas en la tienda insignia de la firma en Berlín.

Adidas y Nike son similares en muchos aspectos –pero en uno están a millas de distancia–. El fabricante alemán de ropa deportiva, que informó ayer de sus buenos resultados en el primer trimestre, deja atrás a su rival estadounidense en rentabilidad. Adidas es cada vez mejor, pero parte de una base baja.

Nike debería producir en serie un margen operativo del 13,9% en 2016, en comparación con el mísero 6,6% de Adidas, según muestran los datos de Thomson Reuters. Estrechar esa brecha será el último desafío del consejero delegado entrante Kasper Rorsted, que reemplazará a Herbert Hainer en octubre. Rorsted empieza en un momento oportuno: Adidas acaba de aumentar significativamente sus previsiones de ventas e ingresos para el conjunto del año.

Imagínese que Adidas pudiera ponerse al día con Nike en eficiencia. Su beneficio operativo de 2016, si tuviera que compartir los márgenes de Nike, sería de más del doble –de 1.200 a 2.700 millones de euros–. Si el múltiplo actual de Adidas alcanzara las 20,2 veces el beneficio operativo de este año, la capitalización de mercado del grupo aumentaría de 24.000 millones de euros a 54.000 millones. En otras palabras, pasaría de ser el equivalente a un cuarto del titán deportivo estadounidense a ser la mitad de grande.

Eso no sucederá en un año, ni tal vez dos. Sin embargo, hay pocas razones obvias por las que el segundo fabricante de ropa deportiva más importante del mundo deba ser a medio plazo significativamente menos rentable que el número uno –incluso con la competencia de rivales como Under Armour y los pobres resultados de su marca de golf–. En 2013, Adidas tenía por objetivo un margen del 11%. La misión de Rorsted está clara, y comienza con esos 30.000 millones de euros de valor potencial adicional.