Tribuna

La inercia de los mercados y la concentración empresarial

Existe una preocupación generalizada en los mercados debido a la incertidumbre política que atraviesa España. Lo curioso es que este nerviosismo ha llegado justo en el momento en que empezaban a oírse de nuevo las campanas de la regeneración económica, por lo que los ánimos y las estrategias varían dependiendo de unos y otros.
Si estudiamos este contexto desde la lupa de las grandes organizaciones, podemos contemplar que existen dos posturas empresariales distintas a la hora de afrontar los retos que plantea el panorama macroeconómico de este 2016.
Por un lado, están aquellas compañías y empresarios que se muestran prudentes y expectantes ante los próximos acontecimientos. A nivel nacional, están a la espera de los movimientos políticos que se puedan desencadenar en este principio de año y, a nivel internacional, tienen la vista puesta en China, potencia que está atravesando una crisis que se podría traducir en reconversión. A esto hay que sumar la aparición de nuevas variables que están agitando los mercados, como es el caso de los países emergentes, como puede ser, por ejemplo, Brasil.
La otra cara de la moneda se encuentra en todas las empresas que pretenden aprovecharse de dicha incertidumbre política y seguirán buscando oportunidades tanto en España como en Europa. La intención de estas grandes compañías no es otra que seguir buscando posibilidades en mercados inexplorados hasta la fecha en lo que pueden tener un recorrido a pesar de la crisis. Países como Indonesia, Filipinas, Ecuador o Costa Rica se han convertido en destinos muy jugosos a los ojos de estos inversores.
Por ello, se prevé una tendencia inevitable de los mercados hacia la concentración empresarial, tanto a nivel nacional como europeo. De hecho, ya se han dado los primeros pasos en el sector hospitalario o de embotelladoras de bebidas, por lo que todo apunta a que estas grandes concentraciones de negocio se van a extender al sector inmobiliario, farmacéutico, hotelero y al de la distribución.
Estas fusiones están sirviendo a las grandes empresas para llegar a zonas de mercado donde no hubiesen podido llegar sin unirse a otras más pequeñas que les aporten su conocimiento del mercado o su presencia histórica, entre otros aspectos. Asimismo, en ocasiones, esta alianza se traduce en un incremento del campo de actuación de la pequeña compañía o, incluso, puede servirle para mantenerse a flote.
Las empresas valoran cada vez más las sinergias y la forma de conseguirlas es a base de fusiones o adquisiciones de compañías que operen en el mismo sector o en sectores complementarios.
Así, los operadores locales que son incapaces de seguir creciendo por sí solos y que ahora necesitan una salida, que por motivos económicos, generacionales o de organización interna no pueden obtener, buscan fusionarse con terceros. Por lo que cabe esperar que el principal target para este tipo de operaciones sean las pymes y empresas familiares, especialmente del sector industrial o de servicios que necesitan (o quieren) crecer.
Es cierto que puede que estos cambios no tengan un impacto excesivo en primera instancia en los mercados. Sin embargo, a la larga, veremos importantes transformaciones tanto en la forma de gobernar de las compañías como en la forma de trabajar en las mismas. Además, en consecuencia, los propios procesos internos tornarán hacia unos protocolos mucho más exigentes y profesionalizados.

Rafael López-Diéguez es Director del área de Expansión Internacional de RLD.