Cisma

Los directores técnicos de la CNMC se niegan a respaldar a Marín

Los responsables de Regulación no apoyan al director de Promoción de la Competencia

Antonio Maudes también este recabó adeptos a través de un mail.

José María Marín, presidente de la CNMC.
José María Marín, presidente de la CNMC.

El presidente de la CNMC, José María Marín, no solo tiene en contra a la mayoría de los consejeros del organismo (a seis sobre diez: la vicepresidenta del organismo, María Fernández; Eduardo García Matilla, Diego Rodríguez, Clotilde de la Higuera, Fernando Torremocha y Benigno Valdés ), sino también a los tres directores de Instrucción de la Sala de Regulación (el de Energía, Fernando Hernández; el de Transporte y Sector Postal, Ángel Chamorro y la Telecos y Audiovisual, Alejandra de Iturriaga).

Así, en el conflicto interno que se libra en la CNMC, en la que los seis vocales disidentes elevaron la semana pasada al pleno una propuesta de reprobación del director de Promoción de la Competencia, Antonio Maudes, los citados directores se negaron a apoyar a este, según les pidió personalmente el propio Marín. Según fuentes próximas a la CNMC, el jefe de Gabinete del presidente preparó una carta que pasó a la firma de los cuatro directores de Instrucción antes de la celebración del pleno del día 30, en la que les pedía su apoyo a Maudes. Los tres directores antes citados se negaron a firmarla (en el organismo hay un cuarto, Eduardo Prieto, pero este depende de la Sala de Competencia, a la que pertenece Maudes).

También este, a los que los consejeros consideran “un obstáculo constante en la actividad diaria de esta institución”, envió a los miembros del consejo un correo electrónico en el que les pedía “que se le respetase como persona y su capacidad profesional”, según indican las mismas fuentes. La chispa que ha colmado el vaso fue la decisión del director de Promoción de la Competencia de publicar el polémico dictamen preliminar sobre los nuevos modelos de economía colaborativa, que no había sido refrendado por el pleno.

El mismo día de su publicación, el pasado 11 de marzo, los seis miembros del consejo registraron un escrito destinado a Marín en el que pedían que se incluyese en el pleno del 30, el siguiente punto del orden del día: “pérdida de confianza del pleno en Don Antonio Maudes y medidas a adoptar”. Según el Reglamento Interno de la CNMC, el presidente debe incluir en el orden del día las peticiones firmadas y registradas por, al menos, seis vocales.

Finalmente, en la reunión del pleno, el presidente se enrocó y mantuvo su apoyo a Antonio Maudes, al que ya en enero había cedido poderes que corresponden a los directores de Instrucción. Y lo hizo levantando sin más la sesión, evitando así debatir la última parte del citado punto, esto es, “las medidas a adoptar”.

Los consejeros disidentes, que están dispuestos a llevar ante la Abogacía del Estado la cuestión, contaban con la posibilidad de que Marín diese carpetazo al asunto a través de un desplante. A falta de que estos puedan adoptar alguna otra medida intermedia, deben esperar a que se publiquen las actas del pleno, algo que se hará en la siguiente reunión. Aunque hoy mismo hay un pleno para despachar un asunto menor, no está claro que se lleven al mismo las citadas actas.

Fuentes jurídicas recuerdan que, de la misma manera que la propuesta de destitución de un directivo es potestad del presidente, también lo es un posible recurso ante el Abogado del Estado. El mecanismo sería el mismo que el utilizado el pasado día 11: a través de una solicitud de inclusión en el orden del día firmada por la mayoría de los consejeros.

Precisamente, la última en posicionarse en contra de Maudes y ha situado la balanza en favor de los disidentes, ha sido la consejera Clotilde de la Higuera, quien fue Abogada del Estado en el Ministerio de Economía con Luis de Guindos. Una decisión delicada para José María Marín que, propuesto él mismo por el Gobierno de rajoy, ha perdido la confianza de todos los vocales afines al PP, excepto María Ortiz, su único apoyo junto con Idoia Zenarruzabeitia (PNV) y Josep María Guinart (CiU).

Una posible segregación

Una de las opciones que barajan los socialistas, de lograr formar Gobierno, es segregar la CNMCen dos organismos y que cada uno tenga un consejo de siete miembros. De esta manera, no se tocarían los mandatos de los actuales vocales (sin contar los tres que están en funciones) y del presidente y quedarían otros siete puestos de nueva creación.

Los socialistas no quieren repetir la maniobra del PP, que fusionó los organismos reguladores y Competencia, suspendiendo los los mandatos de los consejeros de dichos organismos que dieron lugar a la actual CNMC. El asunto está en el Supremo.

¿Martínez Meroño, secretario general?

El presidente de la CNMC sugirió hace varias semanas a los miembros del pleno un candidato a la Secretaría General, puesto que había quedado vacante a finales de febrero tras la renuncia de José Manuel Bernabé. José María Marín propuso en su lugar a Julio Martínez Meroño, quien fuera secretario general de Modernización y Relaciones con la Administración de Justicia siendo titular del Ministerio de Justicia Mariano Fernández Bermejo durante el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Previamente, Martínez Meroño había ocupado el cargo de director general de Defensa.

Como había hecho en ocasiones anteriores, la intención era nombrarle mediante una adscripción provisional y después seguir el trámite formal para cubrir la plaza mediante un proceso de concurrencia. Fuentes conocedoras del proceso, aseguran que, ante la negativa de los miembros del pleno a dar su apoyo a este candidato, se optó por convocar directamente la plaza en el BOE. Según el Estatuto Orgánico de la CNMC, el secretario general, al igual que el resto de directivos, será nombrado y cesado por la mayoría del pleno a propuesta del presidente previo procedimiento de concurrencia (o convocatoria de libre designación). Entre tanto, este puesto lo ocupa provisionalmente el director de Control Interno, Carlos Balmisa.

La candidatura de Martínez Meroño, alto funcionario afín al PSOE, ha sido interpretada como un “guiño de Marín ante los nuevos tiempos políticos”. Este ha mantenido contactos periódicos con responsables del PSOE en los dos últimos años ante “una posible reforma de la CNMC”. Marín “quiere aprovechar el cambio para librarse de los enemigos internos y congraciarse con un hipotético gobierno de nuevo signo”, indican.