Tribuna

Los riesgos de las nuevas formas de transporte

El cambio es ley de vida. Cualquiera que solo mire al pasado o al presente se perderá el futuro”. John Fitzgerald Kennedy. Cada día surgen nuevas formas de desplazarse que revolucionan nuestro tradicional sistema de transporte. Entre las más conocidas se encuentran Cabify, BlaBlaCar y UberX, tal y como volverá en 2016. La última novedad es Car2go, que se ha expandido en Madrid desde finales del 2015. Independientemente de los conflictos legales, podemos afirmar que han hecho más fácil, barato y cómodo nuestro transporte, pero ¿qué riesgos estamos asumiendo al utilizar estos medios?

Empezaremos con BlaBlaCar, basada en el consumo colaborativo conectando a particulares que comparten los gastos de viaje. Tal y como establece la propia empresa, no supone una retribución económica, sino una forma de compartir los gastos. Resulta difícil enriquecerse como conductor de BlaBlaCar, ya que hay que contar con la gasolina, el desgaste de los neumáticos, la depreciación del coche, el seguro, etc. Podemos afirmar que no hay ánimo de lucro por parte del conductor y, por tanto, el seguro, en un principio, cubre el trayecto y por ello a los pasajeros, independientemente de que el contacto se hiciese a través de BlaBlaCar.

No obstante, lo anterior es la regla general de las pólizas de seguros, pudiendo haber excepciones. Por ese motivo y para evitar males mayores, BlaBlaCar recomienda que consulten con sus aseguradoras. No sería de extrañar que las aseguradoras se planteasen incluir en sus pólizas una cláusula de exclusión de responsabilidad civil. Independientemente, es preciso destacar que BlaBlaCar no se hace cargo de ningún tipo de daños o perjuicios derivados del uso de la información y contenidos del sitio web. Igualmente, tampoco garantiza la veracidad de los datos publicados en su plataforma, pudiendo darse el caso de que el conductor no tenga vigente la póliza de seguro o el carné de conducir, lo que supondría un problema aún mayor. Para intentar paliar estos inconvenientes, y olvidándose de nuevo de los pasajeros, BlaBlaCar ha llegado a un acuerdo con Seguros Axa para una cobertura adicional que asegura la asistencia en carretera y garantía de llegada al destino para los pasajeros, la asesoría legal para el conductor hasta un máximo de 10.000 euros, así como los daños personales del conductor hasta un límite de 25.000 euros. Como vemos, nada se dice de los pasajeros.

En segundo lugar, vamos a hacer un examen de Cabify y UberX. Estas empresas cuentan con conductores que ostentan la tarjeta VTC (autorización de arrendamiento de vehículos con conductor), prestando un servicio de transporte a todo aquel que lo solicite.

La legalidad de esta forma de transporte es indiscutible ya que se encuentra prevista en el reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres y desarrollada por la Orden FOM/36/2008. Para obtener estas autorizaciones hay que cumplir unos requisitos, entre los que se encuentra la suscripción de un seguro que cubra, de forma ilimitada, la responsabilidad civil frente a terceros por los daños que se deriven del uso y circulación del vehículo. Por ello, cuando optamos por estos medios no surge mayor problema que cuando cogemos un taxi, ya que el seguro es prácticamente el mismo.

Por último, ¿qué ocurre con la última novedad, Car2go? Esta empresa ha revolucionado aún más el mercado, poniendo a disposición de los usuarios el alquiler de coches de una manera innovadora. Solamente es necesario registrarte a través de su aplicación e identificar el coche más cercano. Una vez localizado, se accede al mismo a través de la aplicación, cobrándose solo por los minutos usados. Pero en caso de accidente, ¿quién cubre los gastos? La web de Car2go establece en sus términos y condiciones que la responsabilidad del cliente por daños al vehículo es limitada, y corresponde a una cobertura a todo riesgo con cobertura parcial con franquicia. Esto se traduce en que el usuario asume parte del riesgo, que en este caso es de 500 euros. A partir de esta cantidad, responderá la aseguradora.

Incluso en caso de que el accidente no haya sido responsabilidad del cliente, Car2go podrá exigir el abono de los primeros 500 euros, hasta que la aseguradora del tercero acepte la responsabilidad, momento en el que reintegrarán la cantidad. Como vemos, las nuevas formas de transporte no están exentas de polémicas sociales ni tampoco de posibles contingencias legales. Así, el usuario debe ser consciente de los riesgos que asume por el uso de estas nuevas formas de transporte.

Emilio Gude / Amaya Urgoiti son abogados de Ceca Magán Abogados