La reunión de la 'sala roja'

La izquierda intentará el pacto “hasta el final” para vetar al PP

Si hay que estar sin dormir, se estará sin dormir, si hay que dejarse la piel, nos dejaremos la piel”. En estos términos y otros muy parecidos se expresaron ayer los líderes de las cuatro formaciones de izquierda: PSOE, Podemos, Compromís e Izquierda Unida, que se reunieron durante casi cinco horas en el Congreso para tratar de buscar un consenso que permita la investidura del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, la próxima semana.

En la reunión solo se habló de “programa, programa, programa” y se dejaron para otros encuentros los asuntos más espinosos, como es la celebración de un referéndum de investidura o el encaje de este acuerdo de izquierda con una posible abstención de Ciudadanos. Así, tanto en el denominado plan de emergencia social, con medidas que contemplan el final de los desahucios o la aprobación de rentas complementarias para los hogares con menos recursos, como en el ámbito de la regeneración democrática hubo total sintonía, tal y como admitió el líder de IU, Alberto Garzón. Por su parte, el portavoz de Podemos, Íñigo Errejón, fue aún más lejos al aventurar que la foto del encuentro de ayer “bien podría ser la del Gobierno del cambio que está demandando una mayoría de españoles”. De esta manera, el encuentro sirvió para constatar que hay más cosas que les unen de las que les separan y sobre todo un objetivo común: impedir por todos los medios que el PP y Mariano Rajoy vuelvan a gobernar.

Además de debatir sobre qué políticas deberían ponerse en marcha nada más constituirse el Ejecutivo, como una nueva reforma fiscal, los participantes en este encuentro acordaron volver a verse hoy martes a partir de las ocho de la tarde y proseguir de ese modo las negociaciones, ya que todos reconocieron que el tiempo apremia. Las cuatro formaciones suman 161 escaños y representan a más de 11 millones de españoles, por ello, preguntados sobre si tratarán de convencer a Ciudadanos para que respalde su iniciativa o tantearán la opción de los independentistas de Esquerra Republicana o Democràcia i Llibertat (antigua CiU), los líderes de Compromís, IU y Podemos recordaron que el programa de C’s es antagónico en algunos aspectos. Sin embargo, también reconocieron que existen nexos de unión con la formación de Albert Rivera. Precisamente, la baza con el partido naranja es la que está explotando el PSOE, que ayer celebró de forma simultánea una reunión con el equipo negociador de Ciudadanos.

Fuentes cercanas al diálogo abierto entre socialistas y dirigentes de la formación de Albert Rivera admitieron que el consenso avanza con mayor dificultad de la esperada en las últimas horas. Es más, el presidente del partido, Albert Rivera, llegó a reconocer por la mañana que están tan cerca de lograr un acuerdo como de levantarse de la mesa. Sin embargo, la noticia conocida después de que hoy a las 11 de la mañana comparecerá ante los medios Rivera llegó a dar por hecho que ya hay un preacuerdo entre ambos partidos. Los principales escollos volvieron a ser la política fiscal y laboral, según fuentes de Ciudadanos, que insistieron en que su objetivo es llegar a un “acuerdo global”, sin importar el encuentro a cuatro celebrado ayer en la “sala roja”.

En los asuntos en los que sí parece haber sintonía absoluta son en los relativos al programa social, ya que el PSOE es partidario de acometer un plan de ayuda a las familias en situación de emergencia y Ciudadanos ya anunció durante la campaña electoral que está dispuesto a aprobar un complemento para los salarios más bajos. En este aspecto, el PSOE quiere aprovechar que también existe una gran conexión con las propuestas de Podemos y el resto de fuerzas de izquierdas, partidarios de establecer una renta universal para los hogares sin ingresos. Incluso en la necesidad de moderar la senda de reducción del déficit público comprometida con Bruselas o adoptar más medidas contra la corrupción existe pleno acuerdo a tres bandas: PSOE, Ciudadanos y Podemos.

Rajoy, declarado persona non grata en Pontevedra

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, es desde ayer persona non grata en su ciudad natal, Pontevedra, una iniciativa que fue aprobada en el ayuntamiento con los votos de BNG, PSOE y Marea y que contó con la abstención del PP, ya que la formación abandonó el pleno en el momento de la votación.

La moción, presentada por los grupos de Marea Pontevedra y PSOE, obtuvo los votos a favor del grupo de gobierno, el BNG, y un solo voto en contra, el de la edil de Ciudadanos. La medida está motivada por la prórroga concedida a Ence para mantener su actividad en la ría de Pontevedra durante 60 años más.

La factoría de Ence (Energía & Celulosa) en Pontevedra, la capital de las Rías Bajas, produce pasta de papel libre de cloro y energía a partir de la biomasa generada en los montes del entorno.