El grupo decidirá en abril si ejecuta la venta bajo el control de sus nuevos dueños

La cooperativa gala Cristal y el grupo belga Alco quieren el bioetanol de Abengoa

Campus Palmas Altas, sede de Abengoa en Sevilla.
Campus Palmas Altas, sede de Abengoa en Sevilla.

Abengoa sigue trabajando contrarreloj para evitar el concurso de acreedores, aunque el trabajo más duro está hecho. El acuerdo entre los principales está firmado y ahora toca recabar el apoyo de dueños del 60% del pasivo financiero para llegar al 28 de marzo ante el juez y lograr tiempo para conseguir el 75% que marca la Ley Concursal.

Grandes gestoras ya han puesto la firma al acuerdo. BlackRock, Attestor, Centerbridge, Delta, D.E. Shaw, Elliott, Eton Park, Invesco y Värde inyectarán al menos 1.000 millones de euros de liquidez nueva, y abren la puerta a poner más efectivo si es necesario. La cifra real de dinero nuevo rondará los 1.200 millones de euros.

Los nuevos dueños han dado un giro radical a la estrategia de venta de activos. El plan inicial contemplaba la enajenación de Atlantica Yield, de la que conserva un 41,5%, porcentaje valorado en unos 700 millones. Los fondos quieren mantener a toda costa la filial, una fórmula para vender proyectos ya terminados de la matriz. Pero, de momento, sí se incluye la venta de la división de bionergía de la compañía, un lastre para su cuenta de resultados en los últimos años.

Abengoa logró el pasado ejercicio unas ventas en esa área de negocio, centrada esencialmente en la producción de bioetanol, de 2.018 millones, el 35% de los 5.755 totales, cuando en cuanto a beneficio bruto de explotación (ebitda) aportó solo 40 millones de euros, frente a los 515 millones de la cuenta de resultados completa. La mala noticia es que las inversiones de Abengoa en estos negocios han sido de más de 4.000 millones.

La regulación de este carburante a nivel planetario y la caída del precio del petróleo, que ha arrastrado la cotización del etanol –el galón se paga a poco más de 1,4 dólares, un 67% por debajo de su máximo histórico de 4,2 dólares alcanzado en junio de 2006–, han jugado en contra de la rentabilidad del área de bionergía del grupo andaluz.

En Europa, el grupo cuenta con seis plantas de bioetanol: en Murcia, en La Coruña, dos en Salamanca, además de en Arance (Francia) y Europoort (Holanda). Abengoa también tiene en propiedad una planta de biodiésel en Cádiz.

El examen al detalle de las cuentas (due diligence) de las plantas está en la fase final y el grupo presidido por Antonio Fornieles ya ha recibido ofertas preliminares, a la espera de que se le presenten las vinculantes, previsiblemente en abril.

La decisión final sobre esta operación será tomada cuando Abengoa está bajo el control de sus nuevos accionistas, tras la entrada en su capital de los fondos de inversión y entidades financieras que convertirán en capital deuda financiera por 3.000 millones de euros, que determinarán si los precios son adecuados.

Las ofertas vienen de empresas de varios países. La cooperativa francesa Cristal Union, con una facturación de 844 millones de euros y un beneficio de 83 en 2014, según Bloomberg, es una de las firmas que ha presentado oferta. También lo ha hecho el grupo belga Alco, centrado en la producción de etanol. La tercera propuesta es de la compañía húngara Ethanol Europe Renewables. En el tablero también aparecen otro grupo galo que cotiza en Bolsa y una petrolera, según informan fuentes conocedoras de las negociaciones.

Abengoa dispone además de siete plantas de bionergía en Estados Unidos y de otras tres en Brasil, también en venta, y por las que ha recibido muestras de interés por parte de varios inversores.

El plan de venta de activos incluye también la filial de telecomunicaciones Abentel y otros negocios no esenciales. Estas desinversiones están programadas para ejecutarse a lo largo de 2016 y el importe que prevé ingresar en el presente año supera los 420 millones de euros. Para el próximo ejercicio, Abengoa frenará en seco su cartera de ventas, hasta reducirlas a menos de 50 millones. Será en 2018, según el actual plan de acción, cuando vuelva a hacer caja, hasta alcanzar desinversiones por cerca de 600 millones.

El tablero de los activos puestos a la venta de Abengoa ha ido mutando en los últimos meses. La compañía puso en marcha en agosto de 2015 un programa de desinversiones de hasta 500 millones de euros. Posteriormente, en septiembre, cuando se comunicó el aseguramiento de la fallida ampliación de 650 millones, elevó el importe hasta los 1.200 millones hasta finales de 2016. Una cuantía que más tarde evolucionó hasta los 1.500 millones y que ahora vuelve a bajar.

La compañía estará bajo el control de sus nuevos accionistas en las próximas semanas. Los fondos y los acreedores que decidan aportar la liquidez nueva se quedarán con el 55% del capital de la Abengoa saneada. Ese crédito, que tendrá prioridad en caso de problemas, pagará un tipo de interés real en el entorno del 18%. La buena noticia es que unos 2.400 millones de euros de la deuda antigua, con un coste medio hasta el momento en el entorno del 7%, quedará refinanciada al 1,5%. Los acreedores que estaban presentes, entre los que están los bancos del G6 –Santander, CaixaBank, Popular, Bankia, HSBC y Crédit Agricole–, controlarán el 35%. Un 5% será para los acreedores que aporten avales por hasta 800 millones y el 5% restante se los repartirán los actuales socios: los 50.000 minoritarios e Inversión Corporativa.

 

Fuertes movimientos en el mercado secundario

Existe demanda por la deuda cotizada de Abengoa. Los bonos corporativos suman unos 3.300 millones de euros, según la última presentación de la compañía ante la CNMV. Sabadell, que hasta la semana pasada formaba parte del comité de la banca para negociar con la compañía, vendió sus 75 millones de euros en el mercado secundario. Fuentes conocedoras de la transacción confirman que el comprador ha sido el gigante del capital riesgo CVC. Yno será la única transacción que se produzca: “Entrarán inversores convencidos en el proyecto, mientras que otras entidades lo abandonarán”, señalan fuentes conocedoras de estos movimientos.

Eso sí, la cotización de los bonos que vencen en marzo, que repuntó levemente tras conocerse el acuerdo entre la primera línea de negociadores, vuelve a situarse en el 13,8% del nominal, cerca del mínimo de 12,8%.