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Tribuna
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Japón y los tipos de interés negativos

El gobernador del Banco de Japón (BoJ), Haruhiko Kuroda, sorprendió a los mercados el último viernes de enero recortando los tipos de interés hasta el -0,1% siguiendo una estrategia negativa de costes de financiación ya adoptada anteriormente por otros bancos centrales, incluido el Banco Central Europeo. El anuncio se produjo después de que el presidente del BCE, Mario Draghi, señalara una mayor flexibilización a final del trimestre. En EE UU, la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, dejó los tipos de interés sin cambios durante la reunión del comité de enero, pero puso de relieve las preocupaciones sobre la economía global. Aunque la presidenta de la Fed afirmó que las condiciones internas siguen siendo propicias para aumentar los tipos de interés a lo largo del año, los mercados creen que las probabilidades de que aumenten son reducidas.

El hecho de que los principales bancos centrales sigan queriendo expresar sus inquietudes sobre la vulnerabilidad de la economía mundial no es algo nuevo, aunque sí lo es el cambio en la orientación de las políticas. La turbulencia en los mercados de valores durante el mes de enero parece, en cierta medida, que cuestione cómo los bancos centrales podrían responder a la caída externa de los precios del petróleo, lo que añade ciertos aires deflacionistas.

El capricho de Kuroda augura positivismo para China ya que el Banco Popular de China se esfuerza por mantener un intercambio estable con una cesta de divisas, en la que se incluyen el euro y el yen. Los inversores creen que la presión a la baja del yuan está afectando a la caída de los mercados, al mismo tiempo que mejora las condiciones de liquidez externa. Hay que destacar que en el Foro Económico Mundial en Davos, hace un par de semanas, el gobernador Kuroda propuso la idea de los controles de capital en China para frenar la debilidad de la moneda.

La resistencia de Pekín a los controles de capital no solo tiene como objetivo proteger los esfuerzos de credibilidad del partido y la internacionalización de divisas, sino también, en cierta medida, proteger al FMI. La amplia liquidez como resultado de los tipos de interés negativos para el Banco de Japón y el BCE alivia la carga causada por la reforma interna en China, incluidas las reformas de la oferta para reducir los excesos de capacidad de las compañías, que está llevando a despidos políticamente sensibles. El análisis económico se mezcla con el resto de Asia. Sin embargo, el sudeste de Asia, y en particular la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), por ahora han salido beneficiados de la situación. La caída de los precios del petróleo y de las materias primas ha permitido a los bancos centrales de la Asean adoptar una política monetaria más acomodaticia. Por ejemplo, recientemente el Banco de Indonesia ha reducido los costes del endeudamiento en 25 puntos básicos, hasta el 7,25%.

Aunque el impacto de los tipos de interés negativos en Japón está limitado por su sistema de depósito de tres niveles, donde los tipos de interés negativos solo se aplican a las nuevas reservas de los bancos, el crecimiento del crédito vendrá de fuera del país. Se extenderán proyectos de infraestructuras de Japón a lo largo de la Asean, pero la aprobación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), del que Japón es miembro, añadirá un impulso adicional al crecimiento cuando se eliminen las restricciones de los aranceles.

El panorama económico mundial sigue siendo frágil, y la debilidad del yen por los tipos de interés negativos añade una presión adicional en los mercados del norte de Asia orientados al comercio. Pero el panorama no es grave. Los indicadores clave, en particular los del sector servicios en EE UU, siguen siendo resistentes. La contribución de China al sector servicios continúa expandiéndose y en la actualidad representa el 51% de la economía, lo que refleja los esfuerzos de reequilibrio.

Los tipos de interés negativos del Banco de Japón y el impulso de Kuroda para convertir en poco atractivas las posiciones largas en yenes deben verse positivamente. Es cierto que la inflación acecha así como la presión sobre el precio del petróleo y la caída de la producción aunque la disminución de precios ante una contracción mundial, que sigue siendo poco probable hasta el momento, hace que los mercados asiáticos ganen atractivo. Asia sigue siendo un mercado con mucho potencial, aunque por ahora tiene puesto el freno.

Christopher Chu es Analista de mercados asiáticos de Union Bancaire Privée (UBP)

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