Sigue faltando cultura financiera

¿Conoces el riesgo real de tus inversiones?

¿Conoces el riesgo real de tus inversiones?

No hay que engañarse, la cultura financiera de la mayoría de la gente es escasa, posiblemente porque interesa que así sea, y esto ha llevado a que los ahorros, que tanto cuesta conseguir se hayan esfumado en cualquier momento de crisis.

No conocer el riesgo es una de sus causas, ya sea porque hay personas que podrían asumir más y se conforman con rentabilidades ridículas para su perfil u otras que no quieren o no pueden y se les coloca inversiones arriesgadas.

  • ¿Qué propone el nuevo sistema de codificación del riesgo?

El pasado 5 de febrero entró en vigor un nuevo sistema que debería ayudar a que esto no ocurra, la codificación del riesgo por colores del verde al rojo, o por números del 1 al 6. Son para celebrar todas estas iniciativas, sin embargo es sorprendente cómo se quedan fuera de esta clasificación algunos vehículos de inversión muy populares y se les da importancia a otros prácticamente no utilizados.

Por ejemplo la renta fija, que necesitaba una advertencia ya que el simple hecho de que se denomine así lleva a engaño, recordemos que puede ser una inversión con mucho riesgo, y más, si cabe en los momentos actuales cuando los precios de estos activos se han disparado. En este sentido este semáforo puede ayudar (hay algunas emisiones que se equiparan incluso al riesgo de renta variable) aunque con matices.

Sin embargo llama la atención que, en primer lugar no se categorice la deuda pública, cuando también tiene riesgo, y en segundo que no se haga la inversión indirecta vía fondos de inversión o planes de pensiones (tampoco entran, incomprensiblemente otros productos como estructurados o derivados financieros).

  • ¿Es un sistema de alerta suficiente? ¿Qué tiene en cuenta?

Es cierto que en los folletos de los fondos de inversión se incluye un escalado en base al riesgo que va del 1 al 7, y que con la nueva normativa los planes de pensiones también las deberán cubrir, pero parece que no es del todo coherente con el nuevo semáforo.

Ni siquiera los fondos de renta fija a corto plazo cumplirían con los nuevos niveles de riesgo. Como ejemplo, el de mayor patrimonio, que además tiene rentabilidades negativas este año tiene un nivel de riesgo 1 de 7, cuando por su cartera tiene componentes que si fuera inversión directa del cliente estaría en el 2 de 6.

Una de las categorías más usadas como "alternativas" a los depósitos (nivel 1 de 6 en el semáforo) por sus rentabilidades pasadas son los fondos mixtos. Pues bien, volviendo al de mayor patrimonio de renta fija mixta se puede apreciar que su riesgo es de 3 sobre 7, mientras que tiene la mayoría de activos de renta fija, que por plazo estaría entre el 3 y el 5 de 6 (a lo que habría que añadir la renta variable que supondría el riesgo máximo).

  • “El ahorrador debe examinar bien los riesgos”

Para un ahorrador que no tiene cultura financiera y que quiera saber los riesgos que asume cuando le ofrecen un fondo de inversión debe examinar bien los riesgos; teniendo en cuenta las posiciones que tiene y los propios riesgos de cada posición.

Pero no solo hay que analizar riesgos, de lo contrario únicamente se podría invertir en depósitos bancarios y no habría posibilidad de rentabilizar los ahorros como se merecen, incluso se perderían por la inflación, comisiones e impuestos.

Cada uno debe asumir el riesgo y buscar el beneficio que pueda en función del plazo en que puede utilizar el dinero, de los conocimientos que tenga y de cómo afronta emocionalmente las pérdidas puntuales de capital.

A modo general, a corto plazo conviene escoger entre inversiones con muy poco riesgo, pero a largo, una estrategia diversificada que sí los asuma, en productos de inversión de calidad que pueden ofrecer rentabilidades que salven momentos de falta de ingresos por trabajo a muchas familias (crisis, jubilación…) por ejemplo. Así ha pasado en otros países donde en estos años de crisis han podido utilizar beneficios obtenidos de buenas inversiones, cuando en las familias españolas prácticamente no existían.