El selectivo no consigue recuperar el soporte clave

El Ibex vuela un 3,2%, pero se estrella otra vez en los 8.200

La prima de riesgo se mantiene estable en 147 puntos básicos

Wall Street permanece hoy cerrado por festivo

Panel de la Bolsa española
Panel de la Bolsa española EFE

Voló alto el Ibex 35 para anotarse un 3,26% hasta los 8.179,2 puntos en una jornada que amaneció con fiesta tras la subida del 7% en el Nikkei. El principal selectivo de Japón se anotó hoy su mayor alza en una sesión desde 2008. Los inversores, con ganas de rebote tras una caída de más del 11% en la semana anterior, pasaron por alto incluso un dato del PIB japonés de 2015 peor de lo esperado (se contrajo un 1,4% en tasa anual y un 0,4% respecto al trimestre anterior). “Parece que nos encontramos en el mundo al revés”, señala Pablo Nortes, director de inversiones de Tressis que, además, apunta a que “parece que la economía nipona tenía la atención puesta más en su vecino continental que en sí misma”.

Y es que la actividad volvía a los parqués de China tras una semana de parón por los festivos de la celebración de su año nuevo. Así, con el mundo expectante ante la primera toma de contacto de la Bolsa del gigante asiático con los inversores tras la pasada semana negra, el Shangái Composite Index cerró sin hacer demasiado ruido, anotándose una corrección del 0,6%.

IBEX 35 9.001,60 0,90%

Gran parte de la responsabilidad en esta moderada caída la tuvo la actuación del banco central chino. La institución del gigante asiático negó la posibilidad de nuevas devaluaciones para el yuan y condujo a la divisa a su mayor alza desde 2015. “Estas firmes declaraciones han pillado en un renuncio a los que especulaban en contra de la moneda china y les ha obligado a cubrir precipitadamente sus posiciones”, explica Enrique Díaz-Alvarez, director de riesgos de Ebury.

En España, el Ibex se quedó una vez más a las puertas de reconquistar el soporte de los 8.200 que perdió el pasado lunes y todavía no ofrece motivos para el optimismo desde el punto de vista técnico. Los expertos, en este sentido, optan por la cautela. “Antes de hablar de un rebote de entidad, que devuelva los 10.000 puntos al Ibex, sería imprescindible consolidar, no ya los 8.200, sino los 9.200, algo realmente difícil a día de hoy y que solo podría ocurrir si el rebote se mantiene durante los días suficientes como para romper al alza”, explica Carlos Hernández, analista de XTB.

La celebración en Estados Unidos del Día del Presidente mantuvo cerrado por festivo a los selectivos de Wall Street, una influencia que, de haber sido positiva, habría ayudado a las empresas del Ibex 35 a consolidar el nivel del índice por encima de los 8.200.

Los focos para una prolongación de la euforia bursátil se pusieron entonces en la comparecencia de Mario Draghi ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo. El presidente del BCE no acostumbra a decepcionar a los inversores y hoy no ha sido una excepción. El máximo responsable de la política monetaria de la zona euro volvió a dejar claro que, si la incertidumbre que ha asolado a los mercados desde comienzo de año pone en riesgo la estabilidad, las puertas a nuevos estímulos en marzo están abiertas. "No dudaremos en actuar", sostuvo. 

Sin embargo, una nueva intervención de Draghi es algo que los inversores descontaron ya en la última reunión del BCE en enero. De esta manera, si bien las palabras de Draghi sirvieron para que las compras no perdieran fuerza a lo largo de una tarde sin la referencia de Wall Street, no generaron una nuevo tirón al alza sobre los parqués.

En el Viejo Continente, las compras también se reflejaron en alzas para los principales índices. El Dax alemán se anotó un 2,67%; el Cac francés, un 3,01%, el Footsie británico subió un 2,04%; el MIB italiano, un 3,19%, y el Euro Stoxx avanzó un 2,82%.

En el mercado de la deuda, la calma también fue protagonista. El interés del bono español a 10 años cayó a un 1,710%, recortando así terreno frente al incremento acumulado la semana anterior. Sin embargo, el rebote no consiguió que los inversores se sacudieran los miedos y optasen por sacar su dinero de la deuda alemana hacia activos de mayor rentabilidad. El bund sigue siendo el activo refugio por excelencia y una nueva caída de su interés, hasta el 0,39% provocó que la prima de riesgo no pudiera mantener su senda a la baja y se estabilizara en los 147 puntos básicos.