La prueba recoge un shock chino o el auge de la banca en la sombra
El responsable de la Autoridad Bancaria Europea, Andrea Enria.
El responsable de la Autoridad Bancaria Europea, Andrea Enria.

Los nuevos test de estrés a la banca no dirán quién suspende

La Autoridad Bancaria Europea ha revelado este miércoles que el escenario adverso al que someterá a los 51 principales bancos europeos examinará su gobierno corporativo.

Los test de estrés de 2016 a la banca europea ya están definidos. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha revelado este miércoles la naturaleza de la prueba así como las condiciones del escenario base y el hipotético entorno de estrés al que someterá a las principales entidades financieras del Viejo Continente.

A diferencia de las pruebas anteriores, en esta ocasión el examen del próximo otoño se ceñirá a los 51 mayores bancos de la Unión Europea, que suman el 70% del total de activos del sector, frente a los 123 bancos revisados en las pruebas de 2014.

En el caso de España, el análisis se va a centrar en las seis mayores entidades del país, que son Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular, y dejará al resto fuera del examen, aunque siempre sometidas a la vigilancia habitual de los supervisores.

La principal diferencia frente a las pruebas anteriores, en todo caso, es que en los test de 2016 no se ha incluido ningún umbral de aprobado o suspenso, una nota que se le vaya a conceder a cada entidad o la publicación del agujero de capital que tendría para afrontar un escenario u otro.

“El objetivo es utilizar la prueba de esfuerzo como una herramienta de supervisión, cuyos resultados serán discutidos con los bancos individualmente”, explican desde la EBA, aseverando que los datos, que sí se harán públicos, serán utilizados por las autoridades supervisaros para analizar si es necesario exigir a cada entidad algún tipo de medidas que fortalezcan su situación.

De esta forma, la EBA elimina buena parte de la presión pública que tradicionalmente han supuesto estas pruebas para las entidades, pues una mala nota o determinadas necesidades de capital adicional, suelen ser recibidas con inquietud entre inversores y clientes.

Un portavoz de la autoridad bancaria aseveró este miércoles que el motivo por el que no se publicará tampoco un déficit de capital conjunto sobre ninguno de los escenarios es que el conjunto del sector está en general bien capitalizado y el objetivo de estas pruebas está en observar otras de sus vulnerabilidades.

El examen

“La metodología común evalúa la solvencia y abarca todos los principales tipos de riesgo que incluyen: el riesgo de crédito y de titulización, el riesgo de mercado, el riesgo soberano, los riesgos de financiación y los riesgos operativos y de conducta”, ha detallado la EBA sobre las principales pruebas a las que someterá al sector.

En el caso del escenario adverso o estresado, diseñado por la Junta Europea de Riesgo Sistémico, este reflejará los cuatro riesgos sistémicos que las autoridades europeas consideran más factibles y amenazantes para la banca.

El escenario estresado

En primer lugar, se tendrá en cuenta la posibilidad de una reversión abrupta de las contenidas primas de riesgo globales ante la baja liquidez del mercado secundario; también se contemplará la debilidad de las perspectivas de rentabilidad para los bancos y compañías de seguros en un entorno de bajo crecimiento y de los ajustes de balance por completar.

El tercer pilar del escenario hipotético sería el aumento de la preocupación por la sostenibilidad de la deuda en los sectores público y privado no financieros, por el entorno de bajo crecimiento actual y, finalmente, se medirá el imapcto del rápido crecimiento de la banca en la sombra, aquellos agentes no regulados que realizan actividades financieras, y que podría verse amplificado por los riesgos de liquidez.

El escenario estresado diseñado por la EBA recoge una desviación acumulada frente al escenario de partida del PIB europeo del 3,1% en 2016; del 6,3%, en 2017 y del 7,1% en 2018. También se contemplan desviaciones de entre el 2,5% y el 4,6% sobre el avance de las economías desarrolladas.

Con turbulencias en China pero sin `brexit

Finalmente, el escenario estresado recogerá la posibilidad de que el PIB de los países emergentes se encuentre entre un 4,5% a un 9,7% por debajo del escenario de partida, lo que promete pasar especial factura a bancos globales como Santander o BBVA, entre los españoles.

Desde la EBA aseguran que las tensiones aplicadas en los cálculos del escenario de estrés incluyen la posibilidad de que se incrementen la inquietud por la salud de la economía china y sigan depreciándose las materias primas.

El examen, sin embargo, no contempla específicamente el riesgo que supondría la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el denominado brexit, puesto que según las autoridades solo se han manejado un número limitado de amenazas, que incluyen las más plausibles.

Quitas a la deuda española

La metodología de los test de estrés que ha publicado este miércoles la EBA detalla entre otros puntos las quitas que podrían aplicarse sobre las exposiciones de deuda soberana de la banca europea.

En el caso de la deuda española, los recortes van del 0,10% en el caso de las letras a 3 meses a un recorte del 17,80% en las emisiones a más de 10 años, lo que coloca el recorte máximo aplicado cerca de la media europea, entre el 25,90% de Grecia y el 7,60% para Chipre (el de Alemania es del 12,60%). La prueba prevé quitas de hasta el 23,50% para los títulos de EE UU.

En el caso del bono español a 10 años, la quita ascendería al 11,30% frente al 7,20 que se impondría al bund alemán o el 18,30% de los títulos de Grecia con vencimiento a una década.

Recesión en España

Del lado del escenario de estrés macroeconómico español que la EBA ha dibujado para poner a prueba a la banca, el sector tendría que afrontar una nueva recesión el próximo año y una tasa de paro no inferior al 21%.

En concreto, la previsión de partida es que la economía española crezca un 2,7% este año, un 2,4% el que viene y un 2% en 2018. El escenario adverso, en cambio, situaría al país con un crecimiento del 0,6% en 2016, que revertiría en una caída del 0,8% en 2018 para recuperar el equilibrio en 2018 con un aumento del 0,2%.

El escenario estresado para el conjunto de la Unión Europea es bastante peor, con una caída ya este año del 1,2%, una del 1,3% en 2017 y solo para 2018 un dato positivo de crecimiento del 0,7%.

Del lado de la evolución de los precios del ladrillo, el escenario adverso planteado por la EBA recoge una caída acumulada del precio de los inmuebles españoles de hasta el 23,8% en los próximos tres años en el caso de las viviendas o del 16% en locales comerciales.