Petróleo

La petrolera saudí Aramco saldrá a Bolsa a un valor récord: tres veces Apple

La compañía será la de mayor capitalización del mundo, con 1,8 billones de euros

El príncipe Bin Salman confirma la colocación por menos de 5% del capital

El rey Salman bin Abdelaziz, en su discurso hacia el pueblo Saudí.
El rey Salman bin Abdelaziz, en su discurso hacia el pueblo Saudí. REUTERS

Arabia Saudí ha aprobado hoy un ambicioso plan de reformas cuyo objetivo es reducir la dependencia del petróleo, desarrollando inversiones y aumentando las exportaciones no petroleras de aquí al año 2030. El proyecto incluye la venta de hasta el 5% de las acciones de la petrolera estatal Aramco, y sus empresas filiales, valorando a la empresa en 1,78 billones de euros, tres veces la capitalización de Apple, en estos momentos la primera compañía cotizada del mundo.

El Consejo de Ministros saudí ha informado en un comunicado de la aprobación del plan el denominado “Proyecto de la Visión de Arabia Saudí-2030” con el que pretenden diversificar la economía del país y que representa la hoja de ruta para los próximos 15 años. El Ejecutivo ha encargado al Consejo de Asuntos Económicos y Desarrollo, presidido por el príncipe heredero y ministro de Defensa, Mohamed bin Salmán, que elabore los mecanismos y medidas necesarias para cumplir con el plan y seguirlo.

El propio Bin Salmán ha confirmado en una entrevista con la televisión árabe Al Arabiya que el país se está planteando sacar a Bolsa hasta un 5% de las acciones de la petrolera pública saudí Aramco, que estaría valorada en 2 billones de dólares (1,78 billones de euros), según el príncipe. Esta valoración supondría tres veces más que el valor en Bolsa de la primera empresa cotizada del mundo, Apple, cuya capitalización íntegra supone 0,58 billones de euros.

Aramco (acrónimo de Arab American Oil Company), creada en los años 30, es la mayor productora, con mucho, de petróleo a nivel global, al asumir totalmente la producción saudí, el mayor extractor del mundo. La producción ronda los 10,5 millones de barriles al día, más que todas las petroleras estadounidenses juntas. Sus reservas están en 260 millones de barriles, 10 veces más que la segunda petrolera mundial en este terreno (Exxon Mobil). Está controlada al 100% por el Gobierno saudí, si bien en sus inicios tuvo participación de petroleras estadounidenses.

“El principal objetivo de este proceso será hacer que la economía nacional deje de depender del crudo para diversificar las inversiones y las fuentes de los ingresos”, ha subrayado Bin Salmán. El plan para sacar a Bolsa Aramco es parte de esa transformación. “Tenemos una adicción al crudo, es peligroso, ya que ha retrasado el desarrollo de otros sectores”, ha añadido el hijo del rey. El plan aspira a que en 2020 el país pueda vivir sin el oro negro.

Como parte del plan, 2030 Vision, el Fondo General de Inversiones saudí, donde se destinan los excesos de ingresos en las etapas de petróleo caro y que obtuvo en 20015 unas ganancias de 30.000 millones de riales saudíes (7.981 millones de euros), se ha reestructurado para servir de vehículo de inversión en el exterior, y se ha incluido en los activos de este fondo a Aramco. La aspiración de Riad es que este fondo controle en unos años alrededor del 10% de la capacidad inversora mundial.

Refomas sin gasto estatal

El monarca ha destacado en un discurso televisado y dirigido a la población que con este proyecto su país espera convertirse en “un modelo para el mundo en todos los niveles”, e ha instado a sus compatriotas a trabajar para materializar este ambicioso plan.

Asimismo, ha adelantado que Aramco, después de este proceso, quedará sometida al control de los bancos y de todos. También ha negado que el lanzamiento de este proyecto esté relacionado con la caída de los precios del crudo, que han obligado al ultracoservador reino y a sus vecinos del golfo Pérsico a reducir numerosos subsidios. “Un aumento en los precios respaldarían el proyecto, pero no tendrían un efecto en él”, ha indicado antes de subrayar: “Necesitamos el petróleo, pero nosotros viviremos en el año 2020 sin el crudo”.

Además, ha añadido que la ventaja de este gran plan para 2030 es que no requiere un gran gasto estatal, sino una reestructuración de los sectores gubernamentales. La iniciativa permitirá la disminución de la tasa actual de paro del 11,6% al 7%, favorecerá el aumento de la participación del sector privado en la economía hasta un 65% y la participación de la mujer en el mercado laboral.

Entre otras reformas, el plan prevé que el país imponga un sistema de visas para que árabes o musulmanes de otros países puedan trabajar y vivir a largo plazo, en contraste con el sistema actual, donde Arabia Saudí se limita a importar mano de obra barata de países vecinos y con muy limitados derechos civiles.