Tribuna

La entropía política

La industria española en general, y en particular la industria de bienes de equipo eléctrico, ha vivido en los últimos siete años una importante situación de crisis y de incertidumbre. Situación que solo se ha visto aliviada por la actividad exportadora y por una ligera recuperación del mercado interior en este último año. La duda principal para nuestra industria (yo diría incluso existencial para muchas empresas) es si ambas tendencias positivas se consolidarán o no en 2016.
Una tendencia positiva nos permitiría consolidar e incluso aumentar empleo; mientras que una tendencia negativa en cualquiera de esos dos pilares de la recuperación nos llevaría irremisiblemente a una nueva erosión de nuestro tejido industrial. Además, la recuperación del mercado doméstico pasa indefectiblemente por políticas sólidas y duraderas que fomente la inversión incentivando la eficiencia energética y favoreciendo el despliegue de las redes eléctricas inteligentes.
Vayamos por partes: actividad exportadora y recuperación del mercado interior; sus oportunidades y amenazas se antojan diferentes de cara al año que comenzamos.
La actividad exportadora siempre depende de las circunstancias particulares de cada sector industrial y de las circunstancias coyunturales de cada país o región. En concreto, la industria española de bienes de equipo eléctrico goza de suficiente reputación para consolidar posiciones tanto en mercados convencionales como emergentes. Las gamas y calidades de producto ofrecidas por nuestros fabricantes compiten en primera línea en los mercados más exigentes.
Ahora bien, la coyuntura político-económica mundial es, como casi siempre, asimétrica. Las Américas, en general, permiten pensar en oportunidades de expansión y Europa mantiene un cierto grado de estabilidad del mercado; pero los mercados asiáticos, con China a la cabeza, parecen estancados o en recesión y Oriente Medio es una olla a presión.
Ante tal perspectiva genérica, y asumiendo que no haya ningún terremoto económico o político global, me atrevo a predecir que 2016 será un año discretamente bueno para la actividad exportadora de nuestros fabricantes.
Pero eso es solo una pata de las dos que necesita el sector para su consolidación. Nuestros sectores industriales necesitan fortaleza del mercado doméstico para competir en condiciones en el exterior. ¿Va a ser 2016 el esperado año de consolidación del mercado interior?
La actividad económica de un país y, en consecuencia, la situación del mercado de productos industriales están irremisiblemente ligadas a la situación política. Sin estabilidad política no hay inversión y sin inversión no hay mercado industrial. Cualquier predicción de lo que vaya a suceder depende, por tanto, de que nuestro país despeje sus incertidumbres políticas.
En este punto, analizando los acontecimientos de las últimas semanas, me viene a la cabeza el concepto termodinámico de la entropía. Se trata de un concepto complejo en su formulación pero sencillo en su definición. La entropía es la medida del desorden de un sistema y permite medir la parte no utilizable de la energía contenida en el mismo; esto es la parte de la energía que no puede usarse para producir un trabajo. Creo que en España, y en alguna de sus comunidades autónomas, ha aumentado la entropía política.
En termodinámica, para que un sistema cambie su entropía se tiene que producir un proceso y los procesos pueden ser reversibles o irreversibles; los primeros son los que permiten bajar la entropía. Ahí está la clave. ¿El aumento de la entropía política en España se debe a un proceso reversible o irreversible?
Ignoro la respuesta. Lo sabremos dentro de las próximas semanas (o meses), pero cuanto más tiempo pase, más difícil será retomar la senda de recuperación del mercado doméstico y más difícil lo tendrán muchos de nuestros sectores industriales para crear riqueza y empleo.

Guillermo Amann es Presidente de la asamblea general de la Asociación de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctrico (Afbel)