Editorial

La gran oportunidad de Irán

El potencial turístico de algunas economías emergentes constituye un filón todavía por desarrollar y una enorme oportunidad de inversión. Ese es el caso de Irán, uno de los Estados más grandes de Oriente Medio, que tras el levantamiento el pasado mes de julio de las sanciones internacionales vive una nueva etapa favorable a la entrada de capital extranjero, así como un importante cambio de signo en el marco de su política económica. El país, situado entre las 20 primeras economías del mundo y con ingentes reservas de hidrocarburos, está desarrollando ya una serie de líneas estratégicas para impulsar el desarrollo de la industria petrolera y gasística, pero también el sector tecnológico y el turismo.

En este último ámbito, será un grupo español –Meliá Hotels International– una de las primeras compañías extranjeras en posicionarse en el territorio. El grupo abrirá el primer hotel de cinco estrellas de Irán gestionado por una empresa internacional desde que en 1979 estalló la revolución islámica. El Gran Meliá Ghoo, situado en el mayor complejo residencial, comercial y hotelero del país, abrirá sus puertas en 2017. La operación supone un movimiento clave para la compañía de la familia Escarrer, ya que le permite posicionarse como uno de los grupos de referencia ante el previsible desarrollo de la industria turística en esa región.

Todo apunta a que las perspectivas de crecimiento de este mercado pueden ofrecer enormes oportunidades a las empresas españolas. Teherán prevé atraer a más de 20 millones de viajeros anuales hacia 2025, frente a los cinco millones que recibe actualmente, y aumentar hasta 400 sus hoteles para poder hacer frente a ese número de visitantes. El país ha anunciado recientemente su intención de adquirir hasta 160 aviones comerciales Airbus, además de construir más de 500 kilómetros de ferrocarril al año y una nueva red de carreteras. Al turismo extranjero hay que añadir también el futuro desarrollo del turismo nacional; no en vano, Irán cuenta con 77 millones de habitantes.

La llegada de Meliá a territorio iraní debería ser el primer paso de un amplio y potente desembarco de capital español en la región. El pasado mes de septiembre, una delegación encabezada por José Manuel García-Margallo, Ana Pastor y José Manuel Soria, que incluía empresas como Repsol, Cepsa, Gas Natural Fenosa, Indra, Isolux, OHL, Sacyr, Seat y Paradores, se desplazó a Irán para explorar oportunidades de negocio. Ese primer contingente de compañías españolas, muchas de ellas con amplísima experiencia internacional, puede servir de puente para fortalecer la posición de España en la región y para favorecer las relaciones comerciales con un país cuyo plan de desarrollo ya está en marcha y que abre un nuevo mercado para la expansión y crecimiento de nuestras empresas.