Editorial

El incentivo fiscal manipula el precio

El sobreprecio alcanzado por las casas en el punto más alto de la burbuja inmobiliaria, aquel que no estaría justificado por los fundamentales del negocio, fue cifrado en un 35% por el Banco de España antes de la crisis. Ahora, un informe de la BNP Paribas asegura que el sobreprecio exclusivamente imputable a las deducciones fiscales por la adquisición de vivivienda habría oscilado entre el 27% y el 36%. Una cantidad que ha distorsionado el mercado, ha llevado los precios a valores inalcanzables para una buena franja de la sociedad y que ha absorbido por una larga temporada los recursos disponibles de aquellos que pudieron comprar una vivienda en los primeros años del siglo, a unos precios que en absoluto respondían a la realidad.
La deducción, que llegó en sus mejores tiempos a dar cobertura a la compra de hasta tres casas a la vez, fue eliminada en 2013 por presión de Bruselas, tanto para aflojar los precios como para aligerar la carga fiscal que suponía para el presupuesto público. Todo incentivo fiscal condiciona y manipula los precios hasta crear mercados artificiales, con unos incalculables costes para la sociedad. Es aceptable estimular el inicio de actividades concretas, pero debe frenarse siempre a tiempo; y, en todo caso, deben estimularse inversiores productivas con mayor poso de productividad que la vivienda.