Elecciones primarias en EE UU

Sanders pide el voto en EE UU prometiendo trocear los bancos

Bernie Sanders, durante una cena electoral en Denver, Colorado.
Bernie Sanders, durante una cena electoral en Denver, Colorado. REUTERS

"Trocearemos Santander, BBVA, Popular, Bankia, CaixaBank, Sabadell y Bankinter. Son demasiados grandes para caer y necesitamos asegurar que su caída no supone un coste para los bolsillos de los contribuyentes”.

 Esta frase es ficción. Sería inadmisible e inaceptable incluirla en cualquier programa electoral de cualquier partido político que tenga una mínima intención de vencer en unas elecciones generales en España. Ni Podemos se atrevería nunca a tanto.

Pero esa frase deja de ser ciencia ficción al otro lado del Atlántico. Está escrita en el programa electoral con el que el candidato demócrata a la nominación, Bernie Sanders, ha batido de forma inapelable a Hillary Clinton en las primarias de New Hampshire. Y tranquilo todo el mundo. No se refiere a los bancos españoles. Se refiere a las potentísimas instituciones financieras estadounidenses.

“Los bancos tienen demasiado poder, ponen en riesgo nuestra economía”

Bajo el epígrafe “Reformemos Wall Street”, Ben Sanders firma este texto: “Wall Street ya no puede seguir siendo un tahúr desbocado, apostando miles de millones en instrumentos financieros de alto riesgo mientras que la cuenta de su rescate la paga el pueblo. Es hora de dividir las grandes instituciones financieras del país. Las seis corporaciones de finanzas más grandes de este país poseen hoy bienes que equivalen al 60% del producto interno bruto de la nación. Estos seis bancos emiten más de dos tercios de todas las tarjetas de crédito y más del 35% de las hipotecas. Controlan el 95% de todos los derivados especulativos y el 40% de todos los depósitos bancarios en Estados Unidos”.

Rescate millonario

“Nuestra democracia está bajo ataque. Determina-dos grupos tienen mucho poder. Eso es oligarquía”

El valiente documento colgado en su página web continúa: “Tenemos que fraccionar las instituciones financieras que son demasiado grandes para fallar. Esas corporaciones recibieron un rescate de 700.000 millones de dólares por parte del contribuyente estadounidense y más de 16.000 millones en préstamos de la Reserva Federal, virtualmente libres de intereses. A pesar de eso, las instituciones financieras ganaron más de 152.000 millones en 2014 –el año más lucrativo en su historia– y tres de las cuatro instituciones financieras más poderosas del paíshoy son un 80% más grandes de lo que eran antes de que nos impusieran su rescate”.

Pero el equipo de Sanders no se limita solo a los bancos, también ofrece actuar sobre organismos de importancia vital. “Nuestro sistema bancario debe ser parte de una productiva economía que genere empleos. La Reserva Federal, la entidad gubernamental que opera como motor de la industria bancaria, debe eliminar sus conflictos de interés, proveer una supervisión más estricta e insistir en que todo banco que ella apoye trabaje para la economía en una forma fructífera para todos, no solo para unos cuantos”. “Si un banco es demasiado grande para caer, entonces es demasiado grande para existir. Estas instituciones han adquirido demasiado poder económico y político, poniendo en peligro nuestra economía y nuestro proceso político”.

Salario mínimo de 15 dólares por hora

Bernie Sanders es senador estadounidense por el estado de Vermont. Su polémica campaña en pro de lograr la candidatura del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales está desvelando que Estados Unidos parece haber perdido el miedo a las ideas socialistas de una izquierda radical a la europea. Defiende, entre otras cosas, salarios justos, “millones de estadounidenses”, explica, “trabajan para recibir un sueldo insuficiente. Debemos asegurarnos de que ni un solo empleado a tiempo completo viva en la pobreza. El salario mínimo federal es un salario de inanición y debe ser elevado a un salario de subsistencia digna. Tenemos que aumentarlo a 15 dólares por hora”. “Debemos también establecer equidad salarial para la mujer. Es completamente inconcebible que las mujeres ganen menos”.

Da vértigo llegar hasta el final. Pero hay más. Trufado con una versión personal de lo mal que funciona el mercado laboral en Estados Unidos y lo pésimamente que está repartida la riqueza, Sanders se atreve a pedir el voto a sus conciudadanos con este argumento:

“La libertad de expresión no significa que se pueda comprar al Gobierno de los Estados Unidos. Las compañías petroleras, los fabricantes de productos farmacéuticos, los banqueros de Wall Street y otros intereses especiales poderosos han estado invirtiendo su dinero en nuestro sistema político durante años. En el 2010, una mala situación se volvió peor”.

Sanders se refiere a una decisión del Tribunal Supremo que igualó los derechos individuales a los de las corporaciones privadas y abrió sus puertas para “que las corporaciones y los ricos pudieran gastar un dinero ilimitado sin siquiera revelar las cantidades para comprar a algunos de nuestros funcionarios electos”.

"Oligarquía"

Tras eso, advierte el candidato, cuyo ideario lo situaría en Europa muy cerca de una izquierda nada moderada, “nuestra democracia está bajo ataque. Familias multimillonarias ahora son capaces de gastar cientos de millones de dólares para comprar los candidatos de su elección. Estas personas poseen la mayor parte de la economía. Ahora también quieren controlar nuestro Gobierno. Los hermanos Koch, la segunda familia más rica de los Estados Unidos, planean gastar unos 900 millones de dólares en las próximas elecciones presidenciales, más dinero gastado que en cualquier otra elección. Eso no es democracia. Eso es oligarquía”.

Sanders se refiere a Charles y David Koch, la quinta y sexta personas más ricas del mundo, que impulsan una decidida estrategia, de un tiempo a esta parte, apoyados en anuncios televisivos y marketing a todos los niveles, para que el Partido Republicano recupere los centros de poder en Estados Unidos.

“Para restaurar nuestra democracia en la que cada persona tiene nada más y nada menos que un voto, el Congreso debe aprobar una enmienda constitucional para revocar la decisión del Tribunal Supremo y para avanzar hacia la financiación pública de las elecciones”.

La derrota sin paliativos que Sanders infligió a Hillary Clinton en New Hampshire hizo mella en la otra candidata demócrata a la designación presidencial. En su discurso de reconocimiento de la derrota admitió que su candidatura no había trabajado lo suficiente entre los jóvenes y los desencantados de la política atizados por la crisis económica. Aseguró que lo haría a partir de ahora.