Avales para competir mejor

Cómo son los certificados de las profesiones de la construcción

Diez Colegios de aparejadores se alían para impulsar unos certificados para arquitectos, ingenieros y técnicos

Avalan no solo los conocimientos del candidato, sino también sus capacidades

Cómo son los certificados de las profesiones de la construcción

"No me diga usted qué título tiene, dígame qué sabe hacer”. Esto es lo que las empresas preguntan a la hora de escoger a un candidato, sobre todo cuando se trata de compañías internacionales, asegura el presidente del Colegio de Aparejadores de Barcelona, Jordi Gosalves. Lo que equivale a decir que los conocimientos que el profesional ostente, por muy necesarios que se antojen, ya no son suficientes. “Lo que se valora son las competencias”, algo que se adquiere, entre otros elementos, con la experiencia, recalca.

Lo que importa no es tu título, sino lo que sabes hacer”

Por esta razón, 10 de los 55 Colegios de aparejadores existentes en España –en representación de 25.000 profesionales, es decir, la mitad de los colegiados– han anunciado un acuerdo con la Agencia de Certificación Profesional (ACP), un organismo que otorga certificados profesionales del sector de la construcción bajo la ISO 17024, una norma internacional que fija los criterios para un programa de certificación del personal en una organización. “Es una alianza que permite acercar la certificación a todo el territorio, más allá de Madrid y Barcelona”, afirma Gosalves.

Desde finales del año pasado, ACP proporciona los certificados de auditor energético en edificación, consultor técnico en edificación, director de ejecución de la obra, coordinador seguridad y salud, entre otros, y prevé implementar próximamente el de jefe de obra. El certificado no es de por vida, sino que debe ser renovado con cierta periodicidad, tiene cuatro niveles y su precio oscila entre los 290 euros del professional y los 650 euros del excellence. Todos ellos incluyen no solo la formación, sino todos aquellos parámetros que miden la calidad, la capacidad y la competencia de los que trabajan en el sector de la edificación. No solo pueden certificarse los aparejadores o arquitectos técnicos, sino también los ingenieros y los ingenieros técnicos.

La liberalización del acceso a las profesiones que pide Europa –una de las grandes reformas incumplidas por el Gobierno de Mariano Rajoy– conllevará casi seguramente, en palabras de Gosalves, una profunda modificación de las reservas de actividad, es decir, aquellas restricciones legales que solo permiten a ciertos profesionales acometer determinadas funciones. Con esta perspectiva al acecho y debido a la crisis, en su opinión, “arquitectos e ingenieros han invadido un campo, el de los aparejadores, que no era el suyo”. Los arquitectos técnicos, por el contrario, decidieron convertir un entorno de competencia más feroz que nunca en una oportunidad: resaltar, a través de la certificación, “el valor de los aparejadores”.

Se han emitido apenas 60 certificados desde que existen. Los aparejadores aseguran que pronto serán muchos más.

“En una primera fase, el aval servirá para potenciar el currículum y distinguirse con respecto a los demás, pero más adelante las empresas detectarán como extraño el perfil de quien no lo tiene”, asevera. Se trata no solo de un instrumento para acrecentar la empleabilidad de los profesionales y la eficiencia del mercado, según el presidente de los arquitectos técnicos de la Ciudad Condal, sino también una adaptación con respecto a lo que ya es una práctica común en el extranjero: la agencia estadounidense de certificación de la construcción, PMI, opera desde hace medio siglo, la inglesa RICS “lleva ya 130 años funcionando”.

Pese a que la ACP ha sido impulsada por los Colegios de Aparejadores de Madrid y Barcelona, la imparcialidad de los certificados que expide está garantizada por su validación en base a la norma ISO 17024, explica la gerente de la agencia, Diana Tallo. “La adhesión a esta norma nos obliga a cumplir unos criterios estrictos de objetividad y rigor, y presenta dos ventajas: permitir una proyección en el extranjero de las personas certificadas, al ser una norma internacional, y consentir a la Entidad española de acreditación (ENAC) avalar el sistema de certificación de ACP”, una vez terminado el procedimiento de auditoría en el que se encuentra.

Las cifras son todavía modestas: Tallo asegura que la agencia ha emitido apenas 60 certificados desde que el sistema se puso en marcha, en el otoño de 2015. Un número que, aseguran los aparejadores, crecerá con toda seguridad.

Experiencia, formación, competencia y dos tests

El modelo de certificación de la Agencia de Calificación Profesional (ACP) tiene en cuenta tres tipos de competencias para evaluar al candidato: genéricas, de gestión, y técnicas, según recoge su web. Para cada competencia, establece también el nivel: conoce, aplica, y aplica regularmente y es capaz de transmitirlo. Tras una revisión documental de la formación y la experiencia, el examen se compone de un test de profesionalidad, con 15 preguntas, y un examen técnico, con 50 preguntas. Los avales deben ser renovados cada tres o cuatro años, según el tipo de perfil. La tarifa para obtener la certificación será reducida un 10% por cada aval a partir del segundo, y un 6% en caso de pertenecer a uno de los Colegios que han estrechado el acuerdo con ACP: Madrid, Barcelona, Alicante, Huesca, Soria, Toledo, Santa Cruz de Tenerife, Fuerteventura, Valencia y Murcia.