Tribuna

Un marco tecnológico para tomar decisiones

La intuición y la experiencia de los directivos han sido tradicionalmente los principales motores en la toma de decisiones de envergadura en las empresas. Sin embargo, hoy no basta con eso. Sin datos y sin información contrastada es imposible adivinar si las decisiones van a aportar valor al desarrollo estratégico del negocio.
Bajo esta perspectiva, las empresas están adquiriendo progresivamente nuevos hábitos que están transformando significativamente su toma de decisiones. Por eso, el análisis de grandes volúmenes de datos se ha convertido en una práctica fundamental. Ya no hablamos solo de inteligencia de negocio para la gestión financiera, sino también para la gestión del talento o la relación con el cliente.
La combinación de estos datos ofrece una visión global que permite comprender mejor la compañía y el mercado. De hecho, la gestión inteligente del big data ha dejado de ser una nueva tendencia de las compañías más innovadoras para ser algo imprescindible para competir en el mercado actual. Las empresas avanzan hacia una inteligencia de negocio dinámica, que les permita responder rápidamente a riesgos internos y externos sin perjudicar en el desempeño y crecimiento empresarial a largo plazo.
Las organizaciones están avanzando hacia una toma de decisiones multidispositivo. A nivel global, el 45% de los directivos comienzan una tarea en un dispositivo y la acaban en otro distinto. Se puede empezar un plan de expansión de negocio en un ordenador, seguir en la tableta durante un viaje, revisarlo con el smartphone y finalmente presentarlo en un ordenador portátil.
Las decisiones ya no se toman de forma aislada en un despacho, sino que se comparten y se extienden a través de múltiples dispositivos. Esta creciente movilidad en la inteligencia de negocio ha traspasado la frontera de la pura comodidad o conectividad (por ejemplo, el acceso al correo del trabajo por smartphone cuando se está fuera de la oficina), para asentarse como un elemento que permite mejorar la productividad (como la navegabilidad que ofrecen las tabletas para procesar informes y gráficos, o la posibilidad de llevar a una reunión un análisis visual de los datos para tomar decisiones colectivas).
Las nuevas tecnologías están dejando atrás los análisis en papel. De hecho, la velocidad de respuesta que exige el mercado ya no permite esperar a que un departamento desarrolle informes manuales concienzudos. Ahora son necesarias herramientas de análisis visual que ayuden a descubrir de forma sencilla las relaciones entre todos los datos disponibles, creando historias detalladas que optimicen la toma de decisiones.
Integrar y asimilar estos nuevos hábitos en el día a día de las organizaciones es fundamental para su crecimiento y evolución en el mercado. La visión global que aporta el análisis de los datos masivos permite a los directivos ir un paso por delante: tomar decisiones transversales y en menor tiempo, conociendo el desarrollo que tendrán los indicadores de negocio, es decir, sumando la capacidad predictiva e intuitiva.
Como consecuencia, podrán adaptarse de forma más flexible y sostenida a los cambios del ecosistema empresarial, optimizando el cumplimiento de los objetivos de negocio.
Se abre una nueva inteligencia de negocio en el entorno móvil con la que las compañías ganan más que nunca visibilidad sobre su actividad. Incrementar el retorno de la inversión de las campañas de marketing, detectar oportunidades de reducción de costes, analizar los gastos en tiempo real y mejorar la segmentación de clientes son solo algunas de las posibilidades que ofrece el análisis visual de los datos masivos.
Únicamente a través del análisis de las tendencias del presente se podrán tomar decisiones que impulsen mejoras para el futuro de las empresas.

José María Alonso es Director general de Qlik Iberia