El envejecimiento natural es una de las claves de su preparación

El ron que nació en las faldas de un volcán

Cinco veces reconocido el mejor ron del mundo, tiene además 140 premios internacionales

Con avances tecnológicos, se aplican los métodos tradicionales en su elaboración

El ron que nació en las faldas de un volcán

En 1890, Francisco Alfredo Pellas, perteneciente a una familia emprendedora, fundó el Ingenio San Antonio en Chichigalpa, población situada a unos 120 kilómetros de la capital nicaragüense, Managua. Tierra azucarera por excelencia, los primeros rones jóvenes se consumían principalmente para festejar la cosecha de la caña de azúcar, que se cultiva en esta zona volcánica junto a las faldas del volcán de San Cristóbal.

Pero, en paralelo, determinadas cantidades de rones más añejos eran reservados en barriles de roble. Con el paso del tiempo se fue incrementando la demanda de estos rones más viejos, lo que llevó, en 1937, a la familia Pellas a crear la Compañía Licorera de Nicaragua para iniciar la producción comercial a gran escala del ron añejo Flor de Caña.

Cronología

El ron que nació en las faldas de un volcán

1890. La primera destilería fue construida en el Ingenio San Antonio, en Chichigalpa, Nicaragua, en el año 1890. Fundado por Francisco Alfredo Pellas, la compañía es dirigida hoy en día por la quinta generación de la familia Pellas.

1937. Se funda una empresa independiente dentro de la destilería, Compañía Licorera de Nicaragua, dedicada a la producción y a la comercialización del ron.

1950. Casa Pellas, fundada por Carlos Francisco Pellas Vivas, obtiene la distribución de Ron Flor de Caña para el mercado nicaragüense.

1959. Flor de Caña (Slow-Aged Rum) es exportado por primera vez a otros países, incluyendo Costa Rica, El Salvador y Guatemala. La marca se fortalece al lanzar un nuevo producto, Ron Flor de Caña Añejo Clásico 5 Años.

1999. Se crea en Miami (Estados Unidos) Rum Marketing International (Rummi), para desarrollar y supervisar el proyecto de expansión internacional de los productos de la Compañía Licorera de Nicaragua. La edición conmemorativa Flor de Caña Centenario 21 se introdujo al mercado para celebrar el nuevo milenio.

2015. Se cumplen 125 años de la fundación del Ingenio San Antonio, donde nació la historia de este ron.

Este esfuerzo no supuso detrimento alguno en la calidad final del producto porque, fiel a sus principios fundacionales, en el Ingenio San Antonio se siguieron aplicando los métodos tradicionales de elaboración. Hoy en día, esta costumbre se mantiene respaldada por la tecnología más puntera del sector y avalada por rigurosos controles de calidad a lo largo de todos los procesos de fabricación. Además, la caña de azúcar proviene de sus propios campos y la planta de purificación de agua es una de las mejores de Hispanoamérica.

Otro elemento clave para obtener la calidad de estos rones es su envejecimiento natural y prolongado mediante un exclusivo procedimiento llamado the slow-aged process. Se trata de un proceso de envejecimiento lento, que se efectúa en barricas de roble blanco de 185 litros de capacidad, cuya madera llega de Escocia y de Kentucky (Estados Unidos). Las barricas se arman en el área de ensamblaje de la misma planta de producción, sin utilizar un solo clavo para evitar cualquier influencia nociva en el tranquilo letargo de los rones. La hacienda cuenta con 154.000 barriles en proceso de envejecimiento simultáneo.

Gracias a esta técnica de envejecimiento lento, el ron Flor de Caña adquiere su peculiar aroma y sabor, intenso a la vez que suave. Como reconocimiento a esta gran labor en aras aunar calidad y tradición, la Compañía Licorera de Nicaragua recibió, en 1998, un certificado doble ISO 9002 de calidad, extendido por la firma británica Lloyd’s Register Quality Assurance (LRQA), siendo así la primera entidad productora de ron que alcanzaba tal categoría. Asimismo, cuenta con los certificados de la serie ISO 14000, otorgado a nivel mundial a todas las compañías que velan y cumplen con las normativas medioambientales dentro del proceso productivo.

Flor de Caña fue la primera compañía en distribuir el ron y en 1959 se exportó por primera vez a Venezuela, Costa Rica y otros países de Centroamérica. Entre los años 1963 y 1965, la empresa acometió una importante reforma, al modernizar la plantación de Chichigalpa, que terminó de completarse en el año 1996. Ocho años después se construyó una segunda destilería en Honduras.

Pertenece al Grupo Pellas, un conglomerado empresarial fundado en Nicaragua en 1950 y que hoy está presente en América Central, Panamá y Estados Unidos. Reúne a 25 compañías en sectores como la agroindustria, comercio, salud, finanzas, bienes raíces y comunicación, entre otros, y da empleo a 20.000 personas.

Flor de Caña acaba de cumplir 125 años, manteniendo un legado que trasciende a varias generaciones. De hecho, hoy en día, la quinta generación de la familia Pellas es la que continúa guiando a la compañía, fiel a su compromiso por la excelencia artesanal, los ingredientes más finos y el proceso único de lento añejamiento, el slow-aged. Son los tres pilares que siguen sosteniendo a la firma de ron más reconocida internacionalmente de Nicaragua.

En qué consiste el añejamiento ‘slow-aged’

Quinta generación, sigue perteneciendo a la familia.
Quinta generación, sigue perteneciendo a la familia.

Flor de Caña celebra su 125 aniversario. Ylo hace fiel a la técnica slow-aged, que caracteriza el proceso natural e ininterrumpido de envejecimiento utilizado en la elaboración de todos los rones de esta casa. La temperatura, la ventilación natural y la duración del proceso de envejecimiento de Flor de Caña aseguran que no se incorporen sabores o aromas al producto.
Emplea ingredientes cien por cien naturales y su espíritu es añejado lentamente por años en barriles de roble blanco, previamente usados para añejar el whisky bourbon americano. Flor de Caña sigue utilizando las mismas bodegas de añejamiento originales localizadas en Chichigalpa, construidas sin aire acondicionado o ventiladores eléctricos. Las bodegas están expuestas a las condiciones climatológicas naturales, que hacen que el ron se añeje muy despacio y adquiera su color ámbar natural y un suave sabor sin usar ningún ingrediente artificial.