La pasión sale a las calles de España

La Semana Santa, a cada paso

Es una de las festividades de mayor arraigo y tradición en España, y de las más diversas.

Es también el tiempo de las primeras vacaciones.

El Cristo de los Gitanos (Granada).
El Cristo de los Gitanos (Granada).

Las hay para todos los gustos y sensibilidades, porque en cada región, ciudad o pueblo de España se viven estos días de recogimiento, para los creyentes, pero también de fiesta, para el resto, de una forma única y peculiar.

Las procesiones se han convertido en un reclamo para miles de personas, que aprovechan sus vacaciones para hacer turismo y descubrir una puesta en escena con siglos de historia y mucha tradición, en la que se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo.

Además de estar enraizada en el imaginario popular desde hace siglos, esta festividad está estrechamente vinculada con el arte. Por ejemplo, en Valladolid las procesiones se convierten en un auténtico museo al aire libre, con tallas de Berruguete, Gregorio Hernández, Juan de Juni y Gregorio Fernández, o en Murcia, con las figuras barrocas de Francisco Salzillo. Esta es una pequeña muestra de la puesta en escena de esta celebración.

Al ritmo del tambor

Calanda
Calanda.

Luis Buñuel los dio a conocer. Nacido en 1900 en Calanda, replicó el sonido de los tambores de esta ciudad aragonesa en varias de sus películas. Y este año, durante el merecido homenaje de los Premios Goya al cineasta, no pudo faltar el compás de los bombos y tambores que atronaron la sala.
El pueblo de Calanda se vuelca para preparar estos días tan especiales. Ataviados con sus túnicas, tambores y bombos, los calandinos se mezclan con los visitantes durante la Semana Santa.

El momento más esperado de esta celebración es la rompida de la hora, cuando el gran bombo se sitúa frente a la casa natal de Buñuel y, a las 12 en punto del mediodía del Viernes Santo, el silencio más absoluto da paso a un estremecedor sonido que envuelve el lugar.

La noche es larga y los ritmos del tambor y el bombo no dejan de sonar hasta la mañana del Sábado Santo. Además de Calanda, nueve pueblos forman parte de la Ruta del Bombo y el Tambor en el Bajo Aragón: Albalate, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper y Urrea de Gaén. Una auténtica experiencia.

La bajada del ángel
'La bajada del ángel', en Aranda del Duero.

La ‘madrugá’ más famosa
Sevilla vive intensamente su Semana Santa, declarada de interés turístico internacional. La capital andaluza se llena en estos días de fervorosas manifestaciones religiosas, pero ninguna como la madrugá, la noche más especial de todas, entre el Jueves y el Viernes Santo, en la que desfilan desde la Hermandad del Silencio o la de la Macarena, hasta la de los Gitanos (el famoso Cachorro). Una explosión de religiosidad y música, con las saetas como máxima expresión de ese sentimiento, síntesis del folclore andaluz.

Hay que dejarse seducir y respirar el aroma que impregna la ciudad, una mezcla de incienso, cera y azahar. Eso sí, es imprescindible prepararse con tiempo: la multitud inunda toda la ciudad. Y, atención, los hoteles se llenan, es temporada alta y hay que reservar con antelación.

Donde reina la sobriedad
Mucho más sobria que la andaluza es la celebración de la muerte y la pasión de Cristo en tierras castellanas. La Semana Santa de la provincia de Segovia no escapa a las características que identifican estas festividades en Castilla y León. Es decir, austeridad, recogimiento, silencio, tradición... En la capital hay diferentes citas en las que contemplar las obras de arte de la imaginería segoviana, como el Paso de la borriquilla, del Domingo de Ramos, obra de José María García Moro; el Vía Crucis del Miércoles Santo, que tiene lugar en la huerta de los padres Carmelitas, cuyo suelo pisó san Juan de la Cruz, o el Cristo yacente de Gregorio Fernández, que desfila el Viernes Santo.

Singulares manifestaciones religiosas se suceden por toda la provincia de Burgos. Es el caso de la procesión nocturna del Encuentro del Sábado Santo, en Trespaderne, al norte de la provincia, donde tiene lugar la quema del Judas. Los jóvenes del pueblo fabrican muñecos hechos de cartón y paja que simulan a este personaje bíblico; cuando las imágenes de la procesión confluyen en el centro de la localidad, se hacen estallar los miles de petardos que aguardan en el interior de cada figura de Judas; un espectáculo de pirotecnia, luz y sonido ensordecedor.

