Mercado de capitales

Fin a la sequía: las empresas españolas colocan 5.800 millones en dos semanas

En el primer trimestre de 2016 la escasez de papel en el mercado de capitales ha sido la regla imperante.

Ha habido que esperar al 10 de marzo para que se pusiera fin a la sequía y la estabilidad retornase a la renta fija

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En contra de lo que viene siendo habitual en los primeros meses del año, en este 2016 la escasez de papel en el mercado de capitales ha sido la regla imperante. Ha habido que esperar al 10 de marzo para que se pusiera fin a la sequía y la estabilidad retornase a la renta fija. Ese día el BCE cambió las reglas del juego con una batería de estímulos que tenían por objeto combatir la deflación y sostener la recuperación de la zona euro. Esto, unido a la mejora de las condiciones del mercado, se ha convertido en el ingrediente necesario para la recuperación del pulso en las emisiones corporativas no solo españolas sino también europeas.

La encargada de dar el pistoletazo de salida a estas operaciones en el mercado español fue Telefónica. Antes de ella solo los bancos y algunas firmas, como Iberdrola, Repsol y Madrileña Red de Gas, habían captado dinero con las emisiones de bonos.

La salida de Telefónica al mercado de capitales se produjo cuatro semanas después del anuncio de Mario Draghi. La operadora efectuó dos emisiones de bonos por importe de 2.750 millones. En deuda a seis años la empresa colocó 1.400 millones con un coste de referencia de midswap más 65 puntos básicos y un cupón del 0,75%, mientras que en bonos a una década llegó a emitir hasta 1.350 millones a un precio de referencia de midswap más 95 puntos básicos y un cupón del 1,46%.
El movimiento protagonizado por la teleco española no ha sido una excepción. Otras cinco cotizadas le han seguido los pasos y en apenas dos semanas el mercado de capitales ha sido inundado con 5.800 millones de euros. Los expertos señalan un conjunto de factores que han contribuido a la mejora sustancial en el mercado.

El resurgir de las titulizaciones

En el primer trimestre del año han sido admitidos a negociación en el mercado español 110.983 millones de euros, un 12,5% menos que en el mismo periodo del año anterior, según datos de BME.

Dentro del mercado de referencia de deuda corporativa (AIAF) por tipología de activos destaca el resurgir que han experimentado los bonos titulizados.En concreto, de esta clase de se han emitido durante los tres primeros meses del año hasta 15.836 millones. En el mismo periodo del año anterior no se habían registrado activos de esta clase mientras que entre 2014 y 2012 las cantidades oscilaban entre los 9.084 millones y los 2.301,5. Hay que remontarse al año 2011 para encontrar cantidades similares e incluso mayores.Ese año entre enero y marzo las empresas colocaron 23.235 millones en bonos de esta clase.

El resurgir de esta clase de activos (muy castigados en los años más duros de la crisis) responde según Manuel Puig, de BNPParibas, a que ante la caída registrada por las rentabilidades en el mercado de renta fija, los inversores deben refugiarse en otra clase de productos que ofrezcan un plus de retorno.Eso sí, es fundamental que el inversor entienda el colateral que lleva implícito.

Inicio de año volátil

Enero y febrero han sido dos meses de elevada volatilidad debido a un conjunto de factores, tal y como señala Fernando García, codirector de mercado de capitales de Société Générale.Las dudas que sobrevolaron los mercados fueron las responsables de la escasez de emisiones por parte de las empresas, pues es de sobra conocido que “la volatilidad no es muy amiga del mercado de capitales”, afirma el experto.

El primero de los elementos desestabilizadores tiene que ver con la caída del precio del crudo, que el 20 de enero perforó los 28 dólares por barril, su mínimo desde noviembre de 2003 y que “ha ido marcando el rumbo de los mercados”, afirma García. A esto se sumaron otros acontecimientos que tuvieron incidencia tanto en la Bolsa como en la renta fija. Entre ellos el que cobra un especial protagonismo son las dudas sobre el crecimiento de China y el resto de países emergentes.

Pero estos hechos no llegaron con el nuevo año, sino que tienen su origen en “la deriva del último trimestre de 2015”, asegura Manuel Puig, de Debt Capital Markets Origination Iberia de BNP Paribas. Los últimos meses del pasado ejercicio fueron complicados y esto se tradujo, como era de esperar, en un caída de las emisiones de papel por parte de las empresas. “Costaba más colocar bonos y los libros estaban fuertemente suscritos”, asegura Puig. A esto hay que añadir el endurecimiento de la política monetaria por parte de Estado Unidos(en diciembre la Reserva Federal aprobó la primera subida de tipos desde mediados de 2006) y las perspectivas poco halagüeñas que comenzó a barajar el BCE y que fueron las determinantes en la aplicación de nuevas medidas no convencionales. Por si esto no fuera suficiente, comenzaron a registrarse “tasas negativas en el IPC que se vieron acentuadas por los bajos precios del crudo”, señala Puig.

Esta situación cambió a partir del mencionado 10 de marzo, día en el que el BCE comunicó una serie de medidas adicionales que fueron más allá de lo previsto por los analistas.La propuesta estrella fue el programa de compra de deuda corporativa.Esta noticia, que fue barajada por los inversores, pero no descontada, terminó por dar alas a las empresas.A partir de ese momento, en Europa las emisiones de deuda comenzaron a cobrar protagonismo. Y como España no es un mercado al margen del Viejo Continente, las empresas aprovecharon la ventana que se abría para ir en busca de financiación a precios muy bajos.

