Editorial

Balance positivo, relevo ordenado

El relevo histórico anunciado ayer en la presidencia de Telefónica pone el broche final a una era en la compañía marcada por el crecimiento, la diversificación geográfica y la consolidación internacional del grupo, y supone la entrada de lleno en una etapa de profundas transformaciones relacionadas con la era digital. La salida de César Alierta, presidente ejecutivo desde el año 2000, y la toma del testigo por parte de José María Álvarez-Pallete, consejero delegado desde 2012, supone un cambio generacional, pero efectuado como un relevo armónico y sin sobresaltos. No en vano, Álvarez-Pallete es un hombre de Telefónica, que ha desempeñado un papel clave en la gestión de la multinacional española y conoce a fondo sus diferentes áreas de negocio, sus entresijos y su cultura. Como señalaba ayer el propio Alierta, Álvarez-Pallete es “el directivo mejor preparado para afrontar los retos que impone la revolución digital”. A esos desafíos hay que sumar otras tareas clave, como la de impulsar el plan estratégico del grupo, cerrar la venta de O2 y la OPV de Telxius, continuar el crecimiento del negocio y consolidar la posición en el mercado español, el alemán y el brasileño, principalmente.

La reacción de los mercados ha respaldado sin reservas la propuesta de Alierta, quien seguirá vinculado a la teleco como miembro del consejo de administración y como presidente ejecutivo de la Fundación. Las acciones de Telefónica cerraron ayer con una subida del 1,48%, en un selectivo que terminaba la jornada prácticamente plano. Una respuesta positiva ante un cambio que no va a suponer un vuelco en el modelo de gestión, sino un traspaso de poderes en plena sintonía y con una hoja de ruta bien diseñada. Los analistas auguran un potencial en torno al 18% para la acción, que cuenta con una rentabilidad por dividendo superior al 7%. La capitalización bursátil de Telefónica, de cerca de 50.000 millones de euros, la sitúa como la undécima teleco del mundo y tercera de las europeas.

El nuevo presidente tomará los mandos en una coyuntura muy diferente y más pacífica a la que encontró César Alierta cuando sustituyó a Juan Villalonga. La polémica y agresiva gestión de Villalonga se correspondía con los años en que el valor de las acciones del sector subía sin freno, y en su última etapa, además, el directivo se enredó en un enfrentamiento con el Gobierno español y en una huida hacia adelante a través de la frustrada fusión con KPN. Fue Alierta quien afrontó con rigor la tormenta que supuso el estallido de la burbuja tecnológica tras el desplome del Nasdaq en el año 2000, así como los vaivenes de las dos recesiones que se han vivido en los mercados desarrollados, pese a lo cual la compañía ha generado bajo su mandato un retorno total para el accionista del 120%. Carece de sentido juzgar su gestión tomando como único criterio el precio de la acción cuando todo el sector ha pagado caras las sobrevaloraciones de los años de excesos y, en términos relativos, la compañía españolas ha sido de las más rentables para sus accionistas, gracias a una atractiva política de dividendos. Entre los aciertos de Alierta destaca el haber liderado el crecimiento y la diversificación de Telefónica también en mercados europeos, como Reino Unido, Alemania e Irlanda, así como haber respaldado con tesón la inversión en Latinoamérica. Durante su mandato, Telefónica ha adoptado decisiones estratégicas clave, como la amortización de las licencias UMTS –por las que se habían pagado precios disparatados–, la apuesta por la fibra, la oferta al cliente de paquetes integrados y la entrada en negocios de futuro, como la ciberseguridad, el internet de las cosas y el big data.

Álvarez-Pallete tiene por delante, entonces, el desafío digital, que constituye el corazón del plan estratégico de la compañía y la clave para mantener el posicionamiento en un mercado globalizado que va a sufrir una transformación radical en los próximos años. Abordará muchas otras asignaturas relacionadas con la gestión del negocio en Alemania y Brasil o los nuevos planes retributivos para la plantilla. Todo ello sin perder de vista lo que constituye el gran compromiso mantenido por Telefónica estos años: la retribución al accionista. Pallete, que tendrá su primera cita con los inversores en la junta de la compañía en mayo, asume la tarea de liderar la compañía en una etapa en constante cambio.

Jose Maria Alvarez-Pallete (izquierda) y César Alierta, en una imagen de archivo. ampliar foto
Jose Maria Alvarez-Pallete (izquierda) y César Alierta, en una imagen de archivo. REUTERS