Desde el diseño a la tienda en tres semanas.

No hay prenda en una tienda de Zara sin su ‘pasaporte’

Prendas de ropa de mujer de Zara.
Prendas de ropa de mujer de Zara. REUTERS

Desde el diseño a la tienda en tres semanas. Así es el modelo de renovación del catálogo que ha hecho de Inditex la principal empresa textil mundial y que ha impulsado a la competencia a agilizar la actualización de la oferta de la compañía.

Este hecho hace que la logística sea una herramienta fundamental dentro de la organización de la compañía fundada por Amancio Ortega, que hoy presenta sus resultados del ejercicio 2015. En ello, desde 2013, ha ganado terreno la apuesta por un modelo tecnológico de control del stock del que Pablo Isla, presidente de la compañía, ha dicho sentirse “muy orgulloso”. No en vano, según el directivo, salió de la cuna de I+D de la empresa. El estudio de este sistema comenzó a estudiarse en la sede de Arteixo en 2007. El dispositivo está fabricado en China por Tyco.

Un abrigo, cuatro continentes

Una prenda de Zara está compuesta por distintos componentes que proceden de hasta cuatro continentes distintos. Además, la compañía cuenta con cerca de 1000 proveedores, que se surten de hasta 5.000 centros distintos. Para ello, la compañía cuenta con distintos niveles de pruebas que permiten que todos los componentes utilizados, ya sean botones, cremalleras o tintes, cumplan con los requisitos del grupo.

Según explican desde la compañía de Arteixo, adaptan sus cánones a los más exigentes de los países en los que operan. Para ello, cuentan con 28 laboratorios independientes en todo el mundo, que realizan hasta 700.000 comprobaciones de prendas al año para medir la presencia de componentes químicos y la seguridad de las distintas partes de la ropa, especialmente en aquellas que van destinadas a los niños. También estudian el aguante y el desgaste de cada artículo.

El grupo realiza hasta 42.000 visitas al año a los distintos centros para comprobar que cada una de las prendas que llegan a la tienda cumplan con sus propias exigencias de seguridad y sostenibilidad. Por otro lado, Inditex también lleva a cabo las llamadas “auditorías sociales” para asegurar que en las fábricas de las que se abastece cumplen con los derechos laborales y de seguridad de los trabajadores. Si no se cumple con todos estos requisitos, la compañía asegura que no realiza la compra.

Se trata del RFID, un sistema de telefrecuencia implantado en las alarmas de las prendas que permite a la compañía conocer de forma más rápida y sencilla la ubicación de cada una de sus millones de prendas en los 88 mercados en los que opera.

Cada una de las camisas, faldas o chaquetas cuentan con un “pasaporte” único que permite a la empresa conocer cómo y dónde se encuentra y si se vende o permanece en la tienda o en el almacén. La compañía defiende además, que al tener catalogadas todas sus prendas permite la reposición más rápida y una atención al cliente más correcta y eficiente, ya que permite de un vistazo de una PDA saber qué tallas quedan en esa, en otra tienda, o incluso en la plataforma online.

Un pequeño dispositivo en la alarma de la ropa da esta información específica al grupo textil. La compañía defiende que este modelo es más sostenible respecto a los utilizados por la competencia, ya que al no estar en la etiqueta sino en la alarma permite la reutilización. Según estudios de la empresa, puede llegar a usarse más de 100 veces hasta que este se deteriora.

Por ahora, está implantado en 1.542 tiendas, especialmente en Zara, aunque el objetivo del grupo, al considerarlo un éxito, es que se vaya amoldando al resto de cadenas de la empresa. De los 1.000 millones que ha invertido el grupo en los últimos cuatro años a tecnología, esta innovación se ha llevado una parte importante.

Se trata de uno de los eslabones de la cadena logística del grupo que permite una mayor agilidad en la reposición de los artículos para adaptarse a las tendencias que van surgiendo. Cada tienda hace dos pedidos a la semana, y desde que este se hace hasta que llega al local pasa un máximo de 48 horas. En ello colaboran hasta 250 diseñadores en Arteixo, con sus respectivos equipos comerciales, que ponen al año en las tiendas hasta 55.000 referencias distintas. Para una mayor agilidad, la empresa se apoya en la producción de “cercanía” (España, Portugal, Marruecos y Turquía) que supone el 60% de la producción, el resto procede de otros mercados.