El retraso en el caso de las cotizadas españolas se debe a que estas han preferido esperar a ver cómo transcurría el rally una vez que el BCE aprobó las medidas. Después de semanas en el que todas las miradas estuvieron puestas en Europa y en el que las emisiones se saldaron con éxito, las firmas españolas decidieron probar suerte aprovechando “que el mercado estaba hipervitaminado”, indica Puig.El objetivo, según el experto, era el de evitar el sobrecalentamiento que pueda existir en la renta fija conforme se aproxime al brexit y las cada vez más probables elecciones en España por la falta de acuerdo entre los partidos para formar Gobierno cinco meses después de los comicios.

Otras cotizadas

Apenas 24 horas después del movimiento efectuado por Telefónica, llegó el turno de Red Eléctrica. En este caso, la empresa colocó 300 millones en bonos a 10 años con un cupón anual del 1% y un precio de referencia de midswap de más 53 puntos básicos.

La utility española compartió ese jueves 7 de abril el protagonismo con BBVA. En este caso la entidad lanzó una emisión por importe de 1.000 millones de euros en bonos contingentes convertibles (algo que en el lenguaje financiero se conoce con el nombre de cocos) para reforzar su capital. Se trata de un instrumento híbrido que, en principio es deuda, pero que pueden convertirse en capital si por ejemplo las cifras de solvencia caen por debajo de un determinando nivel. De esta forma, el banco que preside Francisco González fue el primero en acudir al mercado de capitales tras el susto vivido por Deutsche Bank.

Fin a la sequía: las empresas españolas colocan 5.800 millones en dos semanas

A estas emisiones se suman las llevadas a cabo por Gas Natural e Iberdrola semana pasada. En concreto, la primer colocó 600 millones en bonos con vencimiento en 2026 y un cupón anual del 1,25%, mientras que la segunda hizo lo propio con una emisión de bonos verdes a 10 años por valor de 1.000 millones. La eléctrica española suma así su segunda colocación de este tipo de deuda, destinada a proyectos sostenibles. La primera vez que lanzó al mercado bonos de esta clase fue en abril de 2014 cuando captó 750 millones de euros.

En este contexto de caídas de las rentabilidades en la renta fija la socimi Merlin Properties decidió acudir al mercado por primera vez en su historia. Este vehículo saldó con notable éxito la operación y captó 850 millones de euros que destinará a la financiación de la compra de Testa a Sacyr.En este caso, el cupón ascendió al 2,25% y el precio fue de 200 puntos básicos.

Hasta la fecha, la lista de colocaciones la cierra la cadena de supermercados Dia que el 18 de abril cerró las órdenes de suscripción de sus libros con la colocación de 300 millones en bonos con vencimiento en 2021.El cupón ofrecido por la empresa se mantiene en línea con el resto de emisiones (1%), al igual que precio de referencia de midswap de más 110 puntos básicos.
Como complemento a estas colocaciones y fruto de la buena evolución que experimenta el mercado de deuda, Sacyr anunció el pasado 14 de marzo su intención de lanzar primera emisión de pagarés en la Bolsa de Irlanda a lo largo de esta año.El importe que pretende captar ronda los 300 millones con un tipo medio estimado del 4%.El objetivo que persigue la constructora que preside Manuel Manrique es desligarse de la banca y buscar así alternativas de financiación.

Precios

A la hora de establecer los precios existen dos elementos que se deben tener en cuenta. Por un lado, los tipos y por otro, los spreads que, como señala Fernando García, de Société Générale, están muy afectados, pero de manera positiva. En la misma línea se mueven los expertos de BNP Paribas que apuntan que la curva de tipos de interés y los spreads están en niveles históricamente bajos. Esto ha permitido a las empresas españolas obtener financiación (en el caso de Telefónica, Gas Natural y Telefónica se han tratado de procesos de refinanciación) a precios hasta ahora nunca vistos y con cupones en zona de mínimos históricos.

Como colofón a todo esto, García añade la fuerte bajada que han experimentado las primas que, a día de hoy, alcanzan el dígito frente a los 30-40 puntos básicos que llegaron a marcar en junio del año pasado. En ese momento, la volatilidad despertada por Grecia se hizo notar con fuerza y el mercado de capitales se cerró a cal y canto.

Próximos meses

Una vez vista la evolución de las últimas semanas, ahora las miradas están puestas en conocer si esta tendencia continuará o ha sido una mera reacción a las medidas aprobadas por el BCE.

Fernando García considera que los elementos desestabilizadores no han desaparecido, sino que se han transformado.Al petróleo y a China le sucederán otros como el referéndum en Reino Unido sobre su continuidad en la UE. Conforme se acerque la fecha de la consulta las dudas aumentarán y las empresas esperarán a que amaine la tormenta.Además, otro elemento a tener en cuenta es que dentro de dos semanas se instaura el black out, periodo previo a la presentación de resultados durante el cual las empresas no pueden emitir. Por su parte, desde BNP consideran que aunque bien es cierto que el brexit traerá volatilidad, esta será contrarrestada con las medidas del BCE. De hecho, a partir de junio el organismo europeo empezará a comprar deuda de empresas. Con este panorama, tanto Manuel Puig como Álvaro Martínez defienden que este año continuará el flujo de las emisiones.Eso sí, sus volúmenes en el mercado primario no serán muy altos pues las empresas españolas ya hicieron el esfuerzo de saneamiento de sus balances en los dos años anteriores.