Tiene 32.500 millones de euros
El deterioro de las cuentas de la Seguridad Social Ampliar foto

A la ‘hucha’ de las pensiones le quedan tres años

Esté quien esté al frente del ministerio de Empleo y Seguridad Social en junio próximo tendrá que tomar la decisión de volver a sacar dinero del fondo de reserva para pagar la extra de verano de las más de nueve millones de pensiones que existen.

Recién llegado al Gobierno, Mariano Rajoy, no tuvo más remedio que ser él quien rompiera la hucha y, por primera vez, sacó dinero de dicho fondo de la Seguridad Social, que se había creado en 2000 para poder tapar los agujeros de financiación que pudiera tener el sistema de pensiones.

Esto ocurrió en 2012, cuando la crisis ya había destruido más de 2,5 millones de empleos que, en consecuencia, habían dejado de cotizar a la Seguridad Social. Y, tras la reforma laboral de 2012, aún se destruyeron 1,2 millones de empleos más. Dicha reforma, también dio más facilidades a los empresarios para bajar los salarios, como alternativa o complemento a los despidos en algunos casos. ¿Consecuencias de todo esto? Los ingresos de la Seguridad Social fueron mermando mes a mes y el Gobierno ha ido cubriendo el abono de las pagas extras de los pensionistas con el dinero del fondo de reserva.

En números esto se ha traducido en que la hucha de la Seguridad Social llegó a tener casi 67.000 millones de euros en 2011 y a finales de 2015 esta cantidad se había reducido a menos de la mitad, hasta los 32.500 millones de euros.

Estos continuos déficit se producen no solo por la constante merma de ingresos del sistema por el deterioro del empleo, sino también por el aumento del gasto generado por un triple efecto: el aumento del número de pensionistas, por encima del 1% anual; el recambio de las nuevas pensiones que entran al sistema, que son casi un 40% más altas que las que salen; y el incremento mínimo garantizado por ley del 0,25% de todas las prestaciones.

Esta combinación es la que ha propiciado que la Seguridad Social haya sido la única Administración que ha aumentado su déficit en 2015, hasta el 1,3% del PIB (13.592 millones de números rojos). De mantenerse esta situación, esta hucha solo tendría dinero para pagar las pagas extra de verano y Navidad de tres años (2016-2018) aproximadamente. Y, después de esto, el fondo quedaría a cero.

El alivio más inmediato que podría tener la Seguridad Social para sus cuentas sería que mejorara el empleo; y no solo su cuantía sino, sobre todo, su calidad: puestos con salarios más altos y, por tanto, mayores bases de cotización. Sin embargo, lejos de que esto ocurra, los ingresos solo crecen a un ritmo de alrededor del 1%, frente a casi el 7% previsto por el Gobierno.

Esto ha provocado que la Seguridad Social haya registrado el doble de déficit (1,3%) que el previsto (0,6%). Además, las políticas de incentivos al empleo (bonificaciones en las cotizaciones) puestas en marcha por el Gobierno del PP, suponen una merma cercana a los 2.000 millones anuales.

Por todo ello, los partidos ya están de acuerdo en empezar por sacar de la financiación con cotizaciones las pensiones de viudedad y orfandad y pagarlas con impuestos. Pero esto tampoco arreglará el problema que requerirá un profundo estudio sobre qué pensiones se está dispuesto a pagar y acometer los cambios necesarios para ello.