Editorial

Las M&A, abiertas a oportunidades

Los movimientos corporativos son la salsa de la vida de las empresas. Acertados, los más, aunque no todos, representan en la mayoría de los casos la búsqueda de soluciones para el crecimiento y ampliación de mercados, el desarrollo tecnológico, la diversificación geográfica y de producto y, a veces, la salvación financiera. Eso no descarta en ocasiones otros objetivos, más cercanos a las ambiciones personales de los protagonistas. Como quiera que sea, el pasado ejercicio marcó un récord absoluto a nivel internacional en fusiones y adquisiciones (conocidas como M&A por sus siglas en inglés). Una marca que superó incluso la de 2007, el último año de fuerte crecimiento antes de la llegada de la crisis.

Tanto a nivel nacional como europeo o global, las operaciones empresariales alcanzaron una extraordinaria velocidad en todos los sectores, y no solo en número, sino también por el tamaño de las transacciones. Aunque el excepcional escenario de buenos precios y financiación a tipos bajos se mantiene, los expertos ven difícil que se mantenga el ritmo. Y más con la desaceleración en China, el gran comprador, y el temor a una nueva recesión global. En clave local, no se prevé aún con certeza que la indefinición política vaya a frenar las operaciones; es más, sí se esperan ya movimientos en el sector bancario. Las oportunidades están ahí.