La oraciónen el huerto
'La oraciónen el huerto', obra de Salzillo, en Murcia.

En Aranda de Duero existe una tradición muy diferente. El Domingo de Resurrección se celebra una simpática representación viviente. La bajada del ángel, que comienza cuando todas las imágenes de las procesiones de ese día confluyen frente a la iglesia de Santa María, la protagoniza un niño de ocho años caracterizado de ángel, que desciende desde 15 metros de altura dentro de una esfera, asegurado simplemente con un arnés y una cuerda. Una escena que simboliza la resurrección.

Zamora, donde dominan como en ninguna otra ciudad la austeridad y el silencio, siempre es una opción segura para aquellos que optan por el recogimiento. Es la única ciudad que acoge un Museo de Semana Santa, donde se muestran 37 obras de la pasión.

Esta celebración tiene también en las provincias de Valladolid y Ávila, entre las que discurre la Ruta del Vino de Rueda, un profundo arraigo. Una fecha que es aprovechada por muchos viajeros para disfrutar de la primera escapada del año. En Rueda se pueden combinar procesiones con actividades enoturísticas y de ocio para toda la familia.

La más barroca
Decir Semana Santa en Murcia es tanto como decir Salzillo; los pasos del imaginero recorren la ciudad. El escultor murciano está considerado como la cumbre del barroco español. El día de los salzillos es el Viernes Santo.

Olesa de Montserrat
Representación de la Pasión en Olesa de Montserrat.

La procesión comienza a las siete de la mañana, con los primeros rayos de sol, con el llamado beso que debe estamparse en el estandarte de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno o en la cara de la Dolorosa. Destacan los pasos de La cena, La oración en el huerto (una obra maestra de Salzillo de 1754), El prendimiento, Los azotes, La caída...

Pero la huella del escultor murciano está presente en toda la región. Por ejemplo, en Lorca, en la Colegiata de San Patricio, edificio renacentista-barroco, de los siglos XVI-XVIII; en Cartagena, en la iglesia de la Caridad y en la de Santa María de Gracia.

También en la huerta murciana, los pueblos de Lorquí, Ricote y Cieza atesoran salzillos. Y en tierra de buenos vinos, en las comarcas de Jumilla y Yecla, se pueden admirar varias obras del reconocido imaginero.

Pasión viviente
En Cataluña sobresalen por su espectacularidad La danza de la muerte, en Vergés (Gerona), una tradición medieval realista de Semana Santa, probablemente la única que se mantiene en Europa; el Vía Crucis Viviente de Sant Hilari Sacalm, también en Gerona, o los vistosos desfiles de escuadras de legionarios romanos en diversas poblaciones.

Pero las representaciones teatrales de la pasión son las que despiertan mayor interés turístico. Esta evolución de los autos sacramentales se ha refinado hasta convertirse en espectáculos teatrales sobre la vida, muerte y resurrección de Cristo de gran impacto visual.

En Esparraguerra, a 42 kilómetros de Barcelona, adquiere un especial significado. Un teatro con capacidad para 1.700 personas, construido ad hoc para esta celebración en los años sesenta del siglo pasado, acoge una puesta en escena de gran complejidad dramática y técnica en la que participa todo el pueblo; un centenar de personajes, 400 figurantes, orquesta, coro, iluminación y sonido, encargados del vestuario y el maquillaje, etc.

La obra ha mantenido a lo largo de los años su estructura original y se representa en 35 escenas divididas en dos partes: la primera por la mañana y la segunda por la tarde. Una jornada teatral completa que atrae a más de 15.000 espectadores cada año.

Olesa de Montserrat, a seis kilómetros de Esparraguerra, también tiene su pasión. Aquí, esta representación se ha convertido en una auténtica cantera de actores, ya que muchos de los participantes han pasado a ser profesionales de la escena.

El esfuerzo de todo un pueblo entregado de una manera u otra para que el espectáculo perdure en el tiempo, con unos resultados que hacen que los habitantes se sientan orgullosos de su pasión. El precio de la entrada es de 20 euros, con descuentos para grupos.