Remy Bersier, jefe de Julius Baer para Europa del Sur y Oriente Medio

“El BCE debe atajar la guerra de divisas y la deflación”

El grupo cotiza en la Bolsa de Zúrich y tiene activos bajo gestión por un volumen cercano a los 300.000 millones de euros. En 2012 adquirió todo el negocio internacional de banca privada de Merrill Lynch

Remy Bersier, jefe de Julius Baer para Europa del Sur, Oriente Medio y África.
Remy Bersier, jefe de Julius Baer para Europa del Sur, Oriente Medio y África.

Julius Baer es una entidad financiera suiza especializada en banca privada. El grupo cotiza en la Bolsa de Zúrich y tiene activos bajo gestión por un volumen cercano a los 300.000 millones de euros. Hace cuatro años realizó la mayor apuesta estratégica de su historia, cuando adquirió todo el negocio internacional de banca privada de Merrill Lynch, por 700 millones de euros.

“Fue una operación muy exitosa, que nos permitió alcanzar una presencia global”, explica Remy Bersier, máximo responsable del grupo para el sur de Europa, Oriente Medio y África, y miembro del consejo de dirección del grupo. El banquero defiende el modelo de negocio de la firma, basado en el asesoramiento puro, y recuerda que pese a las tensiones de los mercados sigue habiendo oportunidades de inversión muy atractivas.


Apetito para afrontar compras en España

M. M. M.

Julius Baer quiere crecer en España. Tras haber completado la integración de la gestora que tenía aquí Merrill Lynch y haber completado una mudanza de la Torre Picasso a las nuevas oficinas cercanas a la Plaza de Colón, el banco suizo quiere convertirse en un referente de la banca privada nacional.

“Es uno de nuestros mercados estratégicos en Europa”, explica Remy Bersier. “Queremos construir aquí un negocio sólido, y de hecho ha sido lo hemos ido haciendo en los últimos tres años. Queremos crecer. Buscaremos oportunidades en el mercado, tanto en cuanto a fichajes estratégicos de banqueros privados como adquisiciones y fusiones de otras firmas, siempre que nos aporten valor”.

Bajo la batuta de Carolina Martínez-Caro, responsable de la entidad para España y Portugal, Julius Baer quiere captar altos patrimonios que aún no cuentan asesoramiento especializado.

Bersier explica que la nueva regulación europea sobre instrumentos financieros (especialmente la directiva Mifid 2, que entrará en vigor en dos años) va a exigir la las entidades especilizadas en banca privada un alto grado de transparencia y una mayor protección del inversor “lo que puede conducir a una consolidación del sector”. La firma va a considerar “cualquier oportunidad de compra, que aporte valor, y nos permita desarrollar nuestro modelo de negocio, que está basado en la banca privada pura”.

Pregunta. ¿Cómo explican a sus clientes el descalabro que se ha producido en las Bolsas en este arranque de ejercicio?

Respuesta. El colapso en los precios de materias primas y del petróleo ha creado mucha tensión e incertidumbre. Este desplome ha arrastrado las divisas de diferentes países productores, que se han depreciado hasta un 40% respecto al dólar estadounidense. Esto ha creado fuertes desequilibrios. Además, ha puesto mucha presión sobre aquellas compañías que se habían endeudado en euros o en dólares, que ahora tienen problemas para pagar. Desde junio, este tipo de emisores se ha visto muy afectado. Esto también ha metido presión a los bancos que habían apostado por este tipo de bonos. Tienen grandes inversiones en este tipo de activos, y ahora pueden tener problemas.


P. Pero ha caído todo el mercado...

R. Las materias primas han sido el desencadenante de las turbulencias financieras, pero se han añadido otros elementos como las dudas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, la falta de consenso político en Europa en muchos aspectos… Y por supuesto, China, con su devaluación de su moneda local. Todo este cóctel ha acabado por provocar una corrección de los mercados de cerca de entre un 15% y un 20%.


P. ¿Los mercados han descontado un frenazo en la economía global?

R. Sí, todas estas tensiones han creado incertidumbre sobre la capacidad que tiene la economía global, y especialmente la economía de Estados Unidos, para seguir creciendo a buen ritmo.


P. ¿Qué se puede hacer para evitar una nueva recesión?

R. Los bancos centrales deben actuar para acabar con la espiral deflacionista y con las guerras de divisas que han emprendido algunas economías para ganar competitividad de forma artificial. Ambos factores serían muy positivos para la estabilidad económica y supondría un impulso para la cotización de las acciones de bancos.


P. ¿En qué situación está el sector bancario?
R. La banca está mucho mejor capitalizada de lo que estaba en 2008 y no tiene un riesgo sistémico como entonces. Muchas grandes compañías han buscado vías de financiación no bancarias, acudiendo a los mercados de capitales, lo que limita la capacidad de contagio del sector. Los problemas que tienen están muy limitados al dinero que prestaron a compañías del sector petrolero y de materias primas.


P. ¿Qué tipo de productos están recomendado a sus clientes?
R. Siempre les recomendamos que tengan una visión de preservación del capital, con una perspectiva de largo plazo. Es la mejor forma de gestionar el patrimonio. Buscando compañías valiosas, inversiones con sentido común, negocio sólidos, con amplios márgenes, capacidad de generación de caja… Los precios que tiene algunas acciones con las últimas correcciones son muy atractivos, y hay que buscar oportunidades en compañías, pero con una visión a largo plazo.


P. ¿Pero qué pueden hacer para sortear las turbulencias actuales?
R. Tácticamente, recomendamos a los clientes que tomen posiciones en compañías más defensivas, hasta que tengamos una mayor visibilidad.


P. ¿Qué esperan para el mercado bursátil español?
R. La situación es bastante parecida en la Bolsa española respecto a lo que pasa en otros países. La única diferencia es que aquí hay una mayor exposición a Latinoamérica, lo que ha lastrado a algunos valores. Aún así, las acciones españolas se beneficiarán de los vientos de cola que tiene la economía, como el bajo precio del petróleo, los bajos tipos de interés… y la recuperación económica sigue en marcha. Tenemos fe en el mercado español.