Fusiones en telecos

Los reguladores ingleses y O2, de profesión enredar

Hutchison responde con dureza ante la ofensiva británica contra la operación

La transacción está siendo analizada por Bruselas

Un turista hace una foto desde un autobús al Big Ben, el popular reloj del Parlamento británico.
Un turista hace una foto desde un autobús al Big Ben, el popular reloj del Parlamento británico. Reuters

Los reguladores británicos vuelven a enredar contra la compra de O2, filial británica de Telefónica, por parte de Hutchison, y su posterior fusión con Three. Una operación valorada en 10.250 millones de libras (unos 13.800 millones de euros) y que supondrá la reducción del número de operadores móviles de red en el país de cuatro a tres. Así, la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) reclamó ayer a la Comisión Europea (CE) que prohíba o imponga estrictas condiciones a la transacción al considerar que perjudicará la competencia en este país.

Estas renovadas presiones llegan pocas semanas antes del veredicto de Bruselas, que tiene de plazo hasta el 19 de mayo. En una carta dirigida a la a la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, el director ejecutivo de la CMA, Alex Chisholm, aseguró que los remedios planteados por Hutchison para facilitar la operación, como la congelación de las tarifas durante un periodo cinco años y la venta a competidores de parte de su capacidad de red, “son insuficientes”. Además, afirmó que la fusión de O2 y Three supondrá un obstáculo para la competencia en los mercados minoristas y mayoristas de móvil en el país.

Ya en octubre, la CMA criticó la operación advirtiendo que implicaría un aumento de los precios y menos alternativas para los usuarios. De igual forma, pidió a Bruselas que le cediera el expediente de la operación de O2, algo que las autoridades comunitarias descartaron y que no gustó al otro lado del Canal de la Mancha.

Y no es el único frente británico contra la transacción. En una carta publicada en Financial Times en febrero, Sharon White, responsable del regulador británico Ofcom, pidió a Bruselas que frenase la operación ante la amenaza de una subida de los precios para los usuarios de Reino Unido y de una pérdida de calidad de los servicios. Desde otoño pasado, White ha criticado en varias ocasiones la reducción del número de operadores móviles de red de cuatro a tres.

En este sentido, Hutchison respondió con dureza, asegurando que estaba muy decepcionada con la posición de la CMA. De igual forma, recordó que esta autoridad no tiene ninguna legitimidad sobre el proceso, que es responsabilidad únicamente de la Comisión Europea.

“Es interesante contrastar el contenido de la carta con la actitud de la CMA y Ofcom ante la fusión de BT y Everything Everywhere, que fue aprobada por la CMA sin condiciones o remedios, creando un operador dominante en los mercados fijo y móvil en Reino Unido”, señaló Hutchison.

El grupo dijo que los remedios propuestos van más lejos de los aceptados en fusiones similares en el negocio móvil aprobadas por la CE. Hutchison señaló también que tiene compromisos de Sky, Virgin, Tesco y otras compañías de banda ancha para la venta de un 40% de la capacidad de red de la firma resultante de la fusión de Three y O2. “Estas compañías asegurará una competencia plena”, recordó Hutchison, que recordó su compromiso para invertir 5.000 millones de libras en los próximos años.

Una situación similar a la planteada en otros países

HSBC recordó que la Oficina de Competencia de Alemania también hizo mucho ruido en contra de la integración de Telefónica Deutschland y E-Plus en los últimos momentos antes de la aprobación por parte de la Comisión Europea. En opinión de la entidad financiera, no debería sorprender que haya lobbying de última hora.

El mercado sigue respaldando la operación

El ataque de las autoridades de la competencia británicas a la fusión de O2 y Three fue comentada en los mercados financieros. En esta línea, Citi planteó que las propuestas planteadas por Hutchison son creíbles, aunque habrá más ajustes de última hora.

Estos analistas recordaron que hay una gran demanda de los interesados en los activos que pudiera vender el grupo asiático tras la integración, entre los que figuran Sky, Virgin, Tesco, Dixons Carphone, la francesa Iliad y TalkTalk. En su opinión, esto no sucedía en el caso de Dinamarca, donde TeliaSonera y Telenor decidieron poner fin al proceso de fusión de sus filiales en el país por las condiciones impuestas. Citi cree que la operación concluirá con éxito.

Fidentiis, a su vez, indicó que la insistencia de las autoridades locales en la entrada de un nuevo operador móvil de red (MNO) es desconcertante, y recordó que Hutchison ha invertido mucho en el desarrollo de sus operaciones en Reino Unido y, hasta la fecha, con muy poco retorno.

La firma, que también apostó por el cierre de la operación con éxito, señaló que hay varios operadores interesados en el modelo de capacidad de red, que les permite el acceso inmediato al mercado.

Los inversores, en cualquier caso, no prestaron mucha atención a la opinión de la CMA. Las acciones de Telefónica, que a lo largo de la sesión llegaron a subir cerca de un 2%, cerraron con un casi inapreciable descenso del 0,03